Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

Temas tabúes

Tomás Martín, 27-07-07

“Y todo aquello pasó, todo quedó en el olvido”, reza la canción. Pues no: no pasó ni quedó en el olvido. Como si de ayer se tratase, como si el olor a naftalina del franquismo permaneciera impregnando el ropaje de la joven democracia hispana, un juez ha tenido la feliz idea de secuestrar una revista. La sombra de Fraga es alargada.

Me entero del secuestro y corro hacia la Biblioteca Municipal. Entre su fondo bibliográfico se encuentra un más que divertido y satírico libro, Los Borbones en pelota, ilustrado y escrito por los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer a finales del siglo XIX, con dibujos en los que puede verse a la reina Isabel II “pasando revista” a toda la Corte. El libro no se encuentra en la estantería correspondiente, pero me tranquiliza saber que no ha sido secuestrado. Envuelto por la euforia tras conocer que algún feliz mortal estará disfrutando de la sátira decimonónica, me olvido que en casa conservo alguno de los libros prohibidos en mis tiempos de juventud. Llamo por teléfono para que escondan inmediatamente los ejemplares de La Codorniz, algún que otro libro editado por Ruedo Ibérico, la poesía de León Felipe, los textos de historia de Tuñón de Lara… Una especie de escalofrío recorre mi cuerpo y ante mis ojos desfila la cabecera del diario Madrid, la de las revistas Triunfo, Índice, Posible, Interviú… Seco el sudor de mi frente mientras vienen a mi memoria las palabras de Don Quijote a Sancho: “La libertad, amigo Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la Tierra ni el Mar encubre; por la libertad se puede y debe aventurar la vida”. Está visto que mi generación está condenada a vivir en permanente zozobra, me digo.

Camino de casa, más relejado pero igual de preocupado que cuando supe del secuestro, pienso que en este país siguen existiendo temas tabúes, y el de la monarquía es uno de ellos. Zafia y grosera ha sido la portada de “El Jueves”, como inoportuna y desproporcionada la acción del fiscal y la medida adoptada por el juez. Si la revista buscaba publicidad, la ha encontrado y de qué manera. No hay internauta que no haya guardado la imagen causante del secuestro ni coleccionista que no busque, al precio que sea, uno de los ejemplares secuestrados.

Fantasmas de un pasado reciente, democracia en cuarto menguante… Sí, temas tabúes, con la Iglesia –otro tema tabú- vigilante para que las ovejas descarriadas vuelvan al redil del nacionalcatolicismo. Mientras, la prensa pasa de puntillas por la vergonzante y obscena indemnización que otra Iglesia, la norteamericana en este caso, pagará a las más de quinientas víctimas de abusos sexuales en la archidiócesis de Los Ángeles.

Algunos días no tendría que amanecer, aunque siempre queda el consuelo de escuchar la COPE; allí sí, allí, alejados de secuestros, encuentra uno la paz y la moderación. Que así sea.

Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | La opinión de Tomás Martín | | 6 comentarios

Gernika, la Bienal de las Artes y Arterias.

Dicen las malas lenguas que en verano no lee nadie, y que si lee es al sol de la playa y cosita de entretenimiento…para que no se ponga la cabeza como un bombo, y el bañito no lo haga uno con idea filosóficas.

Bueno…antes de irse de vacaciones espero, esperamos, esperanzadamente esperanzados, que ustedes lean el número ocho de Alenarte.

Porque si no es así se perderán artículos interesantes, noticias curiosas, reflexiones inquisitivas y creaciones singulares, amén de cuadros que merecen la pena.

Y si se pierden ustedes esas cosas, quedaría feo…

Luego no podrán presumir de intelectuales, que es una cosa muy seria de la que presumir, ni podrán decir por ahí a sus amigos eso de “yo, es que, ¿sabes?, leo Alenarte”… poniendo cara de entendidos, sobre todo para epatar al otro que, por supuesto no tendrá ni repajolera idea de que cosa pueda ser Alenarte…

Y si tiene idea, me lo cuentan, para que nos subamos todos a la lámpara…

Aunque algo sí que nos deben leer que vamos por los seis mil…

Cumplido el requisito de decir las cinco tonterias iniciales, y ustedes que las disfruten con mucha salud y yo que lo vea…digo, que en estas noticias noticieras nos vamos a Bilbao, a Zaragoza, y pasamos por una revista que acaba de nacer aunque de momento en pdf.

En Bilbao tenemos la exposición Guernika, de Icono vasco a Símbolo Universal, en Zaragoza la Bienal de las Artes de la Imagen, y el pdf nos presenta el número uno del Boletín Arterias de Arte

 

Tengan ustedes la amabilidad de clikear donde pone “leer el resto de esta entrada” y se enterarán de todo…

Pero antes…recuerden:

Para colaborar con la Revista: escribir a :

alenarterevista@gmail.com

 

Para comentarios: en la Sección “y yo digo que”, los comentarios generales.

Y para cada articulo, donde pone “comentarios” debajo de cada uno de ellos.

Ahora sí:

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Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | Actualidades varias | | 3 comentarios

Trigales de Hormigon: por Maria Ángeles Cantalapiedra.

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Una forma de entrar en tierras castellanas es llegar a ellas en tren desde la capital del reino. Con ojos despiertos, avispados en diseccionar sensaciones, y mirar a través del ventanal cómo el paisaje se funde desde Ávila hasta Valladolid… Les aseguro que podrán ver la puesta de un sol macizo en sus enseres, tan espectacular, como las inmensas tierras con pueblecillos perdidos en la planicie.

También, podría empezar diciendo a los lectores que a mí me gusta mi tierra en cualquier versión… Y, lo tremendo, es que es la verdad, hasta cuando el calor achica las ideas y has de remojarlas en la ribera del Pisuerga,  un río, a veces, demasiado sucio y contaminado por la mano oscura de la ambición y la desidia.

El otoño es dorado por estos pagos de Dios, las choperas se desnudan al sol que se enmudece y cubren el suelo de oro y grana. El pino mira impertérrito el tintinear de la hoja caduca; al pinar le da igual, bastante tiene él con no dejarse desforestar.

El invierno es crudo, la humedad del río se mete en el alma, pero crea una atmósfera encantada donde la niebla recrea  la imaginación de los lugareños.

La primavera en la viña es hermosa como los cerezos en flor decorando alguna parte de una inhóspita autovía… Y, aquí viene la cruda y triste realidad porque, quizá, por el amor a esta tierra recia, hosca en el gracejo y cuyo silencio es digno de escuchar por austero e inexorable, me duele su paisaje trepado por la fiebre urbanitas. No hacen pueblos de casas con tejados a doble vertiente y teja clara. Calles de ventanas floridas y campanario para un cigüeñal; no, son setas pareadas o rascacielos en la nada, en mi estepa castellana… A vista de pájaro torcaz, es un suicidio con nombre de ladrillo y aroma a dinero, ¡si no hay gente para morar tanta seta pareada!… Lástima tener que decir que los alrededores de Valladolid ya no son campos extensos donde recrear los sentidos, sino masas ingentes de hormigón prensado, colmenas hacinadas donde, supuestamente, vivirán personas. Trigales suplantados por edificios donde se les olvidó plantar el frescor del verde y es el asfalto quien decora esas cárceles humanas; vamos, que no hace falta ir a la costa para ver crímenes urbanísticos.

Hay cosas que se me escapan al entendimiento: Acaso, ¿está reñida la belleza con la construcción?, ¿es necesario masacrar la tierra aledaña a la gran ciudad de esa forma tan ausente de estética  y respeto al medio natural?

Temo las modas por torpes, incultas y olvidadizas. Por asesinas del espacio sin pudor… Y, así se crean superficies anodinas, sin rastro de un sello de identidad que las distingan del norte o del sur.

Me piden que hable de mi tierra y he de cerrar los ojos para sumergirme en ella…, porque cada vez es menos ella y más la otra, donde no hay siembra ni llanuras para perder la vista en ellas. Ni siquiera el aroma a pueblo, a pueblo de verdad en aquellos eneros de matanza y huevo frito… Y me pregunto, ¿Ustedes creen que esto es el progreso? Señores míos, mientras el alma y la mente no estén al abrigo  de una naturaleza sana que alimente el quehacer diario, que alivie los sentidos en belleza, me temo que el hombre estará abocado, sin remedio, al ocaso.

 

El tiempo corre, galopa por la vega y no perdona al torso, talle, sustancia y materia de esta tierra llamada Castilla.

Pero, a pesar de eso, la amo por ser mi raíz de vida, por dejarme olvidar el ruido de la gran ciudad por las calles estrechas y tortuosas de Simancas. Edificios blasonados, diminutos balcones poblados de geranios y mirando a la vega de un río constante mientras pienso que “nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar…”

 

Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | Artículos de Opinión | | 5 comentarios

Textos Creativos de Mar Guiu y Sergio Palomo

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Días  de Mar .  Mar Guiu

Cómo empezar a contar una historia que todavía no ha comenzado.

Cómo soñar un camino, desconocido.

Cómo echarte de menos si aún no has llegado.

Cómo esperarte, futuro.

Cómo callar, si aún hoy, a veces no sé escucharte,

Cómo verte y cómo olvidarte, cuando no existen recuerdos.
Cuando vengas, ya me habré ido,

Siempre viviré de otra vida, la que hoy ya no es mía.

Ya llevo días dándole vueltas a esta idea en mi cabeza.

De repente, hace unos días, el olor, a puerto, a pescado podrido, me trajo, por un instante, sensaciones de mi infancia.

Este olor, a priori,  no produce ningún tipo de sensación agradable, sino más bien todo lo contrario. Pero a mí me gusta, porque me hace volver a la infancia, de cuando veraneaba en aquel pueblecillo pesquero cerca de Tarragona.

Cada día, a eso de las cinco de la tarde, bajábamos mi hermana y yo al puerto a ver llegar las barcas con sus cubiertas repletas de pescado. Después, en aquella lonja, ahora en desuso, asistíamos fascinadas a la “subasta” donde se congregaban los pescadores y compradores. Cuando ésta comenzaba, un hombre emprendía la cantinela de números con voz recia, firme, a toda velocidad, hasta que, de repente, se detenía y alguien colocaba unos papeles en las cajas de pescado.

Aún recuerdo esa imagen, de hombres descalzos con largos ganchos metálicos pisando el agua corrompida, con su frenético ir y venir arrastrando cajas rebosantes de pescado y de hielo, y el olor a motor de los camiones frigoríficos listos para cargar.

Me gustaba el olor a mar, a pescado, y sentía un irremediable impulso por acariciar aquellos peces de lomos plateados escurriendo agua y sangre.

Para  mí la muerte no se dibujaba en aquel lugar, ni en aquellos peces, allí entonces, sólo había vida.

 

 

Infancia.  Sergio Palomo

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La infancia vuelve en cada esbozo de plenitud o bronce, en cada gesto de sangre que anhela sembrar un suspiro en la memoria.

 

Los cuerpos emergen del mar colmados de cielo, se tienden exhaustos sobre las toallas, y la niñez los asalta hecha arena, susurrándoles a las mejillas cuántas veces fuera cama de amor o castillo que lamieran las olas.

Retoza entre las llamas de la  noche, titilando junto a las estrellas, espejos de esa inmensidad que nos devuelve la cordura o la alegría, la voluntad de eternidad y el ansia pura de laureles.

Vive en el amor, donde las caricias no se cansan, donde aparece esa seguridad de cabaña y abrigo que sólo pudieron contener los brazos de nuestros padres.

 

La infancia siempre vuelve, como prueba de luz y fe de vida.

Sábado, 28 Julio, 2007 Publicado por alenar | Colaboraciones originales | | 1 comentario