Alenarte

Revista cultural y artística

Extinción de Lenguas y dialectos: Por: Luci Garcés

Una reflexión breve pero atractiva sobre algunas lenguas, dialectos y hablas que se están perdiendo.

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Jueves, 5 Junio, 2008 Publicado por alenar | ReciclArte | | No hay comentarios

Dioses de barro: Por: Olga Muñoz.

En unos segundos he visto vivir y morir a un hombre …(Olga Muñoz)

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Sábado, 2 Febrero, 2008 Publicado por alenar | ReciclArte | | 2 comentarios

¡Una de calamares! Por: Olga Muñoz

Paseo por Madrid…o por lo que queda de él…

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Sábado, 19 Enero, 2008 Publicado por alenar | ReciclArte | | 3 comentarios

El Efecto Mariposa: Por Olga Muñoz.

 

- I -

 

Sin duda que es un tópico, pero ¿qué pasaría si de verdad, sin falsas autopromesas ya condenadas a no cumplir, nos propusiésemos algo que de alguna manera nos comprometiera a cambiar alguna actitud, rutina o, aún más, si nos propusiésemos abordar otra forma de vida, o mejor aún otra forma de vivir la vida? ¿Nos hemos dado cuenta de que esas promesas que nos hacemos no sólo son nuestras, sino que influyen y pueden cambiar parte de la vida de los demás? Algo así como el efecto mariposa de la Navidad.

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Viernes, 4 Enero, 2008 Publicado por alenar | ReciclArte | | 5 comentarios

El cabreo en el metro. Por: Olga Muñoz

 

Estoy enfadada, muy enfadada. Enfadada conmigo, con el mundo, con algunas personas, con algunos momentos.

 

Recorro situaciones, palabras que no debieron ser, miradas que jamás deberían haber sido miradas.

 

¿Hasta cuándo puede uno estar equivocándose? Hasta los 30, 40, los 60 ¿tal vez?

 

Recorro con una mirada el estrecho recinto que me rodea, de pié, empotrados unos contra otros, atravesamos espacios de tinieblas subterráneas. Las miradas huidizas se posan sólo algunos segundos en el de al lado. En aquél que dormita o aquella que, entre empujones, trata de dibujar una sonrisa con su barra de labios. Hace bien, sabe que sólo así va a sonreír al de al lado.

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Sábado, 22 Diciembre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 3 comentarios

De yo soy “…” y otras hierbas Por : Olga Muñoz

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He vivido de cerca estos días el divismo de varias profesiones. Cada día observo con más incredulidad ese afán corporativista y “protagonil” de algunas personas que, escudadas en su omnipresente “es que yo soy….” Léase la profesión de turno…actúan, hablan, miran y se comportan de una manera predeterminada.

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Sábado, 8 Diciembre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 3 comentarios

En el Nombre de Orión

“Poco a poco vas delimitando tu campo visual, acotando, hasta que de repente notas que la ves”

En el nombre de Orión 

Olga Muñoz Leer el resto de esta entrada

Sábado, 24 Noviembre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 5 comentarios

Vivir en el cuento: por Olga Muñoz

hansel-and-gretel-rackham.jpg (Hansel y Gretel: Rackham)   el-gato-con-botas.jpg ( Portada de “El Gato con Botas”)

     

Su:” ¡No, mamá! hasta mañana”, me dejó claro que se había hecho mayor. Aún me quedé unos minutos tras la puerta, por si acaso me llamaba, como sucedía en otras ocasiones…  

 

-”hasta mañana, mami”.

- “hasta mañana, enano, duérmete ya”

- “mami… ¿y si me cuentas otra vez nuestro cuento?

 

Recordé su cara de sorpresa, de temor en algún momento. Recordé como, en algunas ocasiones, me corregía el relato si, por alguna razón le parecía que iba a decir algo triste y, sobre la marcha, cambiaba mi primera idea para acomodar la historia a lo que el esperaba.

 

“Nuestro cuento” era, casi siempre, una historia normal, un pedazo de la vida de cada día, pero eran ese tipo de cuentos los que más le gustaban. Abría los ojos y permanecía callado mientras yo iba deslizando ideas o sentimientos que, pensaba, le ayudarían en un futuro.  Al principio, como, supongo todas las madres alguna vez, le intenté contar cuentos fantásticos de esos en los que los príncipes y princesas viven en un mundo completamente irreal que, me di cuenta enseguida, a él no parecía que le transmitieran nada de la magia que pretenden transmitir. Lo más probable es que a ciertas edades, la magia sea su propia vida  y lo que de verdad les impresiona es que les hablemos de la realidad. De ese mundo de mayores, desconocido e inquietante.

 

Eso, lo he aprendido después.

 

Igual que he aprendido con el tiempo, que el paso de los años y nuestras necesidades emotivas, nuestra evolución en suma, gira, se repite y vuelve a girar, y de pronto necesitamos sentirnos príncipes o princesas, o niños o adultos, o felices si no lo somos, o libres de elegir. Y volvemos a querer escuchar historias y cuentos con el corazón abierto, como si durante el tiempo que dura ese cuento, esa historia, esa leyenda, todo se parase y la magia cayera sobre nosotros inundándolo todo.

 

He tenido el privilegio de contar cuentos después de muchos años a personas de diferentes edades, adultos todos ellos, y he oído de otros historias de ficción que han conseguido en tan sólo unos minutos conmover a grupos de desconocidos, sin quizá nada o casi nada en común más que la necesidad de sentir que la vida es, al menos durante unos minutos, como cada uno desea. No hay mejor cuento que aquel que deseamos oír, y de alguna manera nos contamos a nosotros mismos, aunque para darnos cuenta, tengamos que oírlo en boca de otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

Viernes, 9 Noviembre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 1 comentario

Cómplices en Luna: Por Olga Muñoz

Al mirarle me pareció ver en él algo especial. No había ningún rasgo que me extrañase o que le hiciera parecer diferente, pero lo cierto es que no es habitual que el conductor del autobús de refuerzo de una línea regular te sonría como le lo hizo al cortar la esquina de mi billete. Era una sonrisa casi casi cómplice, tanto es así que miré alrededor, pensando que era a algún amigo a quien sonreía. No vi a nadie mas que a mí, así que sonreí yo también pensando que aquel conductor era, al menos, poco común.

 

Había tenido suerte y me tocó una de esas plazas que, además de estar al lado de la ventanilla, tenía justo delante una pantalla de televisión y un reposapapeles que me dejaba soltar el montón de revistas que llevaba. El autobús iba de bote en bote, era fiesta, final de un puente de esos que a veces nos alegran el mes con sólo mirar el calendario. Nada más salir de la estación de autobuses, la pantalla que tenía delante se iluminó por unos segundos. Fue una falsa alarma y me puse a leer cotilleos y recetas de esas sanísimas que siempre pensamos hacer pero que casi nunca hacemos. Seguí leyendo, mirando el paisaje y oyendo trocitos de conversaciones entrecortadas de los pasajeros a mi alrededor. Me enteré de que a la chica rubia de dos asientos por delante se le había olvidado comprarse unos pantys para la boda y le pedía a la que, parecía su hermana mayor, que se los tuviera para cuando llegara. También pude comprobar como en eso de ligar y hacerse el interesante, por mucho que pasen años y años, todos hacemos o decimos, las mismas tonterías.

 

Fue pasando la tarde y al parecer al conductor se le había olvidado ponernos la película. O quizá no…

 

Observé que, de vez cuando, los ojos del conductor miraban hacía el fondo del autobús como buscando algo o alguien. Subíamos un pequeño puerto y cada revuelta sus ojos se clavaban en el retrovisor con la misma mirada calida y expectante. Una de esas miradas se convirtió en una amplia sonrisa que me hizo volver la cabeza con curiosidad. Al mismo tiempo noté como el autobús aminoraba la marcha y una claridad intensa iluminó el interior del autobús. No lo dudé. Entendí la complicidad de su primera mirada.

 

No se si alguno de ustedes, ha tenido oportunidad de mirar la Luna a través de un Telescopio. Yo he podido hacerlo hace poco en varias ocasiones y les aseguro que es algo muy especial. Desde el primer día que pude comprobar que La luna tiene mil recovecos que parece que puedes esconderte en ellos, y que los ves ahí, como si pudieras bucear en ellos, desde ese día, les decía, cuando miro a la Luna la siento mucho más mía. Y, no se a ustedes, pero muchas veces me produce una cierta melancolía mirarla. Está ahí y a veces no la vemos. Siempre dependiendo de que el Sol la ilumine o no, siempre esperando crecer para volver a empequeñecer y así un día y otro día.

El cielo se había vuelto morado y azul y la luna en un finísimo cuarto creciente parecía jugar con los pasajeros del autobús que, casi sin que me diera cuenta habían apagado las pequeñas luces de encima de sus cabezas. No se oía ni una palabra, ni un mínimo sonido. Miré a mí alrededor y 20 o 30 cabezas se balanceaban siguiendo aquel hilo de luz. Agradecí el atasco que nos permitía no perdernos el viaje hacía la nada de la luna. En un adiós lento,… lento…El silencio a mi alrededor era de un profundo respeto. La luna se había vuelto de un precioso color dorado tan luminoso que casi tenías apartar los ojos de ella. De su borde inferior, una línea rojiza cayó lentamente humedeciendo la noche.

 

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Sábado, 27 Octubre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 3 comentarios

Hay Otros mundos, pero están en tí: Por: Olga Muñoz.

De un tiempo a esta parte, me encuentro a mi misma observando mucho más el mundo que me rodea. Pienso que tal vez sea cosa de la edad, o simplemente de las circunstancias. De cualquier forma, me gusta. Observar y quedarse ahí, puede estar bien, pero observar y reflexionar, creo yo, es un paso adelante. Y… si la edad o las circunstancias le hacen a uno, una en este caso, andar por los caminos de la reflexión, bienvenidos sean, la edad y las circunstancias.

 

Últimamente, viajo a menudo por motivos de trabajo. Es un privilegio, al menos para mí, conocer otras ciudades, otros entornos, otras costumbres, en resumen otras formas de vida o de ver la vida. Si puedo escoger, viajo en tren. Prefiero viajar a que me desplacen en un “pis pas” a golpe de motor y susto contenido por descubrir si al llegar voy a poder ponerme mi ropa y pintarme con mis potingues, o voy a tener que ir corriendo a comprar algún recambio rápido hasta que la compañía de turno encuentre mi maleta.

 

Como decía, prefiero el tren. Es un lugar magnífico de observación. Atravesar vagones hasta el coche restaurante es un paseo “Express” por la vida. Ya los que diseñan los trenes tienen claro que son muchos menos “los elegidos”, y las plazas “preferentes” son infinitamente menores que las normales. En mi camino hacía el “café y tostada, por favor” he podido ver de todo. Niños jugando, leyendo, dando la lata al de al lado, jóvenes embebidos en sus consolas de mano como si ésta fuera “Claudia Schiffer” ejecutivos con sus portátiles, señoras y señores “durmiéndose” tan ricamente la película, etc. y siempre me hago la misma reflexión: todos, parece al menos (ya sé que en muchas ocasiones la procesión va por dentro), todos, los de preferente igual que los de turista, están disfrutando de algo que les hace sentirse protagonistas de ese momento, de ese viaje. Unos disfrutan del silencio y atenciones, otros de la compañía de su amigo, pareja, hijos, o en solitario, buscan ese momento mágico en el que uno se inventa y reinventa su vida como un viaje que uno puede o quiere construir. Y café en mano, entre vaivenes que trato de controlar para evitar la mancha de turno, me doy cuenta de que la aventura está en descubrir en cada uno, como decía sabiamente Paúl Elouard: “Hay otros mundos, pero están en este.

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Viernes, 12 Octubre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 4 comentarios