Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

El Efecto Mariposa: Por Olga Muñoz.

 

- I -

 

Sin duda que es un tópico, pero ¿qué pasaría si de verdad, sin falsas autopromesas ya condenadas a no cumplir, nos propusiésemos algo que de alguna manera nos comprometiera a cambiar alguna actitud, rutina o, aún más, si nos propusiésemos abordar otra forma de vida, o mejor aún otra forma de vivir la vida? ¿Nos hemos dado cuenta de que esas promesas que nos hacemos no sólo son nuestras, sino que influyen y pueden cambiar parte de la vida de los demás? Algo así como el efecto mariposa de la Navidad.

 

Creo que el verdadero problema para cumplir con nuestras promesas de Año Nuevo, es que, muchas veces no sabemos bien qué proponernos cambiar. ¿Cambiar? Resulta tan atractivo pensar en el cambio, pensar en algo nuevo, diferente, tiene tanto atractivo lo desconocido que, seguramente lo difícil es decidir qué cambiamos. Decidir qué nuevos caminos emprender no es una labor fácil. Por una parte tenemos que empezar a admitir que hay cosas que no nos gustan, tener la honestidad de decírnoslo y la valentía de intentar cambiarlas aún a sabiendas de que, es posible que no lo consigamos.

 

- II -

Se sentó delante de aquel papel en blanco. Escogió su pluma preferida. Miró una y otra vez el papel como si esperase que de el surgiera alguna palabra mágica. “Volver….” ;  “llamar a…”  “Apuntarme a… ” . Fue tachando y rompiendo hoja tras hoja sin encontrar algo que realmente representara  algo especial, algo que quisiese hacer realmente.  Habían pasado varias horas, la televisión seguía con sus programas de diversión enlatada… ficticia.  El suelo ser había llenado de hojas blancas y arrugadas. Lloró como lloran los afligidos, sin aspavientos, sin reclamar atención. Lloró como lloran los niños que se saben no queridos. Pensó que no tenía nada, porque ni siquiera sabía qué quería cambiar…

 

Y empezó a recoger aquellas hojas y alisarlas y a clavarlas en la pared, y transformó las paredes impersonales en paredes llenas de hojas arrugadas, algunas sucias, con tachones, clavó incluso pequeños trozos de aquellas que la rabia le había hecho romper. Y se descubrió sonriendo ante aquellos pedazos de “nada” que ahora eran “sus pedazos de nada” 

 

Salió como cada mañana camino de su trabajo. Todavía las calles recordaban las horas de fiesta y algarabía del día anterior. Caminaba despacio, disfrutando del frío y la luz del amanecer con las manos en el bolsillo de su abrigo. Apretada, en una de ellas, una hoja en blanco de papel arrugado iba poco a poco escribiéndose con palabras de vida.

 

 

Viernes, 4 Enero, 2008 - Publicado por alenar | ReciclArte | | 5 comentarios

5 comentarios »

  1. Los últimos párrafos son una preciosidad… Y un placer siempre leerte Olga

    comentario por Ángeles | Sábado, 5 Enero, 2008

  2. Yo tambien soy fans tuya , querida Olga.
    Casi que te veo mientras m is ojos se deslizan por tus letras.
    Abrazos del mar.
    Lola Bertrand

    comentario por lola bertrand | Sábado, 5 Enero, 2008

  3. Sí, es fácil desear cambiar que conseguirlo y sin embargo,! cuántas de estas promesas nos hacemos todos los años!
    Una buena reflexión/

    comentario por Pilar | Domingo, 6 Enero, 2008

  4. Palabras de vida… así me han llegado las tuyas, y así las guardo hoy en mi corazon…
    Seguirán contándome muchas cosas, una vez cierre el ordenador y salga al atardecer… gracias, Olga!

    comentario por iasone | Domingo, 6 Enero, 2008

  5. No sé por qué, Olga, leyéndote me viene a la mente la imagen del río al que le ponen diques para desviarlo; el agua, a simple vista corre obediente por su nuevo cauce, pero a la mínima riada, se desborda y busca su curso original.
    Quizá por eso no podemos cambiar por muchos propósitos que nos hagamos para el año nuevo.
    Bueno, que me ha encantado tu escrito.
    Emma

    comentario por Emma Rosa | Miércoles, 9 Enero, 2008


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