Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

Aires republicanos en torno a la figura de Eduardo de Guzmán

dE gUZMÁNUn centenar de ciudadanos palentinos se congregaron en el Salón de Actos que Caja España tiene en la calle Don Sancho de la capital palentina para rescatar del olvido la figura de Eduardo de Guzmán. La presencia de su viuda, Carmen Bueno, que a sus 89 años se desplazó desde Madrid para acudir al acto, añadió ese punto de emotividad que comenzó a sentirse cuando tomó la palabra el alcalde de Villada, patria chica de Eduardo, el socialista José María González.

Con anterioridad intervinieron el historiador Pablo García Colmenares y el periodista y editor Manuel Blanco Chivite, que aproximaron la dimensión de de Guzmán en el ámbito del periodismo, el compromiso político y el mundo literario, comenzando por la trilogía que sobre la Guerra Civil y sus consecuencias escribió el escritor villadino: La muerte de la esperanza, El año de la victoria y Nosotros los asesinos, de imprescindible lectura para todo aquel que quiera conocer como se gestó la sublevación fascista de 1936.

Luego, el lado humano del periodista y escritor, de la mano del alcalde de su pueblo y de su viuda, dio paso al coloquio en el que Carmen Bueno sintió de cerca el calor y la admiración de todos los asistentes hacia ella y su marido. Una noche inolvidable de la que no se hacen eco los medios de comunicación palentinos, ausentes en el acto. Quizá el navegar de Eduardo de Guzmán por la orilla izquierda del compromiso político y social no resulte mediático y haya sido una de las causas del silencio. En fin.

Sábado, 27 Octubre, 2007 Publicado por Pablo Saldaña | La opinión de Tomás Martín | | 1 comentario

Reporteros de nuestro siglo, pintores y constructivistas

Les proponemos…

Bueno, primero saludamos a nuestros/as lectores/as. Y les agradecemos como se merecen que estén otra vez por aquí.

No es cuestión de ponernos excesivamente serios, pero sí hay que decirles a todos ustedes que entran aquí a leer, o a buscar información, que si esta Revista intenta mejorar en cada número es principalmente porque se debe a sus lectores. Al respeto que tiene por el lector que viene aquí esperando encontrar creaciones de calidad y que no le vendan gato por liebre. Nos gusta lo que hacemos; pero sobre todo nos gusta que les guste. Porque una Revista de Arte y Literatura solo gusta cuando se basa en la sencillez, el respeto y el interés por quien la lee.

            Y dejando aparte la pedantería que me acabo de marcar, les invito a leer nuestras noticias, a disfrutar con Eduardo de Guzmán ( en este número por partida doble), de David Latorre y del Arte vasco.

Nos vamos a Palencia, a Zaragoza y a Bilbao.

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Sábado, 27 Octubre, 2007 Publicado por alenar | Actualidades varias | | 2 comentarios

Patinir: Un peregrino en sus telas: Por: Pilar Moreno Wallace.

paisaje-con-san-jeronimo.jpg (Patinir: Paisaje con San Jerónimo)

Si Patinir hubiera vivido hoy se habría convertido en un peregrino compulsivo, pero entonces el viajar tenía sus inconvenientes, y la mayoría de los que lo hacían no tenían la seguridad de llegar a su destino. A pesar de esto estaban en boga las peregrinaciones a uno de los tres lugares que en aquel tiempo se consideraban como destino espiritual: Roma, Jerusalén o Santiago. De Patinir no se tiene conocimiento de que hiciera una de ellas, aunque se sabe bien poco de su vida. Lo que nos transmite la historia es que transcurrió en Amberes y que la única salida que realizó fue a Génova. Pero no nos dice nada de cómo era él en realidad, de su carácter, de cuales eran sus sueños. Sólo por las imágenes que sus obras nos hacen llegar podemos intuir su interés por los paisajes, su dedicación al estudio de la naturaleza, y sobre todo nos muestran la fantasía de su imaginación que le hizo ser poeta de sus pinceles. Estoy convencida de que Patinir -inspirado en las zonas rocosas de su tierra natal, el valle del Maas- hizo posible sus deseos de viajar a través de la magia y misterio que plasmaba en sus telas. No podía ser de otro modo.

 

De la mano de Patinir ha entrado en el museo la inmensidad de la naturaleza desplazando el horizonte y haciéndose protagonista. Sus obras están trabajadas minuciosamente. Para ello el pintor -dando siempre al paisaje el papel principal- crea un decorado de figuras, rocas, árboles, edificios, objetos, con los que nos cuenta -con un carácter simbólico- lo que el artista verdaderamente desea. Quizás se puede pensar que sus imágenes sólo satisfacían su curiosidad por la naturaleza, cosa natural en la época que le tocó vivir, y que en lo imaginado de sus creaciones podría verse el interés por los nuevos espacios descubiertos y conquistados. Uno de los mejores ejemplos de esa obsesión por embellecer la naturaleza es Paisaje con San Jerónimo. Marrones, verdes, y azules donde el blanco hace resaltar la línea alta del horizonte, son los colores en este bello cuadro. Un paisaje con contorsionadas rocas y pequeños edificios, en el que la fantasía del pintor se hace presente. San Jerónimo y el león pasan a un segundo plano. Aquí la naturaleza es la protagonista real.

la-huida-a-egipto-patinir.jpg ( Patinir: La Huída a Egipto)

 

 

Sin embargo yo he buscado más intentando descifrar lo que realmente veo en su obra. La magia de Patinir está en dejarnos libre para interpretar sus símbolos, y he creído ver en ellos que, además de esa obsesión por la naturaleza -o quizás por ese mismo motivo- ocultaba el deseo de ser  peregrino a Santiago. En cuadros como “La huída a Egipto” y “San Cristóbal con el Niño” está representado en el bordón -o bastón- el símbolo del caminante. En el bellísimo “Descanso en la huída a Egipto” es curioso comprobar que aparte del bordón, está la calabaza, el saco, la capa y el zurrón. Y por si quedan dudas: no hace falta más que mirar detenidamente el cuadro “La Asunción de la Virgen”. En la parte superior del cuadro, en la esquina de la izquierda y al lado de los medallones, aparece la figura del Santo.

¿No son estos verdaderos símbolos de un sueño? … Es lo que  me hace pensar que Patinir -limitado su espacio a la superficie de las telas- habría sido uno de esos peregrinos que yo he visto en el Camino, si hubiera vivido hoy.

descanso-en-la-huida-a-egipto.jpg ( Patinir: Descanso en la Huída a Egipto)

Sábado, 27 Octubre, 2007 Publicado por alenar | Artículos de Opinión | | 2 comentarios

Cómplices en Luna: Por Olga Muñoz

Al mirarle me pareció ver en él algo especial. No había ningún rasgo que me extrañase o que le hiciera parecer diferente, pero lo cierto es que no es habitual que el conductor del autobús de refuerzo de una línea regular te sonría como le lo hizo al cortar la esquina de mi billete. Era una sonrisa casi casi cómplice, tanto es así que miré alrededor, pensando que era a algún amigo a quien sonreía. No vi a nadie mas que a mí, así que sonreí yo también pensando que aquel conductor era, al menos, poco común.

 

Había tenido suerte y me tocó una de esas plazas que, además de estar al lado de la ventanilla, tenía justo delante una pantalla de televisión y un reposapapeles que me dejaba soltar el montón de revistas que llevaba. El autobús iba de bote en bote, era fiesta, final de un puente de esos que a veces nos alegran el mes con sólo mirar el calendario. Nada más salir de la estación de autobuses, la pantalla que tenía delante se iluminó por unos segundos. Fue una falsa alarma y me puse a leer cotilleos y recetas de esas sanísimas que siempre pensamos hacer pero que casi nunca hacemos. Seguí leyendo, mirando el paisaje y oyendo trocitos de conversaciones entrecortadas de los pasajeros a mi alrededor. Me enteré de que a la chica rubia de dos asientos por delante se le había olvidado comprarse unos pantys para la boda y le pedía a la que, parecía su hermana mayor, que se los tuviera para cuando llegara. También pude comprobar como en eso de ligar y hacerse el interesante, por mucho que pasen años y años, todos hacemos o decimos, las mismas tonterías.

 

Fue pasando la tarde y al parecer al conductor se le había olvidado ponernos la película. O quizá no…

 

Observé que, de vez cuando, los ojos del conductor miraban hacía el fondo del autobús como buscando algo o alguien. Subíamos un pequeño puerto y cada revuelta sus ojos se clavaban en el retrovisor con la misma mirada calida y expectante. Una de esas miradas se convirtió en una amplia sonrisa que me hizo volver la cabeza con curiosidad. Al mismo tiempo noté como el autobús aminoraba la marcha y una claridad intensa iluminó el interior del autobús. No lo dudé. Entendí la complicidad de su primera mirada.

 

No se si alguno de ustedes, ha tenido oportunidad de mirar la Luna a través de un Telescopio. Yo he podido hacerlo hace poco en varias ocasiones y les aseguro que es algo muy especial. Desde el primer día que pude comprobar que La luna tiene mil recovecos que parece que puedes esconderte en ellos, y que los ves ahí, como si pudieras bucear en ellos, desde ese día, les decía, cuando miro a la Luna la siento mucho más mía. Y, no se a ustedes, pero muchas veces me produce una cierta melancolía mirarla. Está ahí y a veces no la vemos. Siempre dependiendo de que el Sol la ilumine o no, siempre esperando crecer para volver a empequeñecer y así un día y otro día.

El cielo se había vuelto morado y azul y la luna en un finísimo cuarto creciente parecía jugar con los pasajeros del autobús que, casi sin que me diera cuenta habían apagado las pequeñas luces de encima de sus cabezas. No se oía ni una palabra, ni un mínimo sonido. Miré a mí alrededor y 20 o 30 cabezas se balanceaban siguiendo aquel hilo de luz. Agradecí el atasco que nos permitía no perdernos el viaje hacía la nada de la luna. En un adiós lento,… lento…El silencio a mi alrededor era de un profundo respeto. La luna se había vuelto de un precioso color dorado tan luminoso que casi tenías apartar los ojos de ella. De su borde inferior, una línea rojiza cayó lentamente humedeciendo la noche.

 

luna-alenarte.jpg

Sábado, 27 Octubre, 2007 Publicado por alenar | ReciclArte | | 3 comentarios