Alenarte

Revista cultural y artística

Con Ernesto Cardenal y una Rosa Blanca: Por Luciana Garcés-

Nos llega desde México, en el estado de Sonora, una comunicación especial y directa de Luciana Garcés, periodista y escritora gallega que se halla en esas tierras asistiendo al XII Encuentro de Escritores Latinoamericanos “Horas de Junio”, en Hermosillo, capital del estado de Sonora.

En dicho Encuentro una de las presencias más esperada era la del escritor nicaragüense Ernesto Cardenal, al que se le está tributando un merecidísimo homenaje.

Y, aunque habíamos cerrado edición, hemos considerado oportuno insertar “Al Cierre” este breve pero excelente apunte de nuestra corresponsal.

                                                  CON ERNESTO CARDENAL Y UNA ROSA BLANCA

                                                 

El auditorio de la Sociedad Sonorense de Historia, en la atardecida se fue llenando poco a poco, familias enteras con niños pequeños, miembros de distintas tribus indias, personas que no habían acudido a ninguna de las sesiones de literatura, veinte diarias, estaban allí, apretujados y ansiosos. Se había corrido por el clásico boca a oído que el subcomandante Marcos iba a estar, iba a leer como uno de los 200 escritores que, llegados de  diez países distintos, participábamos en el XII Encuentro de Escritores Latinoamericanos “Horas de Junio”, en Hermosillo, capital del estado de Sonora, en México. Fue buena la elección de la hora para presentar O`ob nokim,  un diccionario español-pima, que ha redactado un sacerdote franciscano, el padre David, en la vida no monacal ciudadano norteamericano, y es la lengua de una tribu india que esta en vías de desaparición y a la que tratan de proteger de matanzas y del borrado de su cultura. El hermano franciscano leía en lengua pima, las desgracias y esperanzas de este pueblo, y después un antropólogo indígena traducía al español.  A partir de las nueve, estallaron los aplausos ante la entrada de Ernesto Cardenal, el sacerdote poeta, y el subcomandante Marcos ayudándole a bajar las escaleras. A partir de ahí y pese al aviso de que no hubiera preguntas, ni firma de autógrafos, todo funcionó entre vítores, aplausos y religioso silencio. Marcos defendió la revolución frente a los amos, los dictadores, y a favor de los más pobres, los indígenas. Recordó que México es tan grande “que todo está lejos” refiriéndose a la enseñanza, sanidad y comida. Hablo de las torturas y muerte de un millar de mujeres en Ciudad Juárez Y recitó el poema de Cultivo una rosa blanca, de Martí, para entregar de revolucionario mexicano a revolucionario nicaragüense un ramo de rosas blancas de amistad, y también, claro, el saludo zapatista. Ernesto Cardenal que lleva desde el pasado día 29 recibiendo homenajes en estas tierras, abrazó con lágrimas al subcomandante entre los aplausos enfervorizados de un público ansioso de que estos mitos del siglo XXI les siguieran hablando. Y prosiguió el sacerdote excomulgado por la teología de la liberación, haciendo otro canto revolucionario sobre Sandino, sobre los primeros muertos guerrilleros, leyendo poemas que se recogen en el libro Cantares Mexicanos que la Universidad de Sonora ha recopilado y editado por primera vez en un volumen. Cuando concluyeron, los asistentes respetaron, un poco a Cardenal, en lo de los autógrafos pero acosaron con la misma energía que los medios de comunicación, con cámaras de video o fotográfícas, con micrófonos de grabadoras, elevaban otros a sus niños para que los abrazase y besara, cosa que terminó haciendo, retirándose la pipa de la boca. Una escritora de 72 años exclamaba en éxtasis. “¡Marcos me ha besado!”, como si no acabará de creérselo. Y Marcos durante casi una hora siguió firmando autógrafos, acariciando niños, abrazando a damas, dejándose fotografiar, sonriendo a veces, custodiado por algunos de los suyos, porteadores a su vez de libros que los escritores entregaban al subcomandante.Y finalmente llegó hasta el vehículo que desafiante con la siglas de los zapatistas esperaba para llevárselo.

Domingo, 3 Junio, 2007 Publicado por alenar | "Al Cierre" | | 5 comentarios