Recordar la Magia.


Yo no sé si los lectores de esta Revista creen en la magia…

Vivir en el mundo que vivimos no deja lugar al ensueño, ni a la imaginación, ni a todos los posibles “quizás” con los que la magia se presenta ante nosotros.

Normalmente  todos- la primera yo- somos muy prosaicos, muy cotidianos, muy prácticos: trabajamos, hacemos gestiones, nos ocupamos de nuestra pequeña vida, Y no entra la magia en nuestras vidas.

Y sin embargo…

Sin embargo la magia está ahí, esperando. Esperándonos. Esperando la mano que sepa tocar con su hilo de azules en el lugar exacto para desatarse.

Y volar.

Verán ustedes; los arcanos, que son los seres protectores de los niños buenos, saben que ustedes han perdido la memoria de los días en que veían al gnomo de los ojos verdes, y al duende de la noche estrellada. Pero ellos esperan. Esperan que alguien cumpla su papel; su papel de transmisor de recuerdos. Y entonces, el mensajero solo tendrá que soplar suavemente sobre sus sueños para que en su vida sencilla, cotidiana, sin lugar para el ensueño, tan práctica, llamará a su puerta otra vez, como cuando eran pequeños la línea de plata que lleva allá donde habitan los Imposibles.

Solo quisiera desearles que encuentren ustedes pronto a los Arcanos.

Yo los encontré una noche – mágica por supuesto- y aún viven aquí.

Alena. Collar.