La Adoración de Los Magos. Por: Virginia Seguí Collar


Esta escena que forma parte de nuestro acervo cultural y que, de modo tan natural, incorporamos a los Belenes o Nacimientos que solemos montar, en Navidad, plantea, sin embargo, varios temas de debate. Tenemos, en primer lugar, las dudas que surgen acerca de la veracidad o historicidad del episodio, ya que su base documental procede de fuentes no históricas, por ejemplo el tratadista judío Flavio Josefo, nacido hacia el año 37 d. C., que escribe sobre esta época no lo menciona y es el Evangelio de San Mateo el único de los canónicos que relata el suceso aunque de forma breve y poco detallada; no obstante pueden extraerse de él algunos datos básicos: Los magos o sabios de Oriente, que han sido avisados por una estrella del nacimiento del rey de los judíos, llegan a Jerusalén en su busca; Herodes el Grande, gobernador de Palestina, al enterarse les manda llamar para que le informen de todos los pormenores; cómo todavía no saben donde se encuentra, les envía a Belén con la encomienda de que sí lo encuentran vuelvan a decírselo, ya que él también quiere adorarlo. La estrella les guía hasta el Niño, encontrándole en su casa con María, su madre, y arrodillándose lo adoran y le ofrecen sus presentes: oro, incienso y mirra; avisados por un ángel de que no deben comunicar a Herodes su paradero, regresan a su tierra por otro camino. Debe acudirse, nuevamente, a los Evangelios apócrifos para obtener algo más de luz sobre el tema; el tema está tratado en el Protoevangelio de Santiago (Cap. XXI), el Evangelio del Pseudo Mateo (Cap. XVI) y en el Evangelio árabe de la Infancia (Cap. VII).

Las discrepancias que presentan las fuentes hace que el momento concreto en que se produce la Adoración de los Magos, sea cuestionable, existiendo dos versiones; la primera de ellas sitúa a la escena en la misma época y momento cronológico que la Natividad, produciéndose el acontecimiento inmediatamente posterior. Las versiones apócrifas, sin embargo, parecen indicar que éste se habría producido después de otros dos momentos importantes del ciclo vital de Jesús: su Circuncisión y su Presentación en el Templo; lo que significa que sucedería ya cumplidos los dos años; de esta manera el edicto de Herodes, cuya historicidad también plantea dudas y que habría provocado La matanza de los inocentes, estaría mejor contextualizado.

(Fig 1. Los Tres Filósofos. Giorgione)

La identidad de los magos es también una incógnita, originariamente eran simples astrólogos, estudiosos de las estrellas (Fig.1); Émile Benveniste indica que su nombre es de origen persa derivando de las palabras: mogu o maga y, en principio, no se menciona que se trate de reyes, sino que este carácter fue un añadido posterior que tiene como finalidad dignificar su imagen ya que, con el tiempo, el concepto de mago llegó a equipararse con el de brujo y fue adquiriendo un cierto tono peyorativo; equiparación que se atribuye a Tertuliano en sus palabras: <nam et Magos reges habuit fere oriens> y Cesareo de Arles, en el siglo XI, apoya esto y consecuentemente con ello iconográficamente se produce un cambio de atuendo para adaptarse a ella.

 

Otro tema controvertido es el número de magos y sus nombres; ya que lo único que deja claro el pasaje del Evangelio de San Mateo es que estos magos llevaron a Jesús tres regalos o presentes: oro, incienso y mirra; y en ello se apoya la versión más frecuente; aunque, en las primeras pinturas paleocristianas de las Catacumbas las imágenes que aparecen de esta escena representan unas veces a dos magos y otras a cuatro. La Iglesia siria, estableciendo correspondencia con las doce tribus de Israel o con los Apóstoles los eleva a doce; sin embargo prevaleció la primera versión, ya que tiene significaciones muy convenientes. Rabano Mauro y Wilfredo Estrabon lo relacionan con la cifra sagrada de la Trinidad; el número tres es muy apropiado para relacionar a los tres Reyes Magos con la representación de las tres Edades de la Virgen o, dada la diversidad de su procedencia, para vincularlos con las tres partes del mundo conocidas y de paso posicionarlas rindiendo homenaje a Cristo encarnado; En la Edad Media el Pseudo Beda menciona literalmente: Tres Magi tres, partis mudi significant: Asiam, Africam, Europam; de esta manera se establece a la vez una correspondencia con las tres razas del género humano, descendientes de los hijos de Noe: Sem, Cam y Jafet; en este aspecto el descubrimiento colombino, en el siglo XV, produjo cierto desconcierto. Existiendo intentos de añadir un cuarto rey mago en representación del nuevo continente, versión que desde el punto de vista artístico hubiera favorecido y equilibrado la composición de la imagen; pero el conservadurismo de la Iglesia hizo inamovible el número de tres que tradicionalmente había prevalecido durante siglos.

Los nombres de los magos es algo sobre lo que también se ha discutido, aunque nada se menciona en las fuentes, los fieles querían conocerlos; el Liber Pontificales de Ravena, del 845, los cita por primera vez nominalmente: Gaspar, Melchor y Baltasar. Según la tradición los Reyes Magos regresaron a Oriente por mar y al fallecer fueron enterrados en Saba. La emperatriz Helena halló sus cuerpos y, junto con la madera de la Vera Cruz, los trasladó a Constantinopla; durante el siglo IX el Obispo Eustorgio, llevó sus restos, en sarcófagos de mármol, a Milán depositándolos en la Iglesia de su advocación; pero dos siglos después el saqueo de esta ciudad favoreció que el arzobispo de Colonia Reinaldo de Dassel, a petición del Emperador Federico Barbarroja los trasladara a esta ciudad, donde sus osamentas fueron depositadas en un magnífico relicario de oro.

Hugo Kehrer sostuvo que los artistas, se inspiraron en el culto persa a Mitra, para reasentar esta leyenda, actualmente esta tesis se ha abandonado; asociándose su imagen, como sucede con el resto de las representaciones cristianas, a influencias del arte imperial romano y bizantino. A diferencia de lo que sucede con la Natividad, en este caso no se trata de una escena de un ciclo narrativo, sino de una imagen símbolo: la divinidad del Salvador, reconocido por los reyes de la tierra igual que un emperador romano; tal y cómo por los bárbaros orientales le rendían pleitesía y con frecuencia precedidos de una figura alada o victoria.

 

( Fig. 2. Capilla Griega. Catacumba Priscila) 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 (Fig. 3. Lunetto Cripta Madonna. Santos Pedro y Marcelino).

luneto-cripa-madonna-santos-pedro-y-marcelinoSiguiendo las pautas mencionadas la iconografía de la de La Adoración de los Reyes Magos ha ido cambiando; inicialmente los tres Reyes Magos tenían el mismo tipo de indumentaria de manera que podían ser intercambiados sin alterar la imagen. Las primeras imágenes de esta escena datan de finales del s. II y aparecen en contextos funerarios y bautismales como los ejemplos de las catacumbas de la Capilla Griega de la de Priscila (Fig. 2) o en las de Lucina, Domitila o la de los santos Pedro y Marcelino (Fig.3); los primeros sarcófagos aparecen en el baptisterio de Dura-Europos (c. 230). En este momento es cuando se planteó la indefinición sobre el numero de magos que adoran a Jesús, y existen ejemplos de dos o cuatros magos, que suelen ir vestidos a la persa con gorros frigios. Estos son tiempos difíciles para los cristianos, ocultan sus creencias y su corpus de imágenes aún está definiéndose.

 

( Fig . 4. Sarcófago Museo cristiano de Arles)

 

 

 

 

 

 

 

fig5-adoracionmagossanapolinarilnuovoravena.jpg (Fig. 5. Mosaico en San Apolinar Il Nuovo. Rávena)fig6-esquemaampollamonzaadoracionmagos.jpg (Fig. 6. Esquema ampolla Catedral de Monza.)

 

(Fig. 7. Adoración de los Magos. Fra Angélico)

 

 

 

Pero a medida que la situación va cambiando ampliándose la producción de imágenes los artistas que acometían su ejecución acudían a su propio repertorio buscando representaciones de similares características; es decir copiarán las escenas de vasallaje de los pueblos vencidos ante los emperadores romanos y bizantinos; representando a los reyes con las mismas actitudes e indumentarias, como puede apreciarse en los Sarcófagos de Flavio Julio Catervio, de la Catedral de Tolentino o el conservado en el Museo de Arte Cristiano de Arlés (Fig.4) o, también, en las representaciones que sobre el tema aparecen en los mosaicos de Santa Maria la Maggiore o San Apolinar il Nuovo de Ravena (Fig.5); o incluso en objeto de uso litúrgico, como las ampollas de la Catedral de Monza (Fig.6). Estos magos que, inicialmente no están individualizados, irán adquiriendo, con el paso del tiempo características propias, tendrán distintas edades, y diferente aspecto físico para ajustarse, a lo que de ellos se exige en cada momento. Gaspar suele ser un hombre joven e imberbe, Baltasar es un hombre maduro; Melchor es un anciano calvo de barba blanca (Fig.7). La diversidad de razas es al principio poco matizada siendo su aspecto bastante similar, incluso en el caso del asiático cuyo carácter, sólo es ocasionalmente explícito; pero, la conversión del rey Baltasar en un hombre negro será significativa y se enmarca sólo en el contexto de viajes y descubrimientos que se irán sucediendo que permitirán finalmente considerar esta raza cómo la propia del continente africano (Figs.8 y 9). Ya hemos mencionado que el descubrimiento de América, a finales del siglo XV, hace que algunos artistas se planteen la necesidad de adecuar el relato a los nuevos tiempos e intenten incluir un nuevo rey que represente al nuevo continente; pero la idea no tuvo éxito, aunque existan ejemplos que nos permitan apreciarlos, como el del artista portugués Vasco Fernandes, quien en el retablo que realiza para la Catedral de Viseu sustituye al rey negro por un cacique indio del Brasil, armado con una jabalina emplumada (Fig.10).

 

la-adoracion-de-los-magos-escuela-cuzquena.jpg (Fig. 8. La Adoración de los Magos. Escuela Cuzqueña)fig9-adoracionmagosdurero1504.jpg ( Fig. 9. Adoración de los Magos. Durero)

 

(Fig. 10. Vasco Fernándes. Retablo de la Catedral de Viseu)

 

La indumentaria de los reyes irá adaptándose a las modas de cada momento llegándose incluso a, como ocurre en el Renacimiento, que los personajes célebres de la época aprovechen para aparecer junto a los Reyes Magos como es el caso de los Médicis (Fig.11).

Los regalos son siempre los mismos, ya que su significado es simbólico: el oro simboliza la realeza de Cristo, el incienso su divinidad y la mirra, que se usaba para embalsamar los cadáveres, significa que su destino es morir para redimir al mundo; aunque existen otras interpretaciones como la de San Bernardo de Claraval que retoma a Nicolás de Lira y asocia el oro con la pobreza de la Sagrada Familia, el incienso con la desinfección del establo donde nace El Salvador y la mirra, un potente vermífugo, con el fortalecimiento del Niño; significados considerados por Reau demasiado prosaicos. Si observamos bien las imágenes comprobaremos que estos presentes van sufriendo también transformaciones apareciendo a veces en bandejas, pasando luego a ser recipientes de diversas formas siguiendo las modas orfebres: copones, relicarios, maquetas de edificios, fuentes, bomboneras, conchas, nautilus, elementos más propios de un gabinete de curiosidades; la mirra suele presentarse en cornucopias y el oro en forma de corona.

 

 

 

(Fig. 11. Cabalgata de los Reyes Magos. Gozzoli)

 

El ciclo narrativo de la peregrinación y Adoración de los Reyes Magos consta de los siguientes episodios: 1º) Anuncio del ángel a cada uno de los reyes del nacimiento del Salvador, la iconografía de esta escena tiene variantes, por ejemplo a veces la estrella es sustituida por el propio Niño Jesús, detalle al parecer de fuentes orientales (Fig12); a veces los reyes se despiden de sus familiares al acometer la partida, o examinan las profecías de Ballaam. 2º) El encuentro de los tres Reyes Magos y su cabalgata hasta Belén, tema que no es frecuente, se encuentran en un cruce de caminos y sus cortejos están formados por camellos o caballos. 3º) La visita a Herodes, siguiendo el Evangelio de San Mateo que sugiere dos escenas distintas: la consulta a los sacerdotes; ya que Herodes les pide información sobre el hecho y la del propio encuentro Fig.13). 4º) La Adoración del Niño Jesús, tiene como personajes básicos a: La Virgen María, el Niño Jesús y los tres Reyes Magos; María puede estar en Majestad teniendo al niño sobre sus rodillas convirtiéndose así en el trono vivo del Niño Dios, o el Niño puede estar instalado en el centro de la imagen siendo adorado por los reyes. La actitud de los Reyes Magos ha ido cambiando con el tiempo, en un principio avanzaban hacia el Niño, pero sin arrodillarse, expresaban su respeto según la costumbre oriental y presentaban sus ofrendas con las manos veladas; esto fue sustituido por el homenaje feudal de vasallaje, apoyando la rodilla en tierra, la genuflexión reemplazó a la prosternación. Normalmente uno de ellos es el que está arrodillado y los otros como rodeando al Niño y cerrando la imagen, en ocasiones el mas viejo arrodillado besa al Niño, siguiendo las Meditaciones del Pseudo Buenaventura. La estrella puede tener forma de flor o ser sustituida por un ángel. El escenario también evoluciona adecuándose a los gustos del lugar y el momento en que se ejecuta la imagen (Fig.14 y 15)5º) La advertencia del ángel a los Reyes Magos dormidos; tras la Adoración los Reyes se retiran a descansar y durante su sueño reciben el mensaje divino; aunque los textos no mencionan quién realiza el anuncio, los imagineros lo equiparan a otras anunciaciones y lo representan utilizando un ángel como mensajero de Dios. 6º) El Embarco clandestino en Tarso, los Reyes Magos toman otro camino para no volver a ver a Herodes obedeciendo la advertencia divina y embarcan hacia Oriente en el puerto de Tarso; Herodes furioso mandó incendiar los barcos amarrados en él; esta escena se confundía con la cabalgata y pronto dejó de representarse.

( Fig. 12. Van der Veyden. Visión de los Magos)fig12_vanderveydenvisiondelosmagos1.jpg

 

fig13-salterioingeborgreyesherodes.jpg ( Fig 13. Salterio .Ingeborg. Los Reyes y Herodes)fig14-adoracionmagoscleve1526.jpg (Fig. 14. La adoración de los Magos. Cleve. 1526)

(Fig. 15. Adoración de los Magos. El Bosco)