Periodistas en el recuerdo


Tomás Martín, 14 de julio de 2007

“Aún cuando no pase nada en la noche que termina, todo puede ocurrir en el día que alborea, y quien se tumbe despreocupado a dormir ocho o nueve horas, puede encontrarse al despertar con un cambio completo en el panorama nacional” Así describe Eduardo de Guzmán (Villada, Palencia,1908 – Madrid, 1991) en su libro La muerte de la esperanza las horas previas al estallido de la Guerra Civil española vividas en Madrid. Del autor del libro dice el también periodista Rafael Cid: “Conocí y traté a Eduardo de Guzmán durante muchos años. Gocé de su amistad, abusé de su hospitalidad, me contagió su jovialidad… Ni el sufrimiento de los muchos años pasados en las mazmorras franquistas, ni el calculado desdén de los demócratas instalados, ni el olvido de los historiadores del sistema, ni las penurias de aquellos sórdidos tiempos de exilio interior, nada, consiguió nunca hacer de su persona un ser huraño o vengativo. Vivió siempre sin odio ni rencor, con un profundo y sereno sentido ético de la existencia”

De otra de sus obras, El año de la victoria, con la que obtuvo el Premio Internacional de Prensa en 1975, la revista Cambio 16, en su edición del 7 al 14 de septiembre de ese mismo año, decía: “Es absolutamente necesario leer este libro: la suerte corrida por miles de republicanos que al finalizar la guerra fueron apresados en el puerto de Alicante. Horror y verguenza” Es en el prólogo de este libro, donde Blanco Chivite habla del encarcelamiento y posterior condena a muerte de Eduardo de Guzmán: “El 18 de enero del 40, por la mañana, un grupo de 29 republicanos, entre los cuales se encontraba Guzmán y el poeta Miguel Hernández, fueron sometidos a consejo de guerra sumarísimo de urgencia. El consejo duró hora y media y más de la mitad de los encausados fueron condenados a muerte. Las acusaciones contra Eduardo de Guzmán: haber sido redactor jefe de La Tierra y director de Castilla Libre. Pena: muerte”.

Según Blanco Chivite, Eduardo de Guzmán es, finalmente, indultado de la máxima pena. El 17 de mayo de 1941 doña Consuelo Espinosa [madre de Eduardo] recibe en su nuevo domicilio de la calle Atocha 63 la siguiente carta del ministro del Ejercito, general Varela:

“Muy Sra. Mía:

La solicitud de indulto a favor de su hijo DON EDUARDO GUZMÁN ESPINOSA, ha sido resuelta favorablemente por S.E. el generalísimo. En su virtud, paso a comunicarle tal decisión cristiana y generosa del caudillo, que le libra de la muerte.

Por mi parte, sólo me resta en estos momentos trascendentales en que se salva una vida, desear que ella sea fecunda en amar a Dios y a España.

Atentamente le saluda.”

El año de la victoria y La muerte de la esperanza, han sido editados por Ediciones Vosa, SL.