Buenos propósitos.
¿Se han fijado ustedes la cantidad de veces que durante las fiestas que acaban de pasar hemos dicho eso de “este año tenemos que ir más al teatro, al cine, a los museos?…”
Y ¿se han molestado en hacer recuento de las veces que lo han hecho realmente el año pasado?…
Venía pensándolo el otro día, al regresar de ver el espectáculo teatral (porque era todo un espectáculo) que está acabando en Madrid, si es que no ha terminado ya, “Hay que Purgar a Totó”.
No les voy a contar de qué va, pero sí que me preguntaba en qué quedarían mis intenciones de volver a ir al teatro este 2008 que ya nos ha entrado.
Luego empecé a pensar en si realmente el teatro, el cine, la danza, son caros en España, y de ahí me remonté a mirar precios en Europa y en algunos países iberoamericanos; bueno, si bien se mira, las cosas están bastante parejas. Pero también- salvo excepciones en el norte de Europa- hay una sensación de abandono de espectadores. Cifras que no sobrepasan el cuarenta por cien, y que en algunos casos ni lo rozan.
¿No interesa, cuesta en exceso, lo preferimos por televisión, por Internet?…
Es cierto que existe el teatro popular (el ejemplo del Teatro en El Salvador o en Nicaragua), que existen salas alternativas, que se proyectan distintos espectáculos con distintas tecnologías; pero salvo a aquellos que -digámoslo así- se les ha preparado una campaña espectacular de marketing, hay una atonía de espectadores evidente. Salas de exposición medio vacías, actos que se han desconvocado por falta de público…
¿Qué nos sucede?; ¿sólo tenemos eso, buenos propósitos?…
Alena. Collar.




… Propósitos y falta de voluntad.
Pues supongo que al que de verdad le gustan el teatro, el cine o los museos asiste a ellos con relativa frecuencia y no necesita proponérselo, siempre y cuando tenga las facilidades y los medios para hacerlo y por supuesto viva en una gran ciudad en la que los espectáculos abunden.
Emma