Dioses de barro: Por: Olga Muñoz.


En unos segundos he visto vivir y morir a un hombre …(Olga Muñoz)

Dioses de Barro

Es negro, corre asustado, su camisa abierta deja ver que se trata de un hombre joven y parece fuerte. No sé por qué corre, ni de qué está asustado. No se por qué a su alrededor hay disparos y sangre en el suelo. No sé, ni sabré nunca por qué tan sólo unos segundos después, a pesar de no poder hacer daño ni huir, a pesar de ya estar muerto, alguien con aspecto humano se acerca a él y le golpea con rabia.

 

No quiero saber qué puede mover a un odio tal que quieras rematar al caído. He visto esa imagen varias veces en una televisión que nos acerca la muerte, el hambre y el dolor. Me pregunto si de verdad esas imágenes nos llegan a transmitir lo que hay detrás de ellas. En unos segundos he visto vivir y morir a un hombre y tengo la sensación de que todo sigue igual, de que por repetidas, esas imágenes llegan a no hacernos sentir el asco y la rabia que debían producirnos.

 

Las imágenes siguientes, un corte publicitario en el que un coche nos muestra las ventajas de una civilización que a base de tecnologías avanzadas consigue aparcar sólo… ¿?

 

Y me pregunto hasta que punto estoy o no de acuerdo con esta civilización, con esta evolución científica en la que los avances nos llevan a conseguir metas impensables, espectaculares. Soy totalmente partidaria del avance, de la tecnología, de la investigación, pero estoy empezando a preguntarme si de verdad estamos en el camino adecuado. Si no estamos olvidando la verdadera esencia de lo que somos. Uno más de los muchos seres vivos que pueblan la tierra. A veces pienso que estamos empezando a tener la soberbia del creador, la prepotencia de pensar que somos quienes organizamos y disponemos del orden mundial y así, somos dueños de la historia, de la vida y de la muerte. Me pregunto cada día más si no nos damos cuenta de que, en gran parte, esa evolución, ese avance, tiene unos motivos económicos por encima de otros y el poder y la ambición mueve los hilos de la investigación o la creatividad.

 

Hoy a pesar de confiar y amar y creer en la grandeza del ser humano, hoy ante la pantalla de la televisión, como muchas veces he oído decir a alguien muy cercano, he sentido vergüenza de pertenecer a este grupo de “animales racionales” que la historia ha llamado “hombres”.

  ( Rostro de la Guerra. Dalí)