Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

Villaluenga y su museo

Tomás Martín, 11-08-07

VillaluengaA uno y otro lado de la carretera que lleva de Saldaña a Villaluenga de la Vega, la vegetación crece exuberante, casi con desmesura, haciendo honor al sobrenombre que luce este pequeño pueblo palentino que cuenta con algo menos de setecientos habitantes. Olía a heno recién segado, a pacas de alfalfa apiladas junto a los establos y a ambiente rural. Olía a Castilla, a la Castilla verde y regada por el río Carrión que discurre cercano. Las antiguas casas de adobe se confunden junto a modernas edificaciones unifamiliares que sobresalen entre las naves agrícolas que dan cobijo a una maquinaria muy distinta a la que conocí en mi infancia, cuando la beldadora y el trillo destacaban entre arados, guadañas, hoces y demás aperos de labranza. Es agosto y los villaluengueses en la diáspora acuden a su pueblo para reencontrarse con los suyos y respirar el aire de la tierra que les vio nacer, lo que hace que el pueblo recobre el pulso de otro tiempo, el pulso que tenía antes de que la emigración llamara a la puerta del entorno rural castellano.

Junto a lo que tiene aspecto de haber sido un establo o viejo almacén en el que sobresalen vigas de madera y tejados cubiertos con tejas que dejan entrever el paso del tiempo, se empina una escalera que da acceso al moderno edificio que alberga el Museo de la Radio y las Comunicaciones. Cruzar el umbral es descubrir un mundo sugerente, una original techumbre de madera junto a una exquisita y a la vez sobria decoración que hacen del pequeño recinto un lugar agradable, que resulta más agradable aún conforme uno se acerca a los estantes donde se exhiben más de un centenar de aparatos de radio de todas las épocas y reproducciones en miniatura de muchas de las marcas que lucían en las casas españolas en los años cuarenta y cincuenta y bien entrados los sesenta del pasado siglo, cuando la radio era compañía indispensable en todos los hogares hasta que la famosa cajita de las 625 líneas vino a sustituirla, poco antes que el transistor irrumpiera con fuerza para salvar lo que parecía un medio de comunicación en vía de extinción. Afortunadamente la TV no ha podido con la radio.

Contemplar aquella amplia gama de modelos, cada uno con su personalidad y estiloMuseoradio diferentes, me llevó a recordar las veladas pasadas junto a la radio en las tardes del duro invierno castellano; a Matilde, Perico y Periquín, a Los Porretas, a Alberto Oliveras y su Ustedes son formidables; a Radio Andorra con su programa estrella Peticiones del Oyente, al Parte, el famoso parte de Radio Nacional… incluso a la BBC y Radio Pirenaica, que en onda corta nos acercaban noticias de la otra España y de los otros españoles. Pero lo que más me llamó la atención fue el entusiasmo con el que Jesús González, padre y madre de esta pequeña joya escondida en un rincón palentino, nos presentó a su neonato Museo. ¡Cuán necesitada está Castilla de iniciativas de este tipo!, de gentes como este villaluenguese que, no sin salvar pocas dificultades, ha puesto la primera piedra de lo que sin duda llegará a ser lugar de encuentro y memoria histórica de un medio de comunicación que sigue vivo y muy vivo, a pesar de algún que otro lenguaraz que cada mañana pone en entredicho la credibilidad de lo que se denomina, simple y llanamente, la Radio; sí, con mayúscula.

Sábado, 11 Agosto, 2007 Publicado por alenar | La opinión de Tomás Martín | | 3 comentarios

De Granada a La Rioja.

Deberíamos empezar con: “estimadísimos lectores-as de nuestro corazón”…

Lo digo por la receptividad que tiene la cosa esta tremenda de Revista, que nos andamos inventando y que, cumple ahora su número nueve…

Son ustedes unos monstruos…

Bueno, pues vamos con el numerito, que aparece variopinto y cargado de cosas bonitas; ahora voy y digo la tontería esa de “con el afán de entretener, divertir e informar”…que queda tan chulo en toda Revista que se precie.

Y más que les divertiremos a partir de septiembre, porque “andamos en tratos” para diversas cosas, que, si salen, nos deberán ustedes hacer un monumento a la generosísima generosidad generosa con que les tratamos, que diría un pedante…Bueno, más que nada si salen esas cosas, lo que deben hacer ustedes es pensar que nosotros nos divertimos mucho haciéndolas o sea que no se vayan a creer que es que somos maravillosos; no: es puro vicio…

 

Esta vez en actualidades les proponemos viajar a  Granada, a un espectáculo lúdico festivo para el que tienen todavía tiempo si andan de vacaciones, y pasarse por la Rioja a escuchar buena poesía.

Pero antes de ir, un par de cositas:

Como siempre, pueden comentar: en “Y yo digo que”, para comentarios generales. En cada artículo para expresar su opinión o ideas valorativas sobre él.

Y, si desean colaborar con esta Revista, enviando textos, pueden hacerlo escribiendo a:

alenarterevista@gmail.com

 

Ahora sí pueden ustedes seguir leyendo.

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Sábado, 11 Agosto, 2007 Publicado por alenar | Actualidades varias | | 2 comentarios

Diplodocus y arte femenino: Jose Antonio López y Jerónimo Mira.

De diplodocus y velocirraptores.  Por José Antonio López Inchaurbe

Es de suponer que uno, cuando ya ha vivido (o bebido) una buena parte de su vida, tiene unas ideas más estructuradas, una visión más panorámica de lo que supone este viaje. Se espera de él que haga gala de un comportamiento “maduro”, acorde con su supuesto estatus serio y establecido. Y sin embargo, cuántas obsesiones tenemos.

 

Tantas, que son capaces de marcarnos entre normales y,…, digamos, no tan normales. Hablo con mi sobrino de ocho años, y compruebo las diferencias. La palabra dinosaurio automáticamente la asocia a velocirraptores y parques jurásicos. Para mí, dinosaurio es Supertramp o Deep Purple. Hablas con él de magia, y enseguida vuela por el mundo Potter. Yo, me quedo en el Magical Mystery Tour de los Beatles. Fiesta para él son globos y chucherías, mientras para mí es el recuerdo de disfrutar a Derribos Arias en el Rock Ola de Madrid hace más de veinte años.

 

Supongo que estas diferencias, repito, no sé si normales o anormales, son las mismas que siento al escuchar a un político (no, con ellos no hablo mucho, gracias a,…, bueno, a quien sea). Y no me refiero a diferencias o distancias ideológicas. Ni hablo de honestidades, falsedades o bonhomías sinceras o llenas de impostura. Ciñéndome al tema musical, un concierto, para mí es la oportunidad de ver en escena la auténtica esencia de un grupo, su capacidad de hacerme sentir. Para aquéllos, un concierto es fíjate lo que te doy, me gasto el dinero en ti, porque me importas, porque me interesas, porque vas a votarme, a que sí. Y si el concierto es en época estival, pan y circo.

 

Y sin embargo, en estos grandes fastos musicales que tienen a bien ofrecernos estos políticos a lo largo y ancho de cada región y cada pueblo, en honor de todos los santos y patrones que uno pueda imaginar, durante treinta, sesenta o noventa días locos, también veo mis diferencias, normales o anormales.

 

Vale, está bien, participo de la orgía. Pero donde la mayoría ve en Rod Stewart a aquel rubio explosivo, feo pero simpático, que te preguntaba si creías que era sexy agarrado a una rubia explosiva, guapa pero ni idea si simpática, donde la mayoría ve al crooner actual, especialista en edulcoradas baladas de clásicos del rock, yo veo al antiguo cantante de los Faces, creadores de rock and roll de raíz pura, recorridos por nervios y venas de auténtica diversión, entrañables locos borrachines, durante el primer lustro de la década de los setenta.

 

Pues eso. Donde todos ven modernidad y actualidad, yo veo,…, eh, dinosaurios.

Diplodocus, querido sobrino.

 

 

¿Arte solo para mujeres?….   Por Jerónimo Mira.

Realizar una labor de buzo ejecutando una inmersión en el pasado puede ser aleccionador para llegar a la clara conclusión que la mujer, sino poco, nada tenía que ver en lo que fue el periodo histórico desde la Grecia Clásica hasta muy entrado el siglo diecinueve; quizá, antes de entrar en el tema de la pregunta, deba decir que, a mi entender, la mujer fue la gran inspiradora e instigadora de un amplio abanico de temas en las distintas disciplinas artísticas, y ello desde las cuevas de Altamira, Lascaux, hasta el día de hoy.

Ante la cuestión de si “existen temas en el arte tan sólo para mujeres” creo que la respuesta es clara: no, a mi ver y entender como artista plástico que me considero. El tema de una obra de arte no es algo que se imponga al artista, a no ser que estemos hablando de su periodo de aprendizaje en un colegio, escuela de artes y oficios o Academia de Artes y Oficios. La temática, saliendo de toda moda, varía según cada artista, y según el periodo existencial de éste mismo, también es el producto directo de los intereses del propio artista, cuando no está siendo manipulado y pretende ser coherente con su necesidad de plasmar lo que, de uno u otro modo, le acucia o interesa en un momento concreto; algunos temas, véase artistas que adoptan una temática desde el inicio hasta el fin de sus vidas: se puede ser puramente paisajista, dedicarse puramente a la plasmación de lo social, de lo urbano, de la figura humana, fuera esta anatomía femenina o masculina (hay hombres que pintan otros hombres de un modo compulsivo, como pretendiendo hallarse a sí mismos en el “otro”, el mismo fenómeno lo he observado en las mujeres), otros artistas no han hecho sino un gran estudio de la naturaleza en toda su amplitud: mundo vegetal, animal, etc.; incluso, y aún que pueda parecer no-arte, hubo y hay artistas que son auténticos topógrafos por la precisión con que fotografiaron el entorno con montañas, caminos, ciudades en 3D, etc.

Por experiencia propia creo que la temática es coincidente tanto para la mujer como para el hombre, siempre cuando salimos del fenómeno moda y sus oleajes que afectan tanto a uno como a otro por lo vendible o no de su producto. Mi constatación es que empezamos por “copiar” lo que en un principio llama la atención en nosotros, creo que estos elementos primarios son nuestros rostros de un modo fragmentado: ojos, nariz, boca, orejas, cuello… hasta que vamos ensamblando, mostrando al fin el conjunto de qué o quiénes creemos ser, esto mismo lo trasladamos a las personas de nuestro entorno; pero, sin olvidar, que, por norma general, lo primero en ser representado suele ser el paisaje: elementos concretos como árboles, arbustos, montañas, amplias manchas que pretenden ser el mar, el sol, el cielo, etc. El siguiente paso, por norma general, es cuando, ya dominando algo la técnica del dibujo pasamos a interrelacionar formas humanas con casas, paisajes, con lo que sucede en la calle, en las plazas, en los conflictos; particularmente le denomino el “estadio de cronista”: pretendemos dejar constancia de lo que hemos visto y cómo era. 

Con la abstracción y el existencialismo entramos en otro periodo de nuestro ciclo vital-mental que nos lleva a representar de un modo simbólico y sintetizado lo que no alcanzamos a comprender, o lo que, habiendo sido comprendido, es demasiado complicado y laborioso para ser expresado en una tela o papel; el cómic podría ser considerada una rama del arte en la cual se entrecruza la necesidad de crónica, de narración, de dar explicación y muestra de viejos arquetipos en y bajo una moderna simbología.

Mi conclusión es que la mujer y el hombre beben de las mismas fuentes, llevan sobre sus espaldas los mismos arquetipos socioculturales, y como seres que saben y llegan a la toma de conciencia de su limitación en el espacio-tiempo, no tienen temas distintos: el tema de la vida, crecimiento-aprendizaje, procreación y muerte, es el mismo para ambos; el arte no es sino otra extensión mística de la persona que pretende dejar una constancia más allá de su ciclo vital, una constancia para la otra eternidad: la vida de los que vendrán; no creo que esta necesidad esté reñida con el sexo, existen para todo ser vivo que es consciente de sí mismo y del “otro”.

La segunda parte del tema creo que cae por su peso: la mujer y el hombre tienen dos brazos, dos manos, dos ojos, dos oídos, una lengua-paladar, una dermis y epidermis, lo que hace que su ínter-actuación con el material plástico, sea éste cual sea (pintores, escritores, músicos, escultores, bailarines, etc…) y el soporte sea el mismo tanto para uno como para otro.

 

Sábado, 11 Agosto, 2007 Publicado por alenar | Artículos de Opinión | | 3 comentarios

Textos Creativos de Adalberto Beca, Luis de Diego, Rafael Romero.

 Nuestra última noche. Por Adalberto Beca

Es nuestra noche,

 nuestra última noche;

Mañana solo será recuerdo.

Las soledades que hieren

Los  sueños con gusto a fracaso

Serán mañana.

La penumbra nos encuentra unidos…

La pasión desata su furia,

nuestros cuerpos

como presagiando el fin

Se entregan al último juego,

sin respiros;

saben que el pasaje no tiene retorno…

Tu desnudez convoca  mis instintos primarios

mis brazos te abrazan

mi ser busca refugio entre tus muslos,

recorre ese canal de aguas agitadas

en busca de ese lugar mágico

Si, allí estás tú…

Abierta,

como flor que ofrece su néctar,

regalas ese manjar,

que tantas veces me ha saciado

y que mi boca absorbe con placer

Me vuelvo a perder,

esta vez en tus caderas

que encastran con fina justeza

en mi cuerpo

Como brioso guerrero

mi lanza arremete sin piedad…

tu carne recibe la estocada

y cual taurino animal

embiste con fuerza.

Oigo gritos…

No hay dolor

No hay sangre

No hay muerte…

Solo placer:

Hay vida…

¡No!:

Me dices,

No te detengas…

Hiéreme las profundidades,

Hazme trepar con tus ansias…

Veo la cima.

Si,

Así…

Ahora es el momento.

Vislumbro la cúspide…

Así…

La cima acumula ríos.

Es nuestra noche .

Nuestra última noche…

Mañana seremos sombras

Nada más que sombras

Como la oscuridad de la noche.

ya no tendré la claridad de tu mirada…

MEMORIA DEL OLVIDO . Por: Luís de Diego Aguila

La mejor memoria
es la del olvido
ese que no comparte
el dolor de la herida
putrefacta y sangrante.
Del olvido se aprende
para no repetir errores
que siempre repetimos
y nunca olvidamos.
La memoria del olvido
es aquella que recuerda
eso momentos felices
sin olvidar las nubes
sombrías y tormentosas
que acosan las vidas
y acosan los corazones
asolando las risas
y quemando las lagrimas.
Son memorias tenebrosas
de olvidos agradecidos
para poder pasar páginas
que nos dejen
escribir otras historias,
mejores, más alegres,
que no dejen huellas
ni cicatrices visibles
que no dejen olvidar
a la memoria del olvido.

EL CUERVO Y LA ZORRA (RELOADED). Por: Rafael Romero

Había una vez un Cuervo que, aburrido ante la monotonía de la campiña e influido por los rumores de una eventual escasez de alimentos, decidió marcharse a la ciudad a ver si podía entretenerse un poco y cambiar de aires. Un viernes, al terminar de invadir algunos maizales y llenarse el buche, voló en busca de la urbe. Allí pasó el fin de semana; entre inquieto y asombrado, con las patas tensas y nerviosas, viéndolo todo desde las peladas copas de los escasos árboles, sin atreverse a integrarse a la vida citadina, excepto la vez que le apeteció abusar de una inocente paloma que se alejaba del grupo en una plaza. Como no podía volver así como así, sin dejar huella de su paso, el domingo, antes de su vuelta, se coló en una charcutería. En un descuido de los dueños, hincó su pico en un trozo de lomo y echó a volar como pudo. En el aire quedaron los chillidos de la gente y un par de plumas que perdió al rozar contra el marco de la ventana.

 

     Cansado por el trajín del viaje, con el pescuezo dormido y casi sin fuerzas para seguir sosteniendo el tesoro que llevaba en su pico, se vio obligado a posarse en un naranjo, a medio kilómetro de su nido. Pero el peso del botín y un leve resbalón a causa de la casi nula energía que tenía en una de sus patas, lo hizo tambalear y sucedió lo que temía. Justo en ese momento, la Zorra, (disfrazada de granjero, obedeciendo la sugerencia del primo Lobo, que más de una vez fingió ser oveja, con éxito) pasaba por ahí, a gatas, fingiendo recoger frutos caídos. Pocos segundos bastaron para que la pezuña enganchara lo que acababa de caer del cielo. Indignado, puesto que se disponía a bajar y recuperar el trozo de lomo, el Cuervo no tuvo más que aletear de vuelta hacia la rama y maldecir en silencio al inoportuno granjero.

 

     No puedo reclamarle, pensó enseguida, los humanos enloquecerían si supiesen que hablamos. Entonces, satisfecha por tan fácil logro, la Zorra se quitó la máscara de granjero y soltó una risilla de lo más pedante. El Cuervo deseó ser un kamikaze y lanzarse sobre aquel lanudo mamífero y asesinarle; pero tampoco era tan torpe como para arriesgar el pellejo de aquella forma. ¡Nobody does it better, mi querido Cuervo!, habló la Zorra, en antaño tenía que escoger mis mejores halagos para que se cumpliesen las máximas de los grandes fabulistas. Además, tampoco deberías fiarte de los humanos, claro, por si pensabas que un granjero iba a tener el detalle de devolverte un entremés como éste. Dicho esto, el Cuervo optó por alejarse lo antes posible del fatídico escenario y voló directamente a su nido. Desde aquel día, las malas lenguas aseguran que el pobre anda enganchado a la bebida y a los ansiolíticos.

 

 

 

 

Sábado, 11 Agosto, 2007 Publicado por alenar | Colaboraciones originales | | 5 comentarios