Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

La Radio.

Entonces era la Radio. Con mayúsculas. Como si esa denominación bastara para entendernos.

 

Eran otros tiempos, claro. Tiempos de televisión en blanco y negro, y una sola cadena. Tiempos en los que el transistor ocupaba el mejor lugar de la casa. Tiempos en los que existía Diego Valor, Elena Francis, Ustedes son Formidables, Cabalgata fin de Semana, C.S y buen Viaje, La Hora de los Santos…Y el Diario Hablado de Radio Nacional de España.

La radio era compañera, se acercaba al oyente (“queridos radioescuchas”, se nos solía saludar) con un tono entre paternal- no vamos a negarlo- y cómplice. A través de concursos, de dedicatorias musicales (“y ahora, para nuestra amiga Pepita, tenemos una dedicatoria de la canción del Dúo Dinámico, El Final del Verano, de parte de su amigo Alberto, de Jerez de la Frontera”…), de consejos (“recuerde, señora, si nota síntomas de resfriado, con Okal, mucho mejor su constipado”), de charlas con los oyentes en un tiempo en que no se había institucionalizado la Tertulia Radiofónica.

Eran nuestras. Digo, todas aquellas voces que no veíamos, todas aquellas modulaciones a las que poníamos la cara que queríamos, porque no salían en revistas dando espectáculo, ni vendían sus opiniones a quien más pagaba; podían tener censura, pero en aquellos tiempos  grises, oscuros, fueron los que dieron luz, ánimo y cobijo a un montón de soledades en España.

Eran nuestros…

Juan de Toro, Miguel de los Santos, Alberto Oliveras, Joaquín Prat…José Luís Pecker.

Vaya para ellos, hoy que ha muerto uno de los Maestros de la Radiodifusión Española, el homenaje más afectuoso de quien con ellos creció.

Alena. Collar.


Sábado, 22 Diciembre, 2007 - Publicado por alenar | En clave de Mí... | | 3 comentarios

3 comentarios »

  1. Recuerdo que en casa de mi madre, después de oir Diego Valor los niños de la casa, los vecinos de arriba, del patio, del 3º izda., interpretabamos el capítulo que acababamos de oir. Mi hermana era la novia de Diego Valor,y aprovechabamos la mesa de cortar de mi padre que era sastre para hacernos nuestro refugio. También tengo grabada las miradas al reloj cerca de las 10, hora del “Parte” con la preocupación de que mi hermana mayor no llegara a la hora permitida…y tantos recuerdos más. La radio ha sido siempre una estupenda compañera y en mi caso una frustración porque me hubiera encantado poder trabajar en su mundo de magia.

    Comentario por Olga | Sábado, 22 Diciembre, 2007

  2. ¡Ay, qué tiempos aquellos! Me has hecho revivir tantas cosas. En casa, recuerdo que la cocina y el taller (mi padre era protésico dental) estaban pegados, así que un día papá hizo un agujero en la pared, insertó una repisita y ahí colocaron la radio, así compartían charlas y tertulias mientras ambos se dedicaban a su trabajo.
    En fin…
    Emma

    Comentario por Emma Rosa | Sábado, 22 Diciembre, 2007

  3. La radio está también presente en mis recuerdos. La vida en el cuarto de estar, el brasero en los inviernos y la radio. La cena a las diez con las noticias. Todo un tiempo que nos hace pensar.

    Comentario por Pilar | Sábado, 22 Diciembre, 2007


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