La Escritura y el Arte.- II- De Roma al Cristianismo. Por: Virginia Seguí Collar.


fig1-imperioromano395dc.jpg ( Fig.1. El Imperio Romano en 395 dc.)

La gran cantidad de culturas y países que dominó, política y administrativamente, el Imperio Romano abarcaba, en su época, la mayor parte del mundo conocido (Fig.1); mediante su colonización y la incorporación a su sistema administrativo fue realizando su latinización; no obstante, el nivel de control que obtuvo sobre la  cultura y el lenguaje de estos pueblos colonizados no alcanzó un nivel uniforme, siendo mayores la dificultades cuanto mayor era el grado de desarrollo cultural alcanzado por cada uno de ellos antes de la conquista. En algún caso la influencia fue, incluso, a la inversa, siendo la propia Roma la que asumiría e incorporaría como propios algunos de los aspectos más significativos del acervo cultural de los pueblos conquistados; el ejemplo más claro de esto sería el caso griego.

Por otro lado habría que plantear que el largo período de dominación romana no estuvo exento de tensiones, tanto en la metrópoli como en el resto de países lo que acabaría provocando, primero su división y, a la larga, su desaparición; en este sentido una de las cuestiones mas significativas sería la aparición y evolución del cristianismo y, por otra parte, las sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que fueron decisivas y significaron la desmembración del Imperio Romano de Occidente; si bien estos pueblos durante la conquista y en los comienzos de la organización de sus nuevos estados acometieron la destruyeron de la organización romana preexistente, finalmente acabaron, en muchos casos, asumiendo a posteriori sus beneficios, recuperándola e incorporándola a su propia cultura lo que acabo significando su romanización en muchos aspectos.   

Respecto al tema que nos ocupa habría que plantear que la gran extensión geográfica que llegó a incluir el Imperio romano no estuvo unificada en cuestiones lingüísticas, ya que aunque la nueva administración romana emitiera sus normas y edictos en latín la lengua de cada uno de los pueblos conquistados siguió estando vigente sobre todo en sus bases sociales lo que significa, dada la variedad de culturas y pueblos, que las manifestaciones epigráficas se multiplican siendo su número cada vez mayor y, por tanto, debiendo circunscribir nuestro estudio a las muestras más representativas. (Fig.2)

fig2-basecolumnatrajanacapitalromanaremates.jpg ( Fig.2. Base de columna trajana con letra capital romana. Remates.)

(Fig.3. Epitafio Romano. Museo de la Civilización. Roma)fig3-epitafioromanomuseocivilizacionroma.jpgfig4-inscripcionescuelaaugustanaherculanocapital.jpg (Fig. 4. Inscripción Escuela Augustana. Herculano. Letra Capital)

 

 

Como vemos, simultáneamente a las creaciones epigráficas realizadas en soporte perdurable se sitúa la escritura sobre soportes no perdurables que, poco a poco, había ido adquiriendo carta de naturaleza y cobrando mayor importancia llegando a superar a las muestras epigráficas; además la escritura sobre este tipo de soportes pronto obtiene el apoyo de la miniatura, así las manifestaciones caligráficas en rótulos, manuscritos y/o códices y, a más largo plazo, sobre libros, se verán ilustradas y enriquecidas con iluminaciones conformando un grupo de obras de arte muy interesantes y valiosas que bien merecen un espacio en este estudio.

De esta forma el tipo de letra dominante en la epigrafía romana será la conocida como capital romana que adquirió gran importancia y tuvo importantes repercusiones en caligrafías posteriores como la carolingia y renacentista; podemos considerarla un modelo que gozará de un status privilegiado.  Se utilizará en todo tipo de inscripciones destacando su uso en la proclamación de edictos o leyes imperiales, inscripciones funerarias, etc. Se utilizó a partir del siglo V a. C. y fue evolucionando y consolidándose como modelo a lo largo tiempo a la vez que los artistas adquirían una mayor perfección en su ejecución; Edward Catich en su obra The Origin of the Serif plantea la teoría de que los artistas la dibujaban previamente sobre la piedra al ocre rojo utilizando la spathula o brocha plana y a continuación procedían a su grabación; cuestión, que si bien en un principio tuvo gran aceptación, hoy día tiene detractores al haber demostrado los ejemplos encontrados que esto no era sistemático. Los artistas fueron adquiriendo una gran maestría en su realización y comenzaron un proceso de ornamentación, a veces obligados por cuestiones de funcionalidad; comenzando a utilizar los llamados remates como ayuda en el tallado, aunque no dejan de ser una especie de refuerzos en forma de cuña que delimita sus fustes a la vez que embellece sus formas.  (Fig. 2, 3 y 4)

fig5-sarcofagocristianohidriatertuliaehijaaiaeliane.jpg ( Fig. 5. Sarcófago cristiano. )fig6-laudassepulcralesdardanioabundanciayabdeuducistabarkatunez.jpg (Fig. 6. Laudas sepulcrales)

 

 

La aparición del cristianismo y su evolución tiene también su importancia en este tipo de inscripciones, los primeros cristianos fueron considerados una secta siendo perseguidos por los romanos; por ello y como sistema de protección, sus actividades inicialmente fueron clandestinas; no obstante, partiendo de las provincias más orientales del Imperio su culto fue extendiéndose, en principio, entre las clases sociales mas desfavorecidas, aunque poco a poco fue captando adeptos también dentro del grupo social de los funcionarios y la clase alta; obteniendo la libertad de culto a través del Edicto de Milán firmado en el 313 por Constantino I y Licinio que dio lugar a un período de tolerancia que permitió su expansión y desarrollo. Pero durante los años de clandestinidad los cristianos procuraron no hacer ostentación de su fe manteniendo el culto en casas particulares, utilizando para sus ritos funerarios los métodos más frecuentes de la cultura romana como era el uso de sarcófagos en los enterramientos; existiendo muchos ejemplos epigráficos y artísticos en esta modalidad (Fig.5); pero los cristianos, en sus ritos funerarios, fueron tendiendo hacia la inhumación y sobre todo en provincias alejadas de la metrópoli sus manifestaciones en este aspecto adquirieron mayor relevancia, algunos de estos ejemplos los encontramos en Túnez donde aparecen lápidas sepulcrales con inscripciones en capital romana, aunque ésta no adquiera la perfección de los ejemplos ya vistos al correr su ejecución a cargo de artesanos o artífices de menor categoría; estas lápidas están a la vez embellecidas con la imagen de los fallecidos que aparecen representados como orantes, rodeados de elementos propios de la iconografía cristiana. (Fig. 6)

fig7-mujertablillaenceradayestilopompeya.jpg ( Fig. 7. Mujer con tablilla encerada y estilo. Pompeya)fig8-retradopaquioproculoesposatablillaenceradayestilopompeya.jpg (Fig. 8. Retrato Paquio Proculo y esposa. Con tablilla encerada y  estilo. Pompeya)

 

 

La capital romana, en sus diferentes variantes, dominó el mundo de la epigrafía dada su elegancia y claridad; pero el aumento de manifestaciones escritas sobre los soportes no perdurables fueron favoreciendo el nacimiento de otros tipos de escritura que facilitara el trabajo de los escribas y les permitiera una mayor rapidez en la plasmación caligráfica tanto sobre las habituales tablillas enceradas (Fig. 7 y 8) como en rótulos, papiros, pergaminos etc. Esto favoreció la aparición de la rústica y la cursiva lo que unido a la gran variedad de alfabetos que los habitantes del imperio tuvieron a su disposición da mucha pluralidad a los ejemplos existentes en este tipo de soportes.

fig9-manifiestoelectoralpompeyarustica.jpg ( Fig. 9. Manifiesto electoral. Rústica. Pompeya.)

 

La rustica está pensada para escribir con rapidez y su ejecución suele ejecutarse con un ángulo de escritura entre 50 o 70 grados, lo que produce unos trazos verticales mas perfilados siendo los horizontales más gruesos, como ponen de manifiesto algunas inscripciones pompeyanas(Fig.9); también son consideradas rústicas las clasificadas como tipo De Bellis de la que encontramos ejemplos en los primeros códices romanos que hicieron su aparición durante la época de los flavios; las palabras del poeta Marcial ilustran la utilidad de este tipo de volúmenes en oposición a los habituales rollos o rotulos: “Pequeños volúmenes muy manejables que ocupan un espacio mínimo en las bibliotecas, los rollos en cambio, requieren más espacio y son menos cómodos para viajar“.

El Epitome es otro tipo de letra, incluida entre las rústicas, indispensable para comprender la evolución de la capital a la minúscula, los mejores ejemplos de este tipo fueron encontrados en Egipto durante las excavaciones realizadas a principios del siglo pasado, entre ellos los fragmentos de dos libros: el Epitome de Tito Livio (Figs. 10) escrito sobre papiro que contiene en el lado del verso una copia de la Epístola a los Hebreos en unciales griegas datada en el siglo IV y seguramente posterior a texto del recto y un escrito sobre pergamino denominado De judiciis.

fig10-epitometitolivio.jpg ( Fig. 10. A. Epitome de Tito Livio) fig10-inscripcionflaviaepitomesiiiaquitania.jpg (Fig. 10. B. Inscripción Flavia. Epitome. S. III. Aquitania)

 

Se sabe que en el siglo I este tipo de letras se encuentran ya perfectamente conformadas lo que sugiere que su existencia es muy anterior pues su grado de perfección así lo exige, las Elegías de Gallus, fechadas en el año 22 a. de C. (Fig.11), el papiro de Carmen de bello Actiaco encontrado en Pompeya o el Papiro de Florencia así parecen indicarlo y este tipo de letras proceden de modelos muy anteriores de los que no se conservan ejemplos. Las Epístolas de San Pablo se mencionan entre los primeros textos cristianos y la traducción griega del Evangelio de San Marcos, realizada en Roma aunque con fuertes influencias judías está datado hacia el año 65 siendo posiblemente el texto más antiguo y el que mejor representa las tradiciones petrinas y/o paulinas; el arameo es la lengua en la que se escribió, posiblemente en Antioquia o Jerusalén, el Evangelio de San Mateo hacia el año 80; el de San Lucas y los Hechos de Apóstoles datados bien entrado el siglo I, están escritos en griego y son considerados los textos más eruditos del Nuevo Testamento. Hay que considerar que la comunidad cristiana inicialmente fue mayoritariamente grecohablante y de tradición oral no existiendo textos litúrgicos como salterios o lectarios hasta el siglo IV; está probado que, en virtud de la disciplina arcani,  se ocultaba al no bautizado el conocimiento del oraciones como el Credo o las partes más importantes de la liturgia como la eucarística, lo que parece confirmar este extremo, pues esto no sería posible de existir textos escritos.

fig11-elegiasgalluspapiro22acqasribrimegipto.jpg ( Fig. 11. Elegías de Gallus . año 22.a.d.c.  Papiro. Egipto)

 

 

La comunidad cristiana latinohablante emerge en el siglo II en la zona del Norte de África; donde existía ya una tradición cristiana ligada al pueblo Copto que por su ubicación geográfica hunde sus raíces culturales en la antigua cultura egipcia; el copto era el idioma dominante en el Egipto del siglo III y IV y aunque no adquirió nunca el estatus de idioma oficial sustituyó al griego y llegó a ser utilizado por escritores y eruditos. El copto tiene seis dialectos, siendo los mayoritarios el sahídico utilizado sobre todo en al Alto Egipto y el bohaírico que dominó en la ciudad de Alejandría y las regiones más occidentales (Fig. 12). Se basa en el alfabeto griego al que añaden siete nuevos caracteres y se acabo por convertirse en el idioma utilizado por la comunidad cristiana establecida en la zona, y cuando en el siglo V se produce su separación de la Iglesia Cristiana  de Oriente pasó a ser el idioma litúrgico de la Iglesia copta, siendo la lengua utilizada en la redacción de sus textos religiosos, circunstancia que ha permitido su pervivencia. En el siglo VIII tras la dominación islámica, pese a ser declarado como idioma oficial: el árabe, se permitió su existencia, aunque quedó circunscrito a los monasterios cristianos; pasando a identificarse el término copto y con el concepto de <cristiano de Egipto>.

fig12-inscripcioncopta.jpg ( Fig. 12. Inscripción copta)

 

Los cristianos coptos fundaron numerosos monasterios en los que se alejaban de la civilización quizás, en principio, con el objetivo de eludir la persecución de la que eran objeto por parte de las autoridades romanas y siguiendo en cierta manera una tradición secular: la de los anachoresis; antiguos egipcios denominaban así a los individuos que se retiraban al desierto para vivir fuera de la sociedad establecida, normalmente con el propósito de eludir el pago de impuestos. Este tipo de vida religiosa proliferó entre los cristianos coptos y desde allí se extendió al resto de comunidades cristianas iniciándose el proceso por Siria y Palestina. En estos monasterios coptos se realizaron algunos de los primeros códices; algunos de los que se conservan, como el que presentamos en la imagen, (Fig. 13) están ilustrados con dibujos y contienen, además del texto original, su traducción a la lengua árabe realizada <a posteriori> por escribas islámicos.

(Fig. 13. Manuscritos coptos)   fig13-manuscritocoptosvi.jpg