A Buen entendedor…


Llevamos una semanita y pico de alborotos y duelos. También podríamos añadir de quebrantos, y así asemejarnos a nuestro Don Quijote, pero no somos tan buena gente como él, y nos quedamos en el sobresalto y en el duelo.

Se alborotó el patio periodístico con la viñeta de El Jueves, y un fiscal más alborotador que lo que se pide a los señores fiscales decidió hacer de su capa un sayo (nunca mejor dicho) y mandó secuestrar la publicación exactamente igual que si hubiéramos retrocedido en el tiempo al año 1950, pongo por caso, y los altos mandatarios desfilasen bajo palio.

Y como nos gusta decir lo que pensamos, vamos a pensar lo que decimos y a decirlo mientras nos dejen:

La viñeta del Jueves era una zafiedad de mal gusto impresentable. Me refiero estéticamente hablando. Algo así como el chiste del garrulo del pueblo, que bebe más de la cuenta y en mitad de la reunión eructa. Ahora bien, con el secuestro del dibujito lo que se demostró es que seguimos viviendo en un país con censura. Algunos, estamos  esperando con ánimo inquieto que si esta viñeta es considerada injuriosa, otros comportamientos de otros periodistas, también lo sean, y se empiecen a cerrar emisoras, por ejemplo. Porque si se justifica lo segundo como «derecho a la libertad de expresión», lo primero también lo es.

En segundo lugar se nos murió Jesús Polanco. Y dejando al margen la opinión desde el punto de vista político que cada cual tenga, creo que es de justicia reconocer la labor de magisterio periodístico que ha ofrecido durante treinta años en este país, a través de su periódico y de sus empresas de radio y televisión. Nadie como él retrató a tantos como cuando el 24 de febrero de 1981 salió con su  periódico a la calle y el titular de «El País con la Constitución».

 Desde aquí yo estaré  siempre por la libertad de expresión sin censuras previas; por la información libre y la opinión libre, y también en contra del insulto, de la zafiedad y de la grosería para vender más o para justificar opciones ideológicas. Y también  en contra del intocabilismo informativo.

 

A buen entendedor pocas palabras bastan…

 

Alena. Collar.