La Verdad del Universo: Arte y Creación científica.Por Carmen Amaralis Vega


Toda actividad científica del ser humano requiere de creatividad. Cuando se busca el conocimiento sobre algún tema, ya sea del mundo físico que nos rodea, o de los cambios químicos que le ocurren a la materia de la que formamos parte, siempre es necesario diseñar una serie de experimentos que nos den luz sobre cualquier interrogante sobre la conducta del universo inmediato o infinitamente distante de nosotros.

Si se desea saber por qué una flor expide aroma, es necesario diseñar o ingeniar la manera de atrapar el aroma, descubrir la estructura molecular volátil que se desprende de sus tejidos, pétalos, pistilos, o simplemente, secreciones para atraer al insecto que difundirá su polen. Si se coloca la rosa en un embase de cristal, o de plástico, si la forma del embase es redondo o un cubo, si se le coloca un septum para extraer muestras con una jeringuilla del gas mezclado con el aroma luego de un día o una semana. Todo requiere del arte del diseño.Siempre será necesario pensar, crear dar forma, buscar utilidad, reproducibilidad, veracidad, etc. Todo requiere de ideas y diseños específicos, texturas específicas, tiempos variables, etc. Para sacar a la luz la verdad científica de todo fenómeno natural. Cuando se percibe un flujo eléctrico, el científico desea describir el fenómeno, enmarcarlo en sus características, explicar su fuerza, entender por qué se pone incandescente un filamento de un elemento y otro no encandece, pero se calienta con el paso de los electrones. Es necesario entonces establecer modelos matemáticos que describan el comportamiento de los electrones al moverse por un elemento conductor. La mente tiene que pensar, crear diseños o modelos que simulen los fenómenos naturales, ingeniarse una serie de símbolos que, agrupados, puedan ayudar a predecir la conducta de la naturaleza. Para todo se necesita un modelo. Imaginen la primera vez que un ser humano tuvo que describir si tenía una manzana o dos, se señalaría con los dedos, pero si fueran mil manzanas, los dedos de las manos no serían suficientes. Algún individuo creador diseñaría por primera vez los símbolos que representaría el número mil, los números en general. La suma, la resta, la división requirieron de un ingenio creativo que diseñara el proceso matemático.Cuando se descubrió la radioactividad, antes de que eso sucediera, se había montado todo un artefacto para observar otro fenómeno, y el arte envuelto en el diseño permitió que en la oscuridad se observara las partículas nucleares que emanaban del elemento Radio. Ir descubriendo los elementos radioactivos se convirtió en un delirio que dio origen a la más sorprendente creatividad para diseñar aparatos que permitieran adelantar en los conocimientos de las ciencias nucleares. La naturaleza es bella y cada objeto vivo o mineral tiene una forma, textura, color, dureza, maleabilidad, densidad, transparencia, etc… y todo en general se ha creado en un universo inmensamente diverso en diseño y composición. Imposible llegar a ninguna conclusión científica sin que intervenga la necesidad del arte de crear algún artefacto o modelo para recopilar información. Solamente una mente sumamente creativa y sensible a lo que le rodea es capaz de hacer buena ciencia. El científico busca la belleza de la verdad del universo y en ese proceso pone de manifiesto toda su capacidad creadora.