“Toda la belleza del mundo” ó sus transgresiones.


Hay un libro de Jaroslav Seifert que se titula “Toda la belleza del mundo“, y que habla, entre otras muchas cosas, de la belleza como forma de entender lo que nos rodea, incluyendo en ella lo que habitualmente consideramos feo. Es decir, Seifert no escribe un libro reductor de las miserias que padece y que observa; al contrario, casi podríamos decir que las disecciona, pero a la vez, cuando contempla incide en la necesidad de querer lo bello como actitud. De meterse dentro de la piel de lo miserable para intentar cambiarlo, de la  transformación que puede sufrir nuestro entorno por nuestras acciones.

De la pobreza y de la injusticia que supone, de la miseria y del cómo ser no compasivo sino radicalmente opositor. Del cómo transgredir la norma para inventar otra manera de actuar.

Y en todo ese transitar de Seifert, mientras va dibujándonos su entorno, sus reflexiones, sus propuestas, hay también un impulso como martilleando el libro; el impulso hacia la belleza. Y a raíz de su relectura, se me ha ocurrido preguntarme qué libros hay en común con el de Seifert; es decir,  qué tipo de libros son tan radicalmente apostadores por la apuesta hacia lo claro, hacia la nitidez, hacia la transformación del habitat para que lo sea, hacia otro tipo de patria común al ser humano.

Porque hay libros que no poseen esa claridad, esa nitidez, esa sensación de que la inquietud que crean es sana, es necesaria. Existen libros oscuros, igual que existen seres oscuros, libros que intimidan, libros que amonestan, libros que advierten, que prohiben, que admonizan. Igual que hay seres opacos, seres sin nitidez, seres en sombra.

Y no vale confundirse, no. No sirve la confusión de pensar que lo que se pide son libros “dóciles”; los libros dóciles son precisamente aquellos que no transgreden, que se conforman, que se autoalimentan de optimismo, de avestrucismo, de barro..

¿Qué libros existen hoy que tengan esa radicalidad de pedir lo imposible, como la belleza, como la justicia, como la paz, como el pan?…

Dejo aquí la  pregunta en el aire, mientras los busco: para ir encontrando toda la belleza del mundo dentro de lo informe de una tierra tan extraña.