Desplegar las Alas. Por: Iasone Cañada
Y en el vuelo nocturno guiada por los pájaros de la noche… Iasone Cañada.
DESPLEGAR LAS ALAS
Cuando hago un recuento de los saltos al vacío de mi vida… pienso ¿de donde saqué la fuerza? El valor de continuar, de vencer el miedo, el pánico.
Sin embargo, como una corriente imparable que electriza todo mi ser, urgiéndole a saltar, encuentro el instante, como una fisura en el tiempo por la que es posible deslizarse y ¡salto!
Hay momentos en la existencia, en la que no podemos economizar las vivencias. Hay que atravesarlas y vivirlas hasta llegar al otro lado. Son esos los momentos en que dejo todo atrás y sin saber con precisión hacia donde me dirijo, comienzo a caminar con una fe inquebrantable.
En estos instantes de vértigo, de “caída libre” hacia los extraños abismos de la transformación, he sentido a mi lado, magníficos seres, que como una red de seguridad, han estado ahí, facilitándome el tránsito, haciendo brillar mi fe, con su inmensa propia fe. Seres capaces de mirar en el corazón del otro, en el mío y comprenderlo. Amarlo. Sostenerlo y latir al mismo ritmo, para ofrecer aquello imprescindible en el momento justo, compactando la red.
Esos seres maravillosos, me han devuelto a la vida en más de una ocasión. Hoy mi alma canturrea para “ellos” porque los escondidos sonidos que emite desde su divina frecuencia conoce sus nombres.

Mi fe se sustenta, entre muchas otras cosas, en saber que cuento con el gran tesoro y privilegio de ser amada y amar.
Despliego las alas, y en el vuelo nocturno guiada por los pájaros de la noche, dejo posar en el corazón de esas personas, amigas, un cálido suave beso donde pueda anidar y crecer su rebelde fe en la vida, en el amor, en lo imposible… en ti, en mi.




“economizar las vivencias”. Me ha encantado esa expresión. Opino como tu, hay veces que no puede una ser ahorradora o mesurada y hay que atreverse, sobre todo cuando de verdad se siente que merece la pena el riesgo. En ese camino, contar con una mano amiga que esté o no, dependiendo de lo que uno necesite es todo un privilegio.