Jerónimo Mira: el ciclo se abre.


 ( Fotografía en Pasado. 1985)

Viene a Referencias un pintor que ya nos visitó. Y regresa porque anda en vueltas y revueltas de caminos, de senderos nuevos y de posibilidades a cumplir; y en esas  anda cuando ha empezado a cerrar o a abrir ciclos con una recopilación de momento solo privada de su obra realizada hasta la fecha.

El título que Jerónimo Mira le ha dado a esta recopilación es significativo: “Telas, cartones y papeles del 85 al 2007”.

Es toda una muestra que abarca  más de veinte años de trabajo la mayor parte de las veces silencioso y -todo hay que decirlo- muchas veces ninguneado por quienes se creen en autoridad de decidir qué es arte y qué no lo es.

A Jerónimo Mira no se le ha reconocido que es uno de los creadores más inteligentes de este país porque es un heterodoxo, y eso, claro, está muy mal. Cuando uno se dedica al arte y no a otorgar parabienes, ni a aplaudir actuaciones poco éticas aunque muy comerciales, ocurre a menudo que se condena al silencio  al artista.

Pero el artista lo sigue siendo por muy mal que les siente a los oficiales detentadores del silloncito de turno.

Y por eso está aquí hoy.

En Jerónimo Mira se instalan eclecticismos de tendencias tanto vanguardistas como figurativistas- lo cual no quiere decir que a estas alturas de la película el figurativismo no sea vanguardia- y una serie de temas que jalonan su obra; el tema de la mujer en su aspecto de misterio, de luz, de búsqueda, el tema del Tiempo como desgarro, el tema de lo cotidiano insertado en lo insólito como sobresalto, y sobre todo el tema del color como signo propiamente dicho.

Para Jerónimo Mira el color significa siempre. Muy a menudo los signos de sus cuadros son pinceladas de matices cromáticos. El rojo, el negro, el violeta y el gris por ejemplo, le sirven para indicar no solo estados anímicos- a menudo sus cuadros mucho mas que un “tema” lo que narran es un “estado del ser”- sino el paso del tiempo o la duración del sentimiento.

Hemos elegido del catálogo varias muestras que abarcan también esa temporalidad en su obra para resaltar la durabilidad – y no es paradoja- de la misma.

Que la disfruten.

 ( Paisaje imaginario. Los Días y las noches ( Peixos abissals. 2007)

 

(Simplemente amanece. 2007)