Iconografía de la Natividad. Por: Virginia Seguí Collar.
En la liturgia cristiana la Natividad del Señor es una festividad que culmina el adviento ya que el nacimiento de Jesús significa la llegada del que para los cristianos sería El Salvador del mundo; la fecha real de su nacimiento ha sido discutida por los eruditos y fijada por algunos de ellos, hay diversas opiniones; unos dicen que acaeció en el año 5228 después de la formación de Adán, con la ambigüedad que esta datación puede conllevar; otros, entre los que destaca Metodio, sitúan el suceso en el año 6000, aunque algunas fuentes critican sus métodos de datación al suponerlos más próximos a supuestos místicos que a criterios cronológicos reales; Eusebio de Cesarea, en sus Crónicas, afirma que el nacimiento de Jesús tuvo lugar en el 5199, siendo Octavio emperador de Roma; fecha con la que coincide Santiago de la Vorágine en La leyenda dorada dándola por buena indicando que aquél qué vino al mundo a traer la paz temporal y eterna eligió por ello, para nacer, una época de sosiego político y social.
Frank Quasar: Reinventar la novela policiaca.
No es exactamente una novela policíaca lo que traemos a Referencias. Lee más »
Cine Clásico: “Repulsión” de Polanski. Por: Lucía Aragón.
Lo cierto es que, con esta película todavía hoy no tengo muy claro si me gustó o no, pero creo que eso importa poco ya que con el cine pasa, o debería pasar, lo mismo que con el arte: los gustos personales no son relevantes. Me parece más correcto decir que es, como mínimo, una película interesante.
El cabreo en el metro. Por: Olga Muñoz
Estoy enfadada, muy enfadada. Enfadada conmigo, con el mundo, con algunas personas, con algunos momentos.
Recorro situaciones, palabras que no debieron ser, miradas que jamás deberían haber sido miradas.
¿Hasta cuándo puede uno estar equivocándose? Hasta los 30, 40, los 60 ¿tal vez?
Recorro con una mirada el estrecho recinto que me rodea, de pié, empotrados unos contra otros, atravesamos espacios de tinieblas subterráneas. Las miradas huidizas se posan sólo algunos segundos en el de al lado. En aquél que dormita o aquella que, entre empujones, trata de dibujar una sonrisa con su barra de labios. Hace bien, sabe que sólo así va a sonreír al de al lado.



