Utopía y realidad; hacia otros espacios.
Alenarte va a empezar por pedir excusas a sus lectores/as por dos motivos: Primero por su salida con retraso a este mundo internáutico, aunque tenemos la disculpa de unas merecidas vacaciones de varios de los integrantes de la redacción del periódico. Y, en segundo lugar por un letrerito que decora nuestra portada y que algunos no se explicarán mucho. Aclaro brevemente que el letrerito viene a cuento de que en un servidor que no tiene que ver con wordpress “doblaron” todos los blog de este servidor y sus contenidos, pero con el añadido de publicidad en sus páginas. De modo que, desde determinados accesos ustedes entraban aquí y leían, aparte de nuestros escritos, una sarta de anuncios publicitarios que nosotros no habíamos solicitado y que además llenaban los bolsillos del servidor en cuestión. Alenarte nunca aceptará publicidad en sus páginas. Nació gratis y seguirá así: no es necesaria la publicidad ni el ingreso económico para crear una Revista digna si hay calidad en quienes colaboran en ella e interés por hacerlo. Para que a uno le lean solo hace falta que te divierta lo que haces y no andar buscando “mecenas”; los mecenas siempre suelen pedir algo a cambio. Nosotros solo pedimos pasarlo bien.
Y estamos en el número doce. Y las noticias noticieras de estas actualidades actualísimas nos llevan a un encuentro en Madrid y a una entrevista con un creador aragonés que tiene bastante qué decir. El primero es el encuentro bajo el título génerico de Proyecto Utopías que se ha celebrado recientemente, la segunda es una interesante reflexión al hilo de las preguntas realizadas por Mar Giu del creador David Latorre, reciente expositor en PhotoEspaña, y en Barcelona de modo individual con su obra “mise en scène “y ganador del primer premio, XXI Premio de arte “Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal”. Diputación Provincial Zaragoza en 2007, entre otras menciones y actividades.
Vamos con ello.
Conflictividad y factores de unión de las Lenguas: El Euskera. Por: Mireia.C.Zubiaurre
Toda nación que se precie debe poseer unas bases que sustenten sus principios esenciales, que otorguen sentido a su existencia y fuerza dialéctica para defender sus derechos políticos y sociales. Dichas bases pueden ser inherentes a la nación a la que pertenecen, o bien pueden ser unas características únicas capaces de identificar social, cultural o lingüísticamente a un grupo de personas susceptibles de ser consideradas como nación independiente. Todas ellas, inherentes o no, se complementan entre si ejerciendo de aglutinante para una sociedad que, en su defecto, carecería de carácter e identidad propia.
En el caso del pueblo vasco, estas bases están en tela de juicio por su discutible valor unificador y aunque existen dentro de la sociedad vasca, por diferentes causas históricas son fuente de conflictos y, por lo tanto, una excusa más para aumentar el caos político y social actual.
Como ejemplo de esto tenemos el euskera, una lengua de orígenes aún desconocidos, preindoeuropea, que ha logrado sobrevivir a la influencia de lenguas tan potentes como el latín, a la censura y a determinados planes políticos que parecen estar diseñados para propiciar un paulatino desgaste y posterior desaparición de la lengua de los vascos.
El euskera no solo destaca por su antigüedad o por identificar al pueblo que lo conoce y habla, si no por ser un indicador lingüístico y territorial de lo que el pueblo vasco fue y perdió a lo largo de su historia. En torno al año 1000 de nuestra era el euskera era utilizado en algunas zonas correspondientes a las provincias actuales de Burgos , La Rioja y Huesca; Lingua Navarrorum (lengua de los navarros) la llamó Sancho VI el Sabio a principios del siglo XI; 1545 será el año en el que saldrá a la luz el primer libro en euskera y durante el siglo XVI serán varios los autores euskaldunes que despuntarán por sus escritos, tales como Axular, Oihenart, Lazarraga… Tiempo después se comprobará cómo el euskera va retrocediendo cuando no desapareciendo de manera casi absoluta. No obstante, el golpe de gracia llegó con el franquismo y no es hasta la finalización del régimen dictatorial el momento en el que el euskera renace a la par que lo haría el resto de elementos culturales vascos. Revive tanto dentro del mundo de la literatura como de la música, los medios de comunicación, la educación… Se impulsan actividades a favor de esta lengua ancestral, aumenta considerablemente la impresión de libros en euskera que, por otra parte, alcanzará otros ámbitos como el de la administración o aquellos relacionados con el sector servicios. Aún así existen muchas zonas de Euskal Herria, como en Navarra, en las que ni se habla ni se entiende el euskera, situación esta fruto de una asignación lingüística sin sentido en la que la oficialidad de esta lengua es diferente en la Ribera de la Zona Media o la Montaña.
Tampoco se puede olvidar que en Iparralde, aunque cada vez menos, también se habla euskera y que su más que necesario reforzamiento y preservación se presenta como una oportunidad única para estrechar lazos entre las zonas norte y sur de Euskal Herria.
Sin embargo el euskera, pudiendo ser un potente factor unificador, base esencial de una nación como la vasca, es objeto de desavenencias, tanto a nivel político como social. Poseedora de una historia apasionante, debería de estar más presente en el día a día de la sociedad vasca, de una manera más homogénea (territorialmente hablando), pero también ser respetada y reconocida como lo que es y no por lo que quieren hacer y hacen de ella. Convertirla en un recurso político.
Glosas emilianenses: un libro imprescindible.
(Maqueta de Monasterio de Suso)
En el Monasterio de San Millán de la Cogolla (no Cogulla, como señala una de las voces más autorizadas sobre el tema, el Padre Joaquín Peña Lerena) se guardan las muestras de las primeras palabras en castellano y en euskera que conocemos.
Se encuentran en el llamado “códice 60″, y son las conocidas como glosas emilianenses.
Esto es conocido por todos, al menos en su generalidad de datos, todos conocen que esas palabras son, digamos, el acto fundacional de nuestro idioma.
Sin embargo, cuando nos queremos informar del tema, habitualmente topamos con libros muy técnicos, muy filológicos, llenos de datos, cifras, aclaraciones para lingüistas, que al lector sencillo y corrientito le confunden más que le explican y le dejan en la misma idea que tenía al principio.
(Reproducción del códice 60. El original está en Madrid)
( El códice 60.Reproducción. Visto de cerca)
Para fortuna de los lectores normales ha aparecido un libro absolutamente exquisito, informativo, sencillo, aclaratorio, sin veleidades técnicas, y además muy bien escrito. Es decir, con lenguaje claro, con explicación de conceptos que, a algunos les parecerán evidentes, pero que otros, no conocedores de términos propios de la filología les pueden chocar o simplemente despistarles, y con una amenidad que hace desear seguir leyendo.
El libro tiene 93 páginas, está profusamente ilustrado con fotografías del entorno de San Millán, de los códices, cantorales (libros de música) y manuscritos, además de las glosas famosas que allí se guardan.
Su autor es Juan Ángel Nieto Viguera, y su título lo dice todo: San Millán de la Cogolla.Glosas Emilianenses. Cuna de la Lengua castellana. Editado por Edilesa Esencias, en 2007.
( Uno de los “cantorales”, de San Millán)
( Fragmento de la vida de Berceo, en lengua galicana)
Tiene un defecto el libro, y es que probablemente circulará en edición restringida a quien conozca de su existencia o vaya a San Millán; y es una lástima, porque merecería estar en todas las librerías del país. Pocas veces se lee algo tan bien escrito, con tanta sencillez, con tan claro lenguaje exento de pedantería y con tanto afán por motivar el entusiasmo al lector; su autor escribe de San Millán y las Glosas con tanto entusiasmo que contagia. Si desde aquí sirve para algo, nos atreveríamos a pedir desde Alenarte que sea libro a utilizar en Secundaria por los profesores de Lengua Castellana y Literatura; lo merece su autor y nuestro idioma.
( Códice con figuras de la Transfiguración, ricamente ornamentado)
Alena. Collar.
(Fotografías originales de Virginia Seguí Collar)
Textos creativos de Iasone Cañada, Vera Guastavino, Issa.M. Martínez.
Paseo por mi ciudad. Por Iasone Cañada
Un día gris y lluvioso… la ciudad queda envuelta en la bruma y huele a humedad. Pasear al borde de la ría, un día como hoy, tiene una belleza especial. Me estoy despidiendo de esta ciudad… mi casa durante estos largos años. Mi hogar.
Han sido años extraordinarios, de un vivir silencioso y solitario. Quizá ese silencio ha permitido la reflexión profunda que desencadena los cambios necesarios, la transformación anhelada por mi alma.
Imagino lo que está por suceder… ¡lo intento! Pero no hay nada ahí delante. Es como un salto al vacío, impetuoso y libre.
Esa libertad, ahora, la puedo sentir y al hacerlo todo me parece posible. El vértigo de la aventura, el murmullo de la vida cambiando de ritmo, de cadencia… poco a poco.
Es un arte estar viva… es un arte dotar a esa vida de sentido, es un arte amarla y extenderla… como un eco al que llegan los sonidos del mundo, infinito. Sonidos no siempre reconocibles… pero están los que nos tocan más de cerca…esos son los imprescindibles.
Siempre he tenido la sensación de que la manera en que cada cual diseña su vida corresponde a una línea dibujada por la que vamos pasando día a día… haciendo aparecer un dibujo que ansiamos perfeccionar y convertir en algo bello y hermoso. No siempre tenemos los colores adecuados, ni los lápices pero si el deseo de seguir, para conocer más de ése dibujo que va apareciendo, ver como se entremezcla con otros miles de dibujos, conformando el dibujo del mundo y del universo…. siempre inacabado, activo, transformándose.
Siento el privilegio de mis actos y mi arte. Privilegio que, como un don divino, me invita a diseñar el mejor dibujo del mundo, para el mundo. Los limites de mi destreza son los limites de unas manos que se ajustan a su saber. Torpes y entusiastas. En mis lápices y colores, caben otras manos y corazones que en muchos momentos acompañaran los pasos que dibujan línea a línea los contornos nuevos del dibujo.
Entonces me siento compartiendo la vida. Exquisito regalo, el compartirla.
No puedo permitirme el desasosiego inquieto de mi alma, porque estoy situada en la parte del mundo donde tengo todos los colores y lápices con los que dibujar. No puedo permitírmelo por demasiado tiempo. Solo lo justo, para recordar lo inmenso de la vida cuando se sabe una, viajando en ella.
Sigo haciendo las maletas… me cuesta elegir lo que va en ellas. Ordeno lo que dejo atrás. Recojo y limpio los rincones de estos años. Y… me quedo pensando en el color de este momento.
Es un azul magnifico. Cielo y mar. Trazo grueso. Al fondo un toque rojo-naranja… amaneceres y atardeceres perdidos en el horizonte.
Unos toques verdes. Son todos los seres que andan por mi vida, por mi dibujo, seres amados y seres imposibles de amar.
Me voy ligera, una línea suave que se irá impregnado lentamente de la intensidad de los colores y pinceladas de los nuevos lápices para mi mano.
Sonríe mi corazón.
El Desencuentro . Por Vera Guastavino
¿En qué jardín decidí dejarte?
¿Bajo qué luna sin luz
seguí camino?
Ahora son otros ojos
que miran
No te reconozco
Ahora lo sé:
Soy la que camina sin sombra.
( Kandinsky. Estación otoñal en Oberau )
Lésbico Floral . Por Issa Martínez.
Rosas, orquídeas negras, azules nomeolvides…
Cóctel de pétalos suaves
enredados en la voz de los dedos,
prolongaciones de sexo y labios
que degluten mieles:
senos de agua acunados en la lengua,
carnes de gardenias
amancebadas donde la boca sufre deleites.
Mujer sobre mujer,
en dulces aguas sirenas y valquirias en la tierra:
leyenda de flores menstruadas
y amaneceres despuntados en el pubis
donde la caricia de la mejilla duerme,
manos húmedas del rocío
en el que el amor es espejo para saciar su sed.
Mujer añil, marea índigo,
anarquista de orgasmos con sabor a luna llena



