La Escritura y el Arte. Por: Virginia Seguí Collar.


Es significativo que la capacidad de expresión humana vinculada al lenguaje sea algo arqueológicamente invisible, es decir, no podemos conocer el momento exacto en el que el hombre adquirió la habilidad de comunicarse a través del habla; y únicamente puede intuirse una capacidad de comunicación gestual a través de los utensilios o elementos artísticos que el hombre prehistórico fue creando; de hecho el concepto de Prehistoria está relacionado con este hecho, ya que por definición es la época de la que no existen testimonios directos; vinculando así el concepto de historia a la aparición de la escritura; que a su vez no es sino un paso más del desarrollo del lenguaje humano, que primero seria gestual, después oral, finalmente su expresión gráfica por medio de la escritura.

 

El espacio temporal que separa la aparición del ser humano y su capacidad de escribir es amplio; Rene Étiemble en sus estudios sobre el tema afirma que: […] aunque los seres humanos nacen y mueren hace al menos un millón de años, solo escriben desde hace unos seis mil años.

 

No obstante los especialistas han encontrado, de época prehistórica, algunas muestras de signos o grafías que han relacionado con el lenguaje; así Leakey en su obra La formación de la humanidad, menciona un Mamut procedente de Vogelherd (Fig. 1), donde pueden observarse una especie de cruces en uno de sus flancos formando un semicírculo o signos y dibujos, ya sean figurativos o abstractos, que aparecen en paredes de cuevas o abrigos; el hombre prehistórico todavía sin capacidad de escribir, representaba los objetos sin nombrarlos. Los guijarros de Mas-D’Azil, hoy día considerados representaciones esquemáticas de figuras humanas en principio fueron interpretados como signos alfabéticos (Fig.2).

 

( Fig. 3 . Escritura jeroglífica ) fig3-escriturajeroglifica.jpg ( Fig. 4. Hiératica sobre papiro) fig4-hieraticasobrepapiro.jpg

 

( Fig. 5. Piedra Rosetta) fig5-piedrarosetta.jpg

 

 

 

Es difícil determinar cuál de las culturas de la Antigüedad desarrolló la escritura en primer lugar, únicamente sabemos que los habitantes del creciente fértil y del valle del Nilo, en un momento dado de su evolución, lo hicieron permitiéndonos así conocer su historia. A través de la epigrafía, ciencia que estudia las inscripciones realizadas sobre soportes perdurables, los expertos han investigado las diferentes formas de escritura desarrolladas en la cultura egipcia, habiendo definido tres modalidades: la pictográfica o Jeroglífica (del griego hieros (sagrado) y glyphein (grabar)) utilizada desde época predinástica, considerada un primer estadio ya estamos todavía ante la representación figurativa de los objetos con las consiguiente dificultades de expresión de conceptos abstractos. (Fig. 3), su apariencia es decorativa. La evolución y desarrollo de su sociedad les llevó a la creación de otros dos tipos para cumplir sus objetivos: la hierática (grafía abreviada de la jeroglífica) (Fig. 4) y la demótica (demotika o popular) a su vez una simplificación de la anterior. Ello exigió un cambio de soporte siendo ahora más adecuados el papiro o la ostraca, ya que en ellos los escribas conseguían mayor agilidad y rapidez. La interpretación de la escritura egipcia se realizó gracias al francés Champollion, quien en el siglo XIX la descifró al relacionar el texto griego con los dos egipcios contenidos en la piedra Rosetta. (Fig. 5 )

 

( Fig. 6. Tablillas semipictográficas. Sumeria)fig6-tablillasumeriasemipictografica.jpg fig7-tablillacancillerianeosumeria.jpg (Fig. 7. Tablilla chancillería. Neosumeria)

 

 

 

 

 

La escritura cuneiforme característica de los pueblos mesopotámicos, al igual que la egipcia, se desarrolló para satisfacer las necesidades de las civilizaciones que se sucedieron en la zona, las tablillas semipictográficas (Fig.6) encontradas en los yacimientos arqueológicos demuestran el conocimiento de la escritura hacia el año 4000 ó 3500 de nuestra era; en este caso su aparición se vincula con el control de mercancías y el comercio. Posteriormente hay ejemplos de himnos, documentos de chancillerías (Fig.7) y publicación de leyes o edictos, como el Código de Hamurabi grabado en una estela hallada en Susa datada en el año 1650 a. de C. que contiene el código legal más completo de la historia de Mesopotámia. (Fig.8)

 

fig8-codigohamurabi.jpg ( Fig. 8. Código Hamurabi)

 

 

 

Fueron sin embargo los fenicios, según demuestran los hallazgos de Biblos, quienes partiendo del alfabeto de treinta signos consonánticos básicos creado en Ugarit hacia el siglo XV a. C., organizaron un nuevo alfabeto de veintidós signos con valor fónico único que sirvió de base para los idiomas indoeuropeos posteriores.

 

 

 

Cuando en 1936 Sir Arthur Evans explicó sus teoría sobre las muestras de escritura que había encontrado en sus excavaciones en Creta y que clasificó como jeroglífica y lineal, desdoblando cada una de ellas en dos series A y B, estando la primera de ellas representada en el disco de Festo (Fig. 9) y la segunda en las tablitas halladas en ciudades cretenses (Fig. 10) no planteó más que hipótesis sobre su significado, siendo Ventris y, tras su fallecimiento, su colaborador Chadwick quienes descubrieron que estaban ante los primeros hallazgos de griego antiguo, demostrando así que los micénicos eran griegos y que usaban la lengua de Homero setecientos años antes que él.

 

fig9-discofesto.jpg ( Fig. 9 . Disco de Festo ) fig10-linialbpilos.jpg ( Fig. 10. Muestra escritura Lineal B. Pilos. Creta)

 

 

 

 

 

Los griegos tuvieron gran variedad de modalidades regionales que finalmente se unificaron, a bastante largo plazo, partiendo del alfabeto jónico. Las técnicas iniciales de las inscripciones griegas varían entre las escritas de derecha a izquierda y las de tipo bustrófedon, aunque después del 500 a. C. la tendencia se estabiliza en el orden de izquierda a derecha. No obstante en Grecia la escritura está menos vinculada a las manifestaciones artísticas, las muestras epigráficas son muchos más escasas, y se relaciona sobre todo con la publicación de leyes (Fig.11), o ritos sagrados (Fig.12); respecto a su literatura en principio era oral; los homéridas encargados de transmitir la tradición recitaban los textos de memoria, su trascripción grafica se hizo necesaria cuando comenzaron a realizarse concursos de recitadores, conocidos como aedos, y los jueces necesitaron textos escritos con los que poder valorar su calidad y fidelidad a la tradición.

 

La lengua etrusca es aún enigma, según los lingüistas no procede del tronco indoeuropeo, aunque esta opinión es discutida; es legible en una treintena de glosas que nos han sido transmitidas por los autores clásicos, son básicamente términos onomásticos y topónimos, el mayor número de manifestaciones lo encontramos en inscripciones funerarias y votivas. Su alfabeto consta de veintiséis letras según nos muestra la tablilla de marfil del siglo VII localizada en Marsiliana d’Albegna; o el grafitado sobre un bucchero (Fig.13), hallado en Viterbo, datado en el siglo VII-VI. Se escribe de derecha a izquierda, existiendo textos en bustrófedon; su alfabeto fue propagado entre los pueblos próximos, como latinos, oscos, umbros y vénetos.

 

fig11-tablillagriegoarcaicotipodorico.jpg (Fig. 11. Tablilla griego arcáico. Tipo Dórico)fig12-tablillapitsadel530ac.jpg ( Fig 12. Tablilla Pitsa .530. A.C. )

 

(fig. 13. Grafitado sobre bucchero. Alfabeto etrusco) fig13-buccheroeturscoalfabeto.jpg

 

 

 

Los orígenes de la historia de Roma son bastante más oscuros que los griegas, no existe un Homero que los relate y hay que buscarlos en recopilaciones posteriores que no citan las fuentes originarias. Se sabe con certeza su conocimiento de la escritura desde el siglo VI a. de C., existen documentos públicos que lo prueban: calendarios, relaciones de cónsules de época republicana, leyes, etc; y la tradición de los annales fue iniciada por los antiguos pontífices recogiendo sucesos notables, en muchos casos perdidos debido a su realización, en general, sobre soportes no perdurables. No obstante la característica romana del culto a la personalidad y sus creencias religiosas y/o profanas de perdurabilidad les llevaron a la realización de numerosas inscripciones sobre soportes perdurables o artísticos, lo que nos permite seguir su huella epigráfica. (Fig. 14 y 15)

 

fig14-lapisnigerlatinarcaico.jpg (Fig. 14. Latín arcaico. Lapis Niger) ( Fig. 15. Mérida. Estela funeraria romana. Inscripción)fig15-estelafunerariaromanainscripcionmerida.jpg

 

 

 

El gran desarrollo de la cultura romana y su repercusión en la evolución de las culturas occidentales posteriores hace que su huella se encuentre presente aún entre nosotros y que su lengua nos sea muy próxima.

 

Hasta aquí hemos visto cómo la escritura se ha ido plasmándose en diversos soportes y objetos permitiéndonos conocer, en mayor o menor profundidad, las diferentes culturas que los han producido habiendo, en muchos casos, quedado integradas en lo que hoy consideramos obras de arte. Las invasiones bárbaras menoscabaron las bases de la civilización romana y acabaron con unas formas de vida, que debieron ser reconstruidas sobre bases de integración de las sensibilidades preexistentes y las que formaban parte del acervo cultural de los pueblos invasores. La superación de esta edad oscura acabará con un renacimiento de las letras y el desarrollo de la Caligrafía o el arte del bello escribir, en donde podremos ver las diferentes formas que tiene el arte de afectarla o iluminarla.