Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

A Buen entendedor…

Llevamos una semanita y pico de alborotos y duelos. También podríamos añadir de quebrantos, y así asemejarnos a nuestro Don Quijote, pero no somos tan buena gente como él, y nos quedamos en el sobresalto y en el duelo.

Se alborotó el patio periodístico con la viñeta de El Jueves, y un fiscal más alborotador que lo que se pide a los señores fiscales decidió hacer de su capa un sayo (nunca mejor dicho) y mandó secuestrar la publicación exactamente igual que si hubiéramos retrocedido en el tiempo al año 1950, pongo por caso, y los altos mandatarios desfilasen bajo palio.

Y como nos gusta decir lo que pensamos, vamos a pensar lo que decimos y a decirlo mientras nos dejen:

La viñeta del Jueves era una zafiedad de mal gusto impresentable. Me refiero estéticamente hablando. Algo así como el chiste del garrulo del pueblo, que bebe más de la cuenta y en mitad de la reunión eructa. Ahora bien, con el secuestro del dibujito lo que se demostró es que seguimos viviendo en un país con censura. Algunos, estamos  esperando con ánimo inquieto que si esta viñeta es considerada injuriosa, otros comportamientos de otros periodistas, también lo sean, y se empiecen a cerrar emisoras, por ejemplo. Porque si se justifica lo segundo como “derecho a la libertad de expresión”, lo primero también lo es.

En segundo lugar se nos murió Jesús Polanco. Y dejando al margen la opinión desde el punto de vista político que cada cual tenga, creo que es de justicia reconocer la labor de magisterio periodístico que ha ofrecido durante treinta años en este país, a través de su periódico y de sus empresas de radio y televisión. Nadie como él retrató a tantos como cuando el 24 de febrero de 1981 salió con su  periódico a la calle y el titular de “El País con la Constitución”.

 Desde aquí yo estaré  siempre por la libertad de expresión sin censuras previas; por la información libre y la opinión libre, y también en contra del insulto, de la zafiedad y de la grosería para vender más o para justificar opciones ideológicas. Y también  en contra del intocabilismo informativo.

 

A buen entendedor pocas palabras bastan…

 

Alena. Collar.

Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | En clave de Mí... | | 3 comentarios

Historia del Abanico- I- Por : Virginia Seguí Collar

 relievessarcofagoprsaaashitdeir-al-aahari.jpg(Relieves exteriores; sarcófago  de la Princesa Aashit . Egipto. Procedentes de Deir- al- Bahari)

Los expertos están de acuerdo en fijar como un hecho cierto que el origen del abanico es Oriente, ahora bien, determinar cual de las culturas que fueron formándose en esa zona tan amplia conocida como oriente es más difícil; y además  lo más probable es que en todas ellas, y por necesidades prácticas, el objeto conocido hoy día como abanico naciera con la naturalidad con que cualquiera de nosotros cuando tenemos calor o nos molestan las moscas cogemos lo que tenemos a mano y lo agitamos, para aventarnos y refrescarnos o para espantar los insectos que revolotean alrededor de nosotros y nos molestan. Es por tanto posible que este objeto fuera inventado en cada una de ellas de forma autónoma aunque, después, cuando comenzaron los intercambios entre culturas pueda encontrarse interrelación entre ellos.

Los egipcios, sumerios, asirios, persas, chinos o japoneses, crearon estos objetos a la medida de cada una de sus culturas; es decir utilizando los materiales más comunes, manejables y de fácil acceso que cada una de ella tenía y dándoles los usos que sus propias costumbres exigieron.

Las fuentes que nos hablan de estos objetos pueden ser escritas o artísticas, ya que en ocasiones encontramos menciones de su existencia en manuscritos, jeroglíficos, etc, y en las pinturas y relieves creados por artistas de la época que reproducían imágenes de escenas de la vida cotidiana permitiéndonos así comprobar su uso.

dinastiaxviiitumbatebana.jpg (Tumba Tebana, dinastía XVIII.Egipto)

 

 

Sabemos por pinturas y relieves egipcios que éstos utilizaban dos clases de abanicos que podríamos clasificar como: el espantamoscas y el flabelo. El primero se compone de una pluma de avestruz con el extremo superior curvado que se coloca en sentido vertical a la vez que su propio tallo, una vez trabajado, reforzado y engalanado, pasa a convertirse en el mango de un práctico abanico. Este tipo puede verse en manos del príncipes, princesas, aristocracia y mandatarios o funcionarios públicos de la corte. Normalmente son éstos últimos los que lo portan acompañando al Faraón en sus apariciones El flabelo se construye organizando sobre un armazón de metal o madera semicircular un montaje de hojas secas o vistosas plumas de aves que arrancan a modo de radios de esta especie de pié, al que a su vez se le añade una caña o vara con una largura aproximada de una vez y media la altura de una persona, según se desprende de las imágenes conservadas. Este es el tipo que suelen utilizar los cortesanos para acompañar y abanicar al Faraón. El ajuar funerario de la reina Hetep contiene una varilla de plata con turquesas e incrustaciones de cornalina roja que sin duda perteneció a aquellos abanicos semicirculares de hojas de loto, que vemos en los bajorrelieves.

Podríamos decir que el espantamoscas no era propiamente un abanico y aparece en la escritura jeroglífica denominado con voces que expresan protección; sin embargo, el flabelo era una especie de mezcla entre quitasol y abanico, y los egipcios lo conocían con el signo jeroglífico de la sombra. En ambos casos pueden considerarse emblemas reales y religiosos, y cómo tales aparecían en la barca del sol que utilizaban los sacerdotes en las procesiones.

(Orante Sumeria) orantesumeria.jpg   (2750 a.c.)           senaqueribasirianinive.jpg (Relieve del rey Senaquerib. Nínive.Asíria)           

 

En las culturas mesopotámicas existen también ejemplos aunque las fuentes son mucho más escasas. Entre ellas encontramos la estatuilla sumeria datada c. 2750 a. C. y catalogada como orante, ejecutada en alabastro, que mantiene entre sus manos un objeto que bien podría ser un abanico formado con hojas o plumas y que posiblemente haría también funciones de espantamoscas y el relieve existente en los palacios de Ninive que nos muestra al rey Senaquerib sentado en su trono, en un acto solemne, con dos cortesanos detrás que ostentan unos objetos que presentan similitudes con espantamoscas o abanicos .

   gorrionesdisenoxii.jpg( Gorriones del arroz maduro. Siglo XII. China)

 

  Abanico tipo redondo tipo de escritura caoshu, tinta china sobre seda Shanghaisangaicaligrafia2.jpg

 

 

     La cultura china también se atribuye el honor de haber inventado el abanico y relata la historia de una noche en la que se celebraba la fiesta de las antorchas, a la que asistió Kan-Shi, hija de un importante mandarín, cubierta con la máscara tradicional en estas ocasiones y que debido al calor que ésta le daba, no pudo resistir la tentación de quitársela y entonces, para cumplir las más elementales reglas del pudor y del decoro, la acercó a su rostro mientras la agitaba con cierta velocidad de manera que este movimiento mantuviera su cara al resguardo de las miradas de los hombres. Al parecer esta acción no paso desapercibida para el resto de mujeres que asistían a la fiesta a  quienes les ocurría lo mismo que a Kan-Shi y que imitaron su acción, con lo que puede considerarse que el abanico quedó inventado.

            Los abanicos chinos inicialmente eran rígidos, no conservamos imágenes de la época pero existen algunos modelos para abanicos cuyo diseño se repite a lo largo del tiempo y que nos permiten conocer el modelo chino de abanico. Entre ellos el abanico redondo, decorado con escritura caushu, realizado con tinta china sobre seda perteneciente al emperador Huizong (1082-1135) o el denominado Gorriones en el arroz maduro, posiblemente copiado de un modelo de época Ming, tinta china sobre papel.

 

tanagragriega.jpg(Tanagra griega. )             amorcillocasapompeyana.jpg(Amorcillo. Casa pompeyana)

 

 

Los modelos griegos de abanicos se inspiraron en los egipcios y al aclimatar a su cultura el culto a la diosa Isis hicieron lo mismo con el uso del flabelo egipcio en las ceremonias sagradas. Por otro lado las imágenes de mujeres con abanico que aparecen en algunos vasos griegos muestran unas formas, sin duda, deudoras del flabelo egipcio. Aunque han variado sus proporciones y ahora son más pequeños y pueden manejarse con una sola mano. Otro ejemplo claro del uso de abanico por las mujeres griegas está en las tanagras que demuestran el uso que del abanico hacían las atenienses. Son palmetas con nervios radiados montados sobre un mango pequeño; además en este caso comienza ya a convertirse en una prenda cada vez más femenina. Eurípides en su tragedia Helena hablaba de esta costumbre que, al parecer, tomó mucho auge en Frigia,  y pone en boca de un eunuco: que había estado abanicando según la costumbre frigia, la cabellera, los brazos, el pecho, y el cuerpo todo de la esposa de Menelao. Parece ser que los griegos tenían abanicos de varias tipos: los miosaba o espantamoscas, el ripis o aventador, el psigma o refrescador.

            Los romanos, en principio, tomaron de los griegos la costumbre y los modelos de abanicos; aunque sus posteriores expediciones y conquistas les pusieron en contacto con culturas muy diversas y posiblemente el abanico tuvo otras vías de llegada. Los denominaron flabelum y llamaban flableliferos a los esclavos encargados de abanicar a las matronas romanas y otros miembros de su sociedad. Ovidio menciona que el abanicar es un medio de seducción y que no pocos galanes romanos obtuvieron los favores de algunas damas por haberlas abanicado. La obra de Terencio El Eunuco cuenta la costumbre de abanicar a las damas mientras se bañaban y según Suetonio, Augusto tenía un esclavo dedicado a abanicarle mientras dormía.

Los abanicos en la Antigüedad, aunque rígidos, tuvieron gran variedad existiendo los de  semicírculos, ovales, terminados en pico, son abanicos que reproducen una hoja vegetal; y los romanos eran de hojas de loto, de plumas de pavo real y de otras materias análogas teñidas o pintadas y a veces los construían con delgadas tablillas de madera odoríferas que tuvieron mucho éxito.

 

Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | ImagoArte | | 3 comentarios

Fernando Alvira o el paisaje desnudo.

Fernando Alvira,  viene a Referencias para mostrar tres de sus obras, enmarcadas en parecida temática y de diferente concepción.

 Profesor titular de la Universidad de Zaragoza y decano de la Facultad de Ciencias Humanas y Educación de la misma,  dibujante, ilustrador,  creador de oleos, tiene ya  una larga experiencia en exposiciones, tanto generales como individuales, además de figurar como ilustrador en una larga serie de libros, entre los que se pueden señalar Nostalgia Lorquiana de Teresa Albasini, Cañones, gargantas y barrancos del Alto Aragón de Fernando Biarge, portadas de diferentes Revistas, como Ecos del Cinca,  o Tierras de Aragón.

Presenta aquí tres ejemplos distintos con distintas técnicas narrativas, en las que sin embargo hay una misma sensación expresiva: el lugar vacío. La Ausencia.

el-corralin-fernando-alvira-1.jpg (El Corralín)

 

Los cuadros, tanto el primero, a plumilla y tinta china sobre papel, como la acuarela de El Pantano de Barasona y el óleo Paisaje Rojo, transmiten abandono.

El Corralín, en gris, marca el espacio narrativo de un lugar sin nadie, de la ruina, de lo perdido. Por esas piedras, entre esos muros no transita nadie, salvo la nostalgia. Con técnica casi fotográfica Alvira instaura un intervalo desde el que contemplamos lo que fue, lo que ya no existe, lo que no es salvo memoria del pintor. Nos habla además de un tiempo concreto; la creación hubiera sido otra si hubiera aceptado el color. Pero esta memoria solo existe en blanco y negro.

pantano-de-barasona-fernando-alvira-1.jpg(Pantano de Barasona)

 

 

La acuarela del Pantano es un lugar idealizado; por tanto otro estilo de memoria de un lugar también concreto que tampoco existe como tal sino en el sueño de Alvira. El color, la luz, la mole del fondo, amenazante, son la expresión de lo que para el pintor significa el pantano. Probablemente silencio, probablemente hostilidad… ¿Quién duerme bajo esas aguas?..tal vez las voces de quienes no pueden ya hablar.

paisaje-rojo-serie-montes-negros-fernando-alvira-1.jpg( Paisaje Rojo: serie “Montes Negros“)

 

 

Paisaje Rojo, pertenece a la serie Montes Negros. El óleo expresa, otra vez en un paisaje vacío, una perspectiva de color en la que el horizonte parece difuminarse. Hay una gradación de la paleta del rojo (que abarca casi las tres cuartas partes de la pintura) al negro, con la gama del violeta, carmín, azul y cobalto, que son las que delinean la perspectiva.

Pero en ella el paisaje también está desnudo.

 

Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | Referencias.... | | Aún no hay comentarios

Periodistas en el recuerdo

Tomás Martín, 14 de julio de 2007

“Aún cuando no pase nada en la noche que termina, todo puede ocurrir en el día que alborea, y quien se tumbe despreocupado a dormir ocho o nueve horas, puede encontrarse al despertar con un cambio completo en el panorama nacional” Así describe Eduardo de Guzmán (Villada, Palencia,1908 – Madrid, 1991) en su libro La muerte de la esperanza las horas previas al estallido de la Guerra Civil española vividas en Madrid. Del autor del libro dice el también periodista Rafael Cid: “Conocí y traté a Eduardo de Guzmán durante muchos años. Gocé de su amistad, abusé de su hospitalidad, me contagió su jovialidad… Ni el sufrimiento de los muchos años pasados en las mazmorras franquistas, ni el calculado desdén de los demócratas instalados, ni el olvido de los historiadores del sistema, ni las penurias de aquellos sórdidos tiempos de exilio interior, nada, consiguió nunca hacer de su persona un ser huraño o vengativo. Vivió siempre sin odio ni rencor, con un profundo y sereno sentido ético de la existencia”

De otra de sus obras, El año de la victoria, con la que obtuvo el Premio Internacional de Prensa en 1975, la revista Cambio 16, en su edición del 7 al 14 de septiembre de ese mismo año, decía: “Es absolutamente necesario leer este libro: la suerte corrida por miles de republicanos que al finalizar la guerra fueron apresados en el puerto de Alicante. Horror y verguenza” Es en el prólogo de este libro, donde Blanco Chivite habla del encarcelamiento y posterior condena a muerte de Eduardo de Guzmán: “El 18 de enero del 40, por la mañana, un grupo de 29 republicanos, entre los cuales se encontraba Guzmán y el poeta Miguel Hernández, fueron sometidos a consejo de guerra sumarísimo de urgencia. El consejo duró hora y media y más de la mitad de los encausados fueron condenados a muerte. Las acusaciones contra Eduardo de Guzmán: haber sido redactor jefe de La Tierra y director de Castilla Libre. Pena: muerte”.

Según Blanco Chivite, Eduardo de Guzmán es, finalmente, indultado de la máxima pena. El 17 de mayo de 1941 doña Consuelo Espinosa [madre de Eduardo] recibe en su nuevo domicilio de la calle Atocha 63 la siguiente carta del ministro del Ejercito, general Varela:

“Muy Sra. Mía:

La solicitud de indulto a favor de su hijo DON EDUARDO GUZMÁN ESPINOSA, ha sido resuelta favorablemente por S.E. el generalísimo. En su virtud, paso a comunicarle tal decisión cristiana y generosa del caudillo, que le libra de la muerte.

Por mi parte, sólo me resta en estos momentos trascendentales en que se salva una vida, desear que ella sea fecunda en amar a Dios y a España.

Atentamente le saluda.”

El año de la victoria y La muerte de la esperanza, han sido editados por Ediciones Vosa, SL.

Sábado, 14 Julio, 2007 Publicado por alenar | La opinión de Tomás Martín | | 1 comentario