Andalucía y el cine: Por: Sergio Palomo Nevado.
La relación de Andalucía con el cine se ha visto reducida históricamente a dos aspectos fundamentales: sus paisajes como telón de fondo para multitud de filmes y el arquetipo de lo andaluz reflejado en personajes o en modos de vida.
De fama mundial es el Desierto de Tabernas (Almería), marco inconfundible de los llamados Spaghetti Western, películas rodadas en las décadas de los 60 y 70, motivo por el cual se conoce a Andalucía en el séptimo arte y, con algunos matices, la única actividad cinematográfica de relevancia hasta hace bien poco.
Los tópicos andaluces, por otro lado, aunque también conocidos en todo el mundo, merecen una especial atención en cuanto a su influencia en el cine español. Y es que hablar de lo español, durante mucho tiempo, ha sido hablar de lo andaluz.
En el cine, se explotó durante las décadas del 40 al 60 este tópico, consecuencia de la propaganda franquista. España se presentaba como un país lleno de gente despreocupada y alegre (rasgo típicamente asociado a los andaluces) en el que las miserias de la posguerra parecían no existir: un país de sol, playa y duende como reclamo para los turistas. Bienvenido, Mister Marsahll es la mejor prueba de ello.
Poco a poco, el flamenco, los toros, la religión, los bandoleros, el señorito andaluz, los emigrantes o la degradante imagen del andaluz gracioso y vago, terminaron consolidándose como la imagen de Andalucía, dentro y fuera del cine.
Sin embargo, la historia del cine en Andalucía no se ciñe únicamente a estos dos aspectos. De hecho, hunde sus raíces en los principios del siglo XX, con el nombre de José Val del Omar (Granada, 1904-Madrid,1982) como referente del movimiento cinematográfico andaluz. Se trata de un creador de un talento artístico y tecnológico extraordinario (algunas de sus técnicas más características son el desbordamiento apanorámico de la imagen, el concepto de visión táctil, el sonido diafónico y otras exploraciones en el campo sonoro), contemporáneo y camarada de Lorca, Cernuda, Renau, Zambrano y otros nombres mayores de la Generación del 27. Su obra capital, tan desconocida como alabada, Tríptico elemental de España.
También son destacables en esta época, Francisco Elías Riquelme, José López Rubio (el cómico del 27), Fernando López Heptener o Jerónimo Mihura Santos, nutrido grupo de hombres dedicados desde la dirección y la actuación, a los guiones y la producción de películas.
Y aunque se viera interrumpida la actividad creativa como consecuencia de la dictadura, mujeres como Josefina Molina (La Lola se va a los puertos)y hombres de la talla de Miguel Hermoso (Truhanes, Fugitivas, Lola), entre otros, comienzan a destacar a partir de la década de los 70 y 80.
Actualmente, el cine andaluz se encuentra en pleno desarrollo. Fruto de sus esfuerzos, encontramos los nombres de Antonio Cuadri (Minas de Río Tinto), Chus Gutiérrez (El Calentito), Chiqui Caravante (Los Días felices), Alberto Rodríguez (7 Vírgenes) o Benito Zambrano (Solas, Habana Blues), todos ellos con creaciones de una gran calidad, respaldadas por la crítica nacional e internacional. Al igual que sus compañeros de principios de siglo, no sólo se restringen a la dirección del rodaje, sino que intervienen también en los guiones e incluso en las bandas sonoras.
Andalucía empieza a caminar sola en el mundo del cine y nuevas generaciones de directores, productores, guionistas, actores o compositores empiezan a gatear en este mundo. De lo que pueda llegar a ser el cine andaluz, sólo el tiempo nos dará la respuesta. Pero hay hermosos cimientos para el futuro.





Poc a poc i tira tira, como decimos por aquí. La cuestión es que se vaya hacia adelante y se consiga un cine de calidad, que pueda competir.
Interesante artículo, Sergio. Ua lástima que no te hayas parado a contarnos unn poquito en qué consisten las aportaciones de Val del Omar.