Artes Decorativas: La Encuadernación. Por: Virginia Seguí Collar.


La encuadernación es un arte más dentro de los que tradicionalmente se incluyen bajo la denominación de Artes Decorativas, y se encuentra como el resto de ellas sujeta a la inspiración de los artistas y a las modas vigentes en el momento de su ejecución, los motivos ornamentales empleados en su decoración son los habituales en las Bellas Artes entre los que se encuentran: follajes, lazos, grutescos, morescos, chinerías, etc.

Inicialmente el libro era un artículo de lujo al que sólo accedían las clases privilegiadas, habrá que esperar a la evolución de la sociedad para que la existencia de una burguesía de poder adquisitivo cada vez mayor vaya incluyéndolo dentro de su campo de acción. De acuerdo con esto los profesionales de la encuadernación, en principio, todavía de forma artesanal, buscaban realizar en ellos las decoraciones más adecuadas y solicitadas por sus destinatarios.

La imprenta de tipos móviles inventada por Gutemberg supondrá una revolución en el sector que iniciará un proceso de desarrollo que finalizará con la democratización del libro. El proceso será largo y acorde con la evolución de la sociedad, los artistas deberán ir adaptándose a los gustos de la época y a sus nuevos clientes burgueses que día a día irán invirtiendo parte de sus bienes en la adquisición de este tipo de artículos sustituyendo a los antiguos clientes e imponiendo sus gustos.

Maguncia fue la cuna de estas nuevas técnicas de la imprenta y, por tanto, fue Alemania el país que accedió en primera instancia a las imprentas de tipos móviles que crecieron impulsadas por mecenas, coleccionistas y hombres interesados en ellas; fueron técnicos alemanes los que se trasladaron a países como: Suiza, Francia e Italia impulsados por editores e impresores de origen germánico. Pronto veremos cómo los  grabadores de estos países van dominando estas nuevas técnicas y cómo, inicialmente, sus diseños estarán mediatizados por los criterios de sus mentores alemanes. Los grabadores venecianos: Locatelli, Torti, Tacuino, Alde o De Gregori son un ejemplo de ello ya que al diseñar la decoración de frontispicios y cubiertas con los ornamentos góticos y/o renacentistas propios de su zona organizan su disposición en bandas, sistema más propio de la maniera germánica.  

fig1librifeudorum1495.jpg ( Fig. 1. Placa de cubierta para el “Libri Feudorum”)

 

 

Uno de los motivos ornamentales de raíz más antigua sería el follaje al ser producto de la observación y reproducción directa de la naturaleza; son motivos vegetales y florales organizados en frisos y/o enrollados en curvas, existiendo gran variedad de tipologías; será muy utilizado ya que facilita los ensamblajes de las divisiones al cubrir espacios vacíos rompiendo posibles monotonías adaptándose a cualquier escala. La placa de la cubierta para el  incunable: Libri Feudorum ejecutada en madera en 1495 en el taller de Erhard Ratdolf en Augsburgo  presenta follajes en viña encuadrados en bandas que enmarcan un espacio central reservado para el escudo de armas; su estilización y ocupación exhaustiva en el espacio no exenta ya de un cierto horror vacui anticipa la posterior ornamentación de morescos. (Fig.1)

A principios del siglo XVI Daniel Hopfer diseña frontispicios con ornamentación de follaje para impresores de Ausgsburgo y en Basilea Froben publica grabados de Urs Graf o de Hans Holbein. En París el editor Geoffroy Tory realiza la síntesis del ornamento de follaje y el arquitectónico italiano creando una simbiosis que acabará convirtiéndolos en el símbolo del renacimiento francés, libros en los que se entra a través de una puerta o un arco a la italiana, apareciendo arquitecturas decoradas con angelotes, delfines, fuentes, medallones, etc. (Fig.2)

fig2geoffroytory1530paris.jpg ( Fig.2. Geoffroy Tory)

 

 

En el siglo XVI la época de los manuscritos había pasado y el desarrollo de la industria de la imprenta obligaba a los artesanales talleres de encuadernación a elevar su ritmo de trabajo, los libros habían reducido su tamaño y exigían un nuevo modelo de encuadernación más adecuado al formato, se inició el uso de las tablillas de cartón y la encuadernación artística de tafilete que se impuso a la vitela; además de la diferencia de peso admitía mejor el trabajo ornamental y admitía la adicción de herrajes  independientemente de su tamaño. Esta nueva técnica inició su andadura en Italia durante el renacimiento desde donde se extendió hacia Francia, llegando a Alemania ya en el siglo XVII. Los trabajos que combinan cuero y metal son también frecuentes, destacando los trabajos ejecutados por los orfebres holandeses encuadrados en lo que se conoce como estilo auricular; un ejemplo de ellos es el libro de los poemas de Jacob Cats, editado en 1655, y ejecutado en cuero con cierre de plata decorado con escenas bíblicas o alegóricas. (Fig. 3 .)

(Fig.3. Libro de los poemas de Cats. Estilo auricular)fig3-estiloauricular1655.jpg

 

 

Otro de los motivos ornamentales de primer orden en la encuadernación es el Lazo, definido por el Dictionnaire de l’ameublement et de la décoration, de Henri Havard:  es un tipo de ornamento compuesto de cordones o tiras que se cruzan y se entrelazan, que solo deriva del capricho de quien lo imagina y que puede variar hasta el infinito. Su procedencia es variada y va fundiéndose a través de la historia entre las diferentes culturas que se van desarrollando. Gottiried Semper, en su obra Stile, considera el artesanado textil el más antiguo practicado por la humanidad y busca el origen del lazo en la traslación de técnicas textiles o de trenzado a otros materiales; de esta forma los lazos serían origen de muchos otros motivos ornamentales posteriores. Alöis Riegel en su obra Stilfragen daba como origen de la mayoría de los diversos tipos de lazo utilizados en la cultura occidental en decoraciones grecorromanas. Y no habría que olvidar la cultura islámica que ancestralmente tiene en el lazo escita y en el sincretismo de las diferentes influencias posteriores los orígenes y el desarrollo de su original lacería. Su utilización en la encuadernación puede comprobarse en la encuadernación realizada al gusto de Grolier para la obra de Sebastián Münster: Cosmographiae Universalis Libri IV, realizada en Basilea en 1550. (Fig. 4)

fig4cosmographiaemunster1555basilea.jpg(Fig.4.   Cosmographiae Universalis Libri IV)

El grutesco surgió en un momento histórico concreto y su creación está directamente relacionada con las excavaciones arqueológicas que se realizarán en Roma hacia 1480 que permitirán admirar la Domus Áurea; este reencuentro con la  Antigüedad romana tendrá como consecuencia la recuperación de sus decoraciones y ornamentos. En principio el descubrimiento se mantiene en secreto; sólo unos pocos elegidos tienen acceso a esos monumentos, entre ellos: humanistas, pintores, arquitectos, etc, que poco a poco irán incorporando estos motivos a sus diseños y realizaciones; por otro lado el traslado, desde Avigñon, de la Sede papal y su reinstalación en Roma ayudará al desarrollo del grutesco al utilizarlo en nuevas estancias papales. Este motivo será también empleado por los artistas encuadernadores para la creación de sus diseños, a veces, por lo que se considera su prefiguración: el candelieri o candelabro, es decir una estructura vertical prolongable a voluntad. El ejemplar de la Biblioteca Nacional de París obra de Chesneau realizado hacia 1570, nos permite admirarlo. (Fig. 5)

Riegl en su Stilfragen considera el moresco una derivación del acanto antiguo, es decir un motivo vegetal clásico al que se le ha dado un tratamiento de  estilización más propio de la lacería que tiene como resultado la multiplicación de una serie de redes caladas y entretejidas  que permiten la descontextualización del motivo inicial vegetal que quedan transformadas en el moresco. Los mejores ejemplos son Persas, aunque Nicolás Cansen y otros artistas venecianos adquirieron gran destreza en este tipo de decoración y Pellegrin lo dio a conocer al resto de Europa. El ejemplar en marroquín dorado y coloreado realizado en Persia en el siglo XV, es un buen ejemplo; presenta una red de morescos negros sobre un fondo dorado entremezclados con medallones coloreados. (Fig. 6)

(Fig.5. Chesneau. Grutescos. 1570)fig5chesneau1570parisgrutescos.jpg   (Fig.6. Morescos Persia. Siglo XV)fig6persiaxvmorescos.jpg

 

 

Los contactos comerciales entre Europa y Asia iniciados durante la Edad Media, fueron con el tiempo haciéndose cada vez más frecuentes y adquirieron mayor desarrollo durante los siglos XVII y XVIII dando lugar a un intercambio de motivos decorativos, la sociedad occidental admiró las piezas de arte y productos orientales que fueron adquiriendo poco a poco una gran popularidad acabando por influir en los modelos occidentales que encontraban en el exotismo oriental una nueva fuente de inspiración. En tiempos de Balzac se acuñó el término de chinería para denominar un tipo de producto procedente del oriente, y aunque en principio el término contenía cierto matiz peyorativo ha ido adquiriendo carta de naturaleza y ha quedado vinculado a un tipo de artículos exóticos en los que sin poder determinar bien  su origen, servía para generalizar un tipo de procedencia.

 Este tipo de decoración también llegó a influir en los encuadernadores que inspirándose en motivos orientales hicieron las delicias de un público que encontraba en la búsqueda y adquisición de este tipo de artículos una de sus más preciadas aficiones. El diseño de Antoine-Michel Padeloup, realizado hacia 1733, para encuadernar las obras de Horacio publicadas en París; está inspirado en las reproducciones de la flora de las Indias realizadas por el botánico Jan Nieuhoff, aunque no dejó de expresar su visión personal del tema introduciendo un tratamiento de estilización. (Fig. 7)

(Fig.7. Obras de Horacio. Diseño de Padeloup)fig7padeloup-1733floresindias.jpg

 

 

La encuadernación para las poesías de Malherbe, realizada por Juan-Charles-Henri Monnier en 1757, presenta un modelo típico de chinería realizado, sin duda, bajo el influjo de las estampas que Boucher dedicó a Julienne en 1731. La figura de un chino agachado se sitúa debajo de una palmera en la que destaca el escudo de armas de la casa de Orleáns, todo ello bajo un dosel tipo Berain mientras un ave fénix, en vuelo, sujeta con su pico un extremo del cortinaje; el pabellón chino y la flora exótica acaban de completar el ambiente. (Fig. 8)  

fig8monnier1757chineria.jpg(  Fig. 8. Poesías de Malherbe. Encuadernación de Monnier. Ejemplo de Chinería)