En Recuerdo de Lola Bertrand: Una Voz que Permanece.


Dicho así, algunos no reconocerán la voz de la escritora asturiana que en el pasado día treinta se nos marchaba, tras una larga enfermedad,  hacia algún lugar en el que seguir escribiendo sus poemas.

Pero muchos, muchos más de los que parece conocimos desde hace años a esta escritora gijonesa, que, con una humanidad rayana en la hipérbole y con una tenacidad fuera de lo común llevaba tiempo luchando con la palabra para mejor decirla. Para mejor decirse.

Lola Bertrand nunca publicó un libro en una editorial. Sin embargo, muchos de sus amigos tenemos sus relatos, bellamente encuadernados en ediciones cuidadosa y cariñosamente tratadas por su ángel de la guarda, Aurelio, que mimaba no solo en lo personal sino en lo literario a Lola.

 

 

 

Lola Bertrand en el Recuerdo.

 

Lola Bertrand es autora de poemas, relatos, cuentos, narraciones, que ha ido dejando en sus blog, en los diversos foros literarios a los que perteneció (moderadora durante años del Foro Literario Sensibilidades, perteneciente al foro Iceberg Nocturno, perteneciente a REMES, coordinadora de sección en la Revista Palabras Diversas, miembros del Foro Literario Letras Libres, entre otras muchas actividades), toda la humanidad no solo de su persona, sino de su escritura.

Participante destacada de las Antologías Internacionales del Foro Sensibilidades, en las que figura desde  que se inició el Foro, hasta su cierre, la escritura de Lola Bertrand se distingue por su humanidad, su desgarro, su búsqueda en los temas que siempre le tocaron el corazón, uno de ellos, el amor, en todas sus múltiples facetas. La sensación de fracaso que produce el desencuentro, la multiplicidad de las formas del deseo, el rayo brutal del abandono, todo un abanico de tratamientos para decir “ya no te amo”, “ te amaré siempre”, fueron no solo tratados sino podría decirse, diseccionados por Lola Bertrand.

 Pero también los relatos de Lola Bertrand acercaban al lector a la otra realidad de la autora, una realidad variada, diversa, multifacética, en la que entra tanto el humor hilarante de sus narraciones cortas, protagonizadas por las dos hermanas de su inédita novela, como la franca ironía de algunos de sus relatos de su serie “Historias de no se sabe dónde” (“las pompas fúnebres del General”, por ejemplo, “pobre pero honrada”, etc.)

O las hilarantes historias de su libro Ni somos gafes ni somos idiotas, en el que relata con humor típico de Mihura las aventuras de su propia familia al irse de vacaciones.

 

Y otro de los grandes temas de Lola Bertrand, uno de los más queridos, personalizados, casi hecho fundamento de su escritura, el Mar.

Lola Bertrand firmó una gran cantidad de textos con este apodo: Lola de Mar. Valga el ejemplo para significar el sentimiento que le producía. Frente al mar, la autora ha destilado su nostalgia, su tristeza, sus deseos, viendo en él a un amigo siempre, a veces duro, fuerte, a veces silencioso, a veces amable, traedor de palabras que se habían perdido.

 

Hiperbólica Lola Bertrand, exagerada en sentires, generosa en afectos, fiel a sus ideas, tozuda mujer escritora para siempre que no ha cejado hasta irse hacia el mar, vestida de él.

Descanse en paz y quede aquí el recuerdo.

 

 *La fotografía de portada pertenece a su blog*