Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

Libros que dejan huella

Tomás Martín, 17-06-07

Recuerdo un tiempo en el que ávido de lecturas prohibidas, como muchos de miLos girasoles ciegos generación, recurrí a la multicopista para hacerme con fragmentos de alguno de los libros que la editorial Ruego Ibérico publicaba. Hubo un libro, Operación Ogro, que nadie decía tener pero todo el mundo había leído. En él se narraba con pelos y señales cómo se gestó y llevó a efecto el asesinato de Carrero Blanco, figura relevante del régimen franquista y candidato a la sucesión del general Franco. Meses después de que la banda terrorista ETA hiciera volar el coche oficial del almirante en la madrileña calle de Claudio Coello, cayó en mis manos un ejemplar de Operación Ogro, ejemplar que escondí celosamente -y con miedo- bajo el colchón de mi cama pensando, inocente de mí, que de sufrir un registro no sería descubierto. Corrían tiempos de zozobra entre las gentes de izquierda en aquellos años en los que se olía la agonía del franquismo. Lee más »

Domingo, 17 Junio, 2007 Publicado por alenar | La opinión de Tomás Martín | | 4 comentarios

Carta Cultural Iberoamericana y otras noticias variopintas…

 ¡Ya estamos aquí!…

Parecía que no salíamos nunca, pero  no hay quinto malo. Acabo de soltar un topicazo indigno de esta Revista. Pero bueno,  se tendrán que acostumbrar los lectores (ahora debería decir “nuestros amadísimos lectores”, para quedar bien y que ustedes nos lean todavía más, pero digo yo que si digo eso muchos dirán que porqué garambainas les amamos a ustedes sin conocerlos de nada…) a que alguna vez soltemos un tópico…

Después de este excelso párrafo que acabo de endilgarles, les propongo un abanico noticiero para empezar, que nos lleva a Portugal, a algún país de habla hispana y a España.

Y no quisiera acabar la entradilla sin decirles que si seguimos aquí- y esto no es un tópico sino que lo muestra el número de visitas- es gracias a ustedes que nos leen y gracias a todos los que colaboran en que esto siga divirtiéndonos tanto.

Por cierto: si quieren colaborar con este invento, ya saben:

alenarterevista@gmail.com

Y si nos quieren comentar los artículos para temas generales en la Sección “Y yo digo qué”, y para cosas puntuales en cada artículo.

Portugal en el Mundo

A partir del día 20 de junio y hasta el 16 de septiembre, se va a presentar en Washington una exposición con el titulo “Portugal en el mundo en el siglo XVI y XVII“. Con la colaboración del ministerio de cultura del país vecino y una institución privada, americana, tiene como tema básico el papel desempeñado por Portugal en la época de los descubrimientos, y específicamente en la exploración de nuevas rutas comerciales. Se presentan cerca de 250 objetos representativos de la transculturalidad portuguesa y de su influencia en lugares tan distantes como Extremo Oriente, América del Sur o el continente asiático.

Venezuela : Primer Torneo de la Liga Venezolana de Improvisación

Les trasladamos una noticia curiosa, por lo poco que ha trascendido, y lo hacemos insertando la nota que se ha publicado en otro medio digital, nos parece que merece la pena conocerse por lo original.

Akeké Circo Teatro vuelve al escenario para seguir sorprendiendo al público con su propuesta El “Match de Improvisación”, un espectáculo que mezcla el teatro, el juego y el deporte.

“Basado en el Hockey sobre hielo, deporte nacional canadiense, en el Match de Improvisación , varios equipos de jugadores se enfrentan en el escenario improvisando diversas historias. Cada función es diferente: no hay guiones ni escenas establecidas previamente. El ganador es el equipo que haya obtenido más puntos a lo largo de todo el encuentro. El árbitro es la única autoridad sobre la cancha y el encargado de leer la tarjeta de consignas en la que se indica el género de la improvisación, el título de la misma, el número de jugadores participantes, la categoría y la duración. También se ocupa de adjudicar los puntos que el público le otorga a cada equipo y de penalizar las infracciones al reglamento.

A nivel mundial, la Liga Profesional de Improvisación (LPI) ha ido creciendo, desde 1987 cuando se creo la primera liga de habla hispana en Buenos Aires, Argentina; hasta la fecha que se le han unido países como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Uruguay. Sin embargo, en el resto del mundo la movida del match inició desde 1977 en Canadá con un espectáculo creado por Robert Gravel e Yvon Leduc, que dio pie a que en la actualidad se juegue match en Francia, Bélgica, Suiza, Italia, Luxemburgo, Congo y España, entre otros.

En Venezuela, Akeké Circo-Teatro, decidió apostar por el Match de Improvisación, creando la Liga Venezolana de Improvisación (L.V.I) , esto debido al apoyo obtenido con el espectáculo: improvisto , que hasta la fecha ha congregado a más de 20.000 espectadores en distintas salas de Caracas.

Es así, como una vez más, e n este mundo tan acelerado, donde todo es inmediatez y fragmentación, donde no nos queda otra cosa que improvisar para salir airosos de las situaciones más insospechadas que puedan imaginar, el público de la mano de Akeké Circo Teatro, tendrá la oportunidad de disfrutar del arte de la improvisación en escena. Convirtiendo de esta forma la Improvisación en una técnica que lejos de implicar hacer una función improvisada, implica un constante entrenamiento y búsqueda, en pro del crecimiento del actor-clown y en pro del espectáculo.”

(Información tomada de:  http://www.celarg.org.ve/ ) Fundación Centro de Estudios Americanos Rómulo Gallegos.

Un documento necesario y quizá polémico

Se presentó en Madrid el 11 de junio un documento que algunos considerarán necesario y otros pensarán si hace falta o si sobra, o si no sirve para nada; es lo que se ha llamado La Carta Cultural Iberoamericana. Pretende oficialmente ser un programa cultural común para la región y ayudar  a su desarrollo.  Entre los presupuestos que defiende se encuentran afirmaciones como éstas:.

  Iberoamérica se caracteriza por su gran diversidad cultural y lingüística. Que la Comunidad Iberoamericana de Naciones constituye una comunidad cultural es, probablemente, la idea fuerza que concita un mayor consenso. La diversidad iberoamericana no es una simple suma de culturas diferentes. Por el contrario, el conjunto de pueblos iberoamericanos se manifiesta ante el mundo como un sistema cultural integrado, caracterizado por una dinámica entre unidad y diferencia, lo que constituye un poderoso factor de capacidad creativa.

La Carta Cultural Iberoamericana adoptada por la XVI Cumbre Iberoamericana de Montevideo, favorecerá sin duda, una mayor articulación y mejor cooperación entre los países de la región. Es un proyecto político de gran magnitud que sienta las bases para la estructuración del “espacio cultural iberoamericano” y para la promoción de una posición más fuerte y protagonista de la Comunidad Iberoamericana ante el resto del mundo en uno de sus recursos más valiosos, su riqueza cultural. “

Los beneficios concretos que se derivan del desarrollo de esta Carta Cultural en cada nación iberoamericana pueden ser numerosos. Busca defender y favorecer el desarrollo de nuestra propia diversidad interior. Pretende promover nuevas fórmulas y tratamientos comunes en la región para que los países iberoamericanos puedan expresarse hacia fuera con voces coordinadas en los asuntos culturales, especialmente, en los relativos al derecho de autor, el patrimonio cultural o las industrias culturales.

La Carta impulsa la cooperación cultural entre los países iberoamericanos y facilita mecanismos para un mejor conocimiento de la riqueza cultural propia, creando las condiciones para una mejor circulación de los bienes y productos culturales de la región.

Es un compromiso voluntario de cooperación, que surge de la solidaridad entre Estados y su visión integral de la cultura queda patente en la amplitud y variedad de los ámbitos de aplicación de la misma: los derechos humanos y los derechos culturales, las culturas tradicionales, indígenas, de afrodescendientes y de poblaciones migrantes, los ámbitos propios del sector cultural como la creación artística y literaria, las industrias culturales, los derechos de autor y el patrimonio cultural, o las relaciones de la cultura con otros ámbitos de las políticas públicas, como la educación, el ambiente, la ciencia y la tecnología, la comunicación, la economía solidaria y el turismo.

La Secretaría General Iberoamericana y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, impulsarán en sus respectivos ámbitos de actuación y de manera coordinada los mecanismos y programas que den cuerpo al compromiso político y al mandato de la XVI Cumbre sumando a todos los actores sociales y culturales implicados: los representantes de la sociedad civil, los creadores, los emprendedores y las administraciones e instituciones culturales Iberoamericanas.

Con esta declaración política, la Comunidad Iberoamericana de Naciones envía un mensaje universal a favor de la cooperación y la utilización de la cultura como un instrumento, cada vez más poderoso, de dignificación de los ciudadanos y de diálogo entre los pueblos. “

Domingo, 17 Junio, 2007 Publicado por alenar | Actualidades varias | | 1 comentario

Cuentacuentos y Saramago o la virtud de la impaciencia.

 El Colectivo Escénico Légolas nos hizo llegar un artículo que consideramos de interés acerca de una faceta creadora absolutamente singular y actualmente de moda: el arte de contar cuentos.

QUÉ SERÁ ESO DE CONTAR CUENTOS.  POR :  Légolas, colectivo escénico

     

El cuentista va a empezar la sesión, ha charlado con el público unos minutos antes, ha sopesado edades, ánimos. Ahora termina de decidir los cuentos que va a desenvolver para ellos. Termina de ajustar el orden, el tono, el vocabulario que debe emplear. Y comienza a contar. Sin más.

Dar vida a las palabras, perderles el miedo, usarlas, manosearlas, darlas y recibirlas, jugar con ellas y exprimir su jugo. Cuando el que escucha y el que cuenta se encuentran hay que entenderse, hay que regalar y dejarse querer. En cada sesión desenvolvemos un regalo cuento a cuento.

En realidad parece sencillo, pero no nos ponemos de acuerdo. No sabemos qué hace del cuento algo tan poderoso que cautiva con tan poco. Y mira que es viejo este oficio, tan viejo como el fuego en la noche. Llevamos años contando y la técnica surge, aprendes a escuchar al público y a pulir una historia que te enamora. Pero al empezar, nunca sabes realmente qué va a suceder.

En parte seguro que es porque los niños son nuestro gran público. Y eso que la narración en realidad no es una actividad infantil. Cuando contamos para niños, estamos contando también para sus padres. Cuando contamos para adultos estamos conectando con el lado infantil de estos. Por eso contar para niños es contar para todos.

La figura tan familiar del cuentero, del cuentista, forma parte de la infancia de todos. Una figura con derecho propio en muchas culturas, donde la comunidad entera “leía en ellos”. En torno nuestro se está viviendo un renacer del narrador pero ahora con una faceta más profesional, con grandes artistas, festivales internacionales y gran calidad sobre la escena. Y aunque la biblioteca ha constituido el hábitat natural de este arte, encontrar espacios escénicos donde contar se hace necesario para progresar, buscar, experimentar con otras formas de contar.

Es necesario además que los narradores se concentren de hacer de este arte algo reconocible, profesional, comprometido, lejos de la imagen estereotipada del cuentacuentos. Esto es un arte, donde se sueña y donde se trabaja con técnica y pasión a partes iguales para simplemente, dar vida a una historia, y que esa historia siga viva para ser contada.

 ——                                                               ———                  ———-

José Saramago: El final de una civilización

A raíz  de unas declaraciones de José Saramago, en el curso de la cita internacional de literatura iberoamericana que se ha celebrado en Santander, en las conferencias tituladas Lecciones y Maestros, se pidió a una serie de artistas e intelectuales que valorasen su opinión por considerar que podían ser objeto de discusión.

Reproducimos tanto lo dicho por Saramago como las reflexiones a que dio objeto.

“José Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922) dijo ayer que había que perder la paciencia y demostrarlo ante un mundo que está corriendo hacia el abismo, que es incapaz de cuestionar las limitaciones de una democracia gobernada por los ricos y donde la izquierda es cada vez más “estúpida”. “¡Aullemos!”, pidió en la Torre de don Borja, recuperando la cita del Libro de las voces (“Aullemos, dijo el perro”) que precede a su novela Ensayo sobre la lucidez.

No dejo de hacerme mucho la más banal de las preguntas”, había dicho un poco antes. “¿Qué es lo que estoy haciendo aquí? No estoy buscando una finalidad, no espero que me examinen y que vaya o no a aprobar. Me pregunto si he aprovechado el tiempo, en qué lo he malgastado. No somos nada más que un montón de rellenos y vacíos, y vivimos con una terrible mala conciencia. Y es que sabemos que no deberíamos vivir así. El mundo es un horror; la vida, un desastre. Pero no nos damos cuenta de que todo se puede cambiar. Hay que cambiar la vida. Si no cambiamos de vida, no cambiaremos la vida”.

Poco después, el escritor portugués ponía en marcha la trituradora. “El ciudadano sirve ahora para votar y, cuando lo ha hecho, ¡hasta luego!”. Y pasa los cuatro años siguientes replegado, sin participar en la marcha de las cosas, fuera de juego. Todo se reduce, como mucho, a cambiar un gobierno por otro. “El mundo democrático está dirigido por organismos que no son democráticos”, comentó después, y aludió a distintas organizaciones internacionales. Así que ha llegado la hora de aullar, ésa fue su conclusión. “Estamos al final de una civilización”, lo que surgió de la Ilustración, la Enciclopedia y la Revolución Francesa está a punto de irse al garete. “

La reflexión de los artistas

Cati Cobas ( cronista)

“Pero no nos damos cuenta de que todo se puede cambiar. Hay que cambiar la vida. Si no cambiamos de vida, no cambiaremos la vida.”

Elijo este párrafo de Saramago porque la dimensión de lo que plantea para el mundo y sus opiniones sobre el rol de la democracia y las corrientes políticas supera mi capacidad de reflexión, aunque sí siento, más que pienso, que estamos terminando un tipo de civilización.

A nivel personal creo en cambiar lo pequeño. Hasta lo muy pequeño puede obrar el milagro de cambiar, si no La Vida, por lo menos, “alguna” vida. Y creo, también, más en el ejemplo que en la prédica, tal vez por ser madre de adolescentes…

Manolo Cubero (novelista)

Saramago, una vez más, tiene más razón que un santo. Y conste que soy de los que dicen que la juventud no está tan mal como se dice. Lo que pienso es que una minoría de energúmenos que destrozan cuanto cae en sus manos impone su fama- mala- a la inmensa mayoría de jóvenes normalitos que no forman escándalos.

Pero aún así, echo en falta mas compromiso con la sociedad por parte de los jóvenes y no tan jóvenes.

Hace días, viendo un programa sobre los treinta años de democracia. Hablaba de ese tema… En aquellos momentos fueron muchos millares de gente joven quienes de forma desinteresada y jugándose más de cuatro cosas nos echamos a la calle… Otros, incluso, nos habíamos echado antes.

Montse Grao (novelista)

Aullemos, aullemos todos y dejemos la estupidez en el sofá  haciendo gala de saber manejar mandos a distancia.

Salgamos a la calle y hagamos de lo cotidiano una lucha por una vida mejor, hagamos que nuestros hijos se levanten con la sensación de no perder el tiempo día tras día al escuchar las noticias, que simplemente acompañan la sobremesa, sin saber siquiera si el mensaje es un secuestro,  un atentado, una invasión de ratas o el lloro incesante de una tonadillera que no lloró a la  hora de llevarse lo que no era suyo. Da igual, todo forma parte de la casa, familiarmente adherido a nuestra miserable rutina.

Aullemos, que lo más fácil es dejarse llevar.

Sagrario Hernández(poeta)

El neoliberalismo capitalista una aberración, la democracia actual una falacia, la cultura occidental por los derroteros que va ahora, un peligro, etc., como para no aullar, señor Saramago.

Issa Martínez: “Aullar es un arma contra la injusticia” (poeta)

¿Aullar es un arma contra la injusticia? ¡Acabáramos, quizá esa es la solución! Nosotros queriendo ser muy personas y expresándonos siempre en un idioma incomprensible y, encima de todo, tenemos el descaro de quejarnos.

Pues no sé si aullar sea la solución: son aullidos los de los muertos, aúllan los que se mueren de hambre, aúllan los familiares de los desaparecidos, aúllan los despojos humanos que quedan de las guerras. El mundo entero es un aullido…

Yo creo que en lugar de aullar, debemos educar. La tarea es larga y los resultados aún tardarán muchos años. El discurso del Señor Saramago es en mi opinión muy generalizado en cuanto a tener o no conciencia, aunque comparto su apreciación en cuanto a lo que representa el ser humano en relación a la democracia: “voto y olvido”. Bastante difuso en cuanto a “si no cambiamos de vida”. Eso ya muchos lo sabemos, pero la mayoría del mundo no necesita eso, sino que los gobiernos les/nos permitan poder cambiarla. El tema es demasiado extenso e importante como para resumirlo a aullar.

Jerónimo Mira  (pintor y relatista)

Me temo, es una visión realista y no pesimista, que nadie saldrá a la calle; de salir, quienes lo hagan se sentirán más solos y abandonados que antes. La malla sociodemónicoeconómica -léase con dos acentos- (tendría que decir económico demónica social, ya que el todo del dios Baal de esta civilización está en la “economía”, la gran dictadora de los pocos días que pasamos sobre este planeta) se ha hecho, en su vacío, tan tupida y muelle que todo rebota en ella, incluso las buenas causas, las buenas intenciones, la buena educación (no se confunda con una flor pitiminí) hallan un punto de absorción para ser “recicladas” y servir al “Gran Amo”.

Sería fácil, demasiado, mencionar lugares, casos y nombres, hoy no lo haré.

El aullar, lo inicié en mi gran año de claridad sito en mi decimo segundo año de vida, fue, es y será mi leit motiv hasta el día que fallezca. No necesité a ningún Saramago  para ver en mi entorno familiar, de barrio, de aquel viejo y gris Manacor, hoy por cierto y a pesar de sus coloridos, faltos de imaginación, carteles y marcos de tiendas sigue tan gris como antaño, de esta rancia Mallorca dominada por los de siempre, a la vista o en la sombra, desde sus atalayas o sus yates que todo era contradictorio, que nadie estaba ahí, léase iglesia, ayuntamiento, colegio, policía, etc., nadie estaba ahí persiguiendo el bien común, algo en lo que había creído tan ciegamente como niño-persona, algo que me era inculcado diariamente desde las tarimas de las clases, nada coincidía cuando salía fuera. Fue inconcebible para mí pequeña persona descubrir que nadie se movía para ayudar al necesitado, que nadie reconocía los años de labor de otro, el otro, a pesar de que había pasado una fratricida guerra civil, seguía siendo alguien a denostar, alguien a quien negarle la oportunidad, alguien a quien ignorar, todo era un vals de hipocresía y apariencias. No habla quien soy hoy por la experiencia de rechazo y marginalidad, en lo social y cultural, “trato exquisito”, que he recibido, fui avisado de ello por personas que por aquel entonces tendrían la edad que tengo yo hoy y que, aun siendo pocas, querían mi bien; lo cierto es que insistí creyendo que podía cambiar algo, a cada paso me quitaban la tierra para que me cayera, se me indicaba que era utopía… lo más duro fue cuando mi mente salió del paletismo balear para comprobar que fuera, más allá del Mediterráneo era idénticamente lo mismo, peor aún, mucho peor. Saramago debiera ser consciente de que todas las generaciones de los sesenta, todos los movimientos, desde EEUU a Francia, desde Irlanda-Escocia y ciertos países africanos, iban todos encaminados al AULLIDO, mentaré para quien desee documentarse el desapercibido libro dentro del movimiento beat (USA) de Allan “no tengo boca y deseo aullar”, Edy Goodright y su guitarra siguiendo a las familias desprotegidas de unos estados sumidos en la depresión, un Steinbeck con sus “Uvas de la Ira”, etc. sin olvidar a todos aquellos, como el reciente premio de cultura Principe de Asturias: Bob Dylan… no me alargaré, termino.

Lo siento por Saramago  pero lo cierto es que no ha descubierto nada que no supiéramos ya, algo que es nuestro motivo de seguir a pesar de que somos gotas de agua en aguas turbulentas, Simon & Garfunkel, seguir aún que para ello tengamos que ser literalmente expulsados-excomulgados de sus paraísos.

La salida hoy a la calle lo secundará,  todos están, a la caída de la tarde, esperando saber cómo acabará la liga, mientras cien mil niños serán violados, serán esclavizados, otros cuerpos destrozados en múltiples calles de oriente próximo reemplazarán a los de ayer… todos a la caída de la tarde querrán saber a qué hora empieza “DV”, cual es el nuevo programa con más audiencia y otras banalidades; todos se acostarán junto a la mujer o al hombre que no aman después de unas interminables esnifadas de “Tomate”, “Salsa Rosa”, “Diarios de Anales de Ana”, etc.

Me preocupa estar tomando conciencia de que “algunos” no es que seamos marginados que no merecemos la sociedad en que vivimos, sino, algo más real: que esta sociedad no merece a “algunos/as hombres y mujeres buenos/as”. Suena repipí quizá, quizá todo habrá sido un mero soñar.

Algunos dicen que otras generaciones lo vivieron todo ya y que nosotros no tenemos nada por contar, por el amor de Dios bendito: ¡Abramos los ojos!!! Cierto que no vivimos una guerra civil, pero si una Gran Guerra Mundial, una guerra en la que la gran Víctima es el planeta y sus sociedades, por ende en que las víctimas, con nuestro tipificado modo de vida al cual no queremos renunciar, somos nosotros mismos.

Pilar Moreno  (narradora y articulista)

Estamos al final de una civilización; con estas palabas no da a conocer el escritor Samarago su manera de pensar sobre esta época que estamos viviendo. Aunque pueda parece negativa esta opinión, pienso que es todo lo contrario. El final -nos dice el escritor- no significa siempre la terminación o desaparición de algo: nos da la posibilidad de comenzar algo nuevo. Esto es lo que él quiere hacernos ver, que yay que cambiar la vida. Estamos  viviendo una vida que -de seguir así- nos va a llevar a la completa destrucción. Guerras, genocidios, hambre, pobreza, violaciones a la naturaleza, y así podríamos hacer una lista larga. Pero tenemos la posibilidad de cambiar.

¿Y cómo hacemos ésto? Desde luego no preguntándonos qué hacemos en el mundo, sino decidiéndonos a cambiar. Cambiando la manera de vivir, sigue diciendo Samarago. Hay que hacerlo, podemos hacerlo. Y yo pienso que hay que para cambiar hay que empezar por la educación. Educar la mentalidad, empezando por enseñarles a nuestros hijos el respeto por la vida, la generosidad, la importancia de mirar por los bienes de la tierra que compartimos. No contentarnos con la pregunta de qué podemos hacer, sino empezar por cambiar ya nuestra manera de enfrentarnos a los problemas. Pienso que es un primer paso el ser más asertivos en nuestras opiniones, dejarnos de buscar la culpa en los demás. El hombre -como ser inteligente que es- es responsable de lo que pasa en el mundo. Asi de simple.

Estamos al final de una civilización, y la próxima está en nuestras manos el hacerla mejor.

Samuel Rodríguez (  narrador)

Primero me parece que don José Saramago está cansado y desanimado, porque no es nuevo lo que nos está diciendo o será que el público al que iba dirigido su discurso está tan errado para darse cuenta de la situación en que vive o es un sector social apático que merece  se le exija un compromiso. 

Es tan pesimista el discurso, ese en el cual las instituciones del siglo XX y del corriente no han dado los frutos esperados, que caben preguntas como con qué las sustituimos o si de principio todo esa disertación que defendía dichas instituciones estaba equivocada cuál sería entonces la alternativa. Al menos se de una disciplina que a nivel de discurso se dice: si, ya sabemos que está muy mal el asunto, pero tenemos que partir de esa situación y dar patadas de ahogados con la misma, porque no hay o por lo menos no hemos descubierto algo mejor para sustituirla. 

Pero desviándome un poco de esas nubes y aterrizando a lo banal, acá con mis compañeros del restaurante con los que trabajo, a veces hago intentos de preguntarles sobre historia mexicana,  su experiencia escolar,  su derecho a voto y otros del mismo tipo. La mayoría no tiene la mínima idea sobre esos tópicos, ni sobre educación cívica o política, ni sentimientos elevados de odio y amor, de vida auténtica o  vacía. No hay tiempo para eso y no lo tuvieron. Pero cuando estamos presionados por el trabajo que cae a cántaros sobre nuestras espaldas, surge la solidaridad, una risa repentina, una llamada de auxilio, una mano que ofrece ayuda sin que se le pida. Y uno aúlla entonces, pero por dentro de felicidad, y ni siquiera, por fortuna pasa por nuestra cabeza esa idea de que estamos al final de una civilización.

Domingo, 17 Junio, 2007 Publicado por alenar | Artículos de Opinión | | 2 comentarios

Textos creativos de Pilar del Campo, Sagrario Hernández, Pilar Moreno, Victoria Pereira

Pilar del Campo: Beso de Fuego.                          beso-de-fuego-pilar.jpg Nicolau Raurich. “Sin título”

Un buen día nos presentaron y me llamó la atención su capacidad de seducción, pero yo, tan poca cosa a su lado, pensé que nada debía temer.

Era amigo de mi amiga Sara, y yo con Sara íntimas de hace más de veinte años: que si quedamos a comer; que si quedamos a cenar; que si alguna noche ha pernoctado en mi casa cuando la velada se ha prolongado hasta el amanecer.

Sara y él también quedaban de continuo. Hasta el punto de pensar si habría algo entre ellos, a lo que Sara, siempre tan resuelta, contestaba que no. Que era cierto que la acompañaba muchas veces, que era su seducción era grande, que sus ganas de conquista eran enormes, que se volvía loco con las piernas desnudas, que era tórrido… pero que a ella por el momento la respetaba. Sabía que muchas otras amigas de Sara habían caído en su calor: las piernas, los pies, las manos… para acabar todas igual: dolidas y más dolidas, sin ganas de volver a verle; sin querer hablar de él y menos con él.  La mayoría habían jurado huir; pero otras, en cambio, pese al sufrimiento, inconscientes, habían vuelto al coqueteo para acabar de nuevo presas de sus ardientes redes.

Me lo contaban y no me lo creía. Sí le conocía; habíamos estado próximos más de ocho o diez veces, pero siempre pensé que mis piernas no eran su tipo. Que yo ya no tenía edad para coqueteos, pues he de aclarar aunque me duela, que Sara es más joven que yo, y que las otras amigas de Sara también lo son: es lo que tiene la amistad, que llega, surge y se establece. Pensé que iba a pasar de mí, tal vez no era su tipo o, tal vez, me iba a respetar. Pero ocurrió.

Llegó la primavera calurosa y yo, que de siempre he tenido unas piernas atractivas, las dejé al aire para que los primeros rayos hieran su efecto bronceador y beneficioso sobre la piel. Me llamó Sara exultante para que la acompañara, pero me advirtió que ira él. No puse reparos. Nos conocíamos y además iba a ser un momento. Pero ocurrió. Nada más verme elogió mis piernas (primer rubor). Luego, hizo varias tentativas de acariciarlas (sin conseguirlo). Y por último, con ese masculino gesto de galán arrebatador, sin mediar palabra, me plantó un ardiente beso en la pierna.

Me quedé paralizada. Primero me embargó la sorpresa. Después reproché su osadía. Y al final, me brotaron dos lágrimas ante su inexpresiva mirada de triunfo, mientras mi dolido ego pasaba a formar de dos negras listas: la de sus de triunfos y la de las marcadas.

Pedí a Sara que me llevara de vuelta a casa. Él, con toda desfachatez también nos acompañó. Mientras me despedía de mi amiga le rogué al oído: “Ten mucho cuidado y no te fíes”.

Y aquí estoy en mi casa, con la pierna en alto, vendada, protegiendo la enorme herida que me hizo el beso de fuego del tubo de escape de la moto de Sara.

Sagrario Hernández  : Asco   ( homenaje a M. Hernández)

poema-de-sagrario-sobre-foto.jpg

Vengo de morir de nuevo,
regreso de la muerte y de la
sinrazón y siento mi garganta
atenazada
por gritos, por lágrimas,
por palabras a medio construir:
inaudible la voz
anegada de sangre
contra tapias encaladas
de viejos cementerios…

La historia se ha de alimentar
-por mucho que le duela a la memoria-
de imágenes sin luz,
de susurros, mordazas, estruendos
y metralla
cuando la muerte aún
no ha pagado el peaje
que exije la justicia
equilibrante.

Alacranes de fúlgidas medallas
inocularón
veneno,
destrucción,
horror interminable,
poniendo así una lacra
que sigue perdurando en las entrañas
de esta casa común e inmerecida.

Vengo de morir de nuevo,
regreso de la muerte
y de la sinrazón:
millares de cuerpos
fueron siembra de sangre, de miedo,
de dolor, y ha sido la cosecha
de tanto desatino,
una falacia inmensa
que ya no se sostiene por si misma.

Cien o mil años serán necesarios
para borrar la huella,
o que ésta no sea al menos tan profunda,
y puede que aprendamos a tocar, entonces
-sin que el asco nos lleve al precipicio-,
la cicatriz enorme
del vientre de esta patria
de rostro rojo y gualda.

                                                            

 Pilar Moreno: Buscando las huellas de Frans Hals

grupo-familiar-ante-un-paisaje.jpg

(Grupo Familiar frente a un paisaje-Hals.  Tomado de

 http://www.museothyssen.org/thyssen/ )

En Haarlem no queda ni sombra de un acento español, a pesar del tiempo de asedio y la presencia de los Tercios impuesta a la ciudad. No le sirvió mucho a Fadrique Álvarez de Toledo su empeño, pues en escasos siete años tuvo que largarse con sus tropas definitivamente y los holandeses eligieron a Guillermo de Orange. Tampoco es mucho lo que queda de lo católico en la Gran Iglesia de San Bavón después de que los Protestantes hicieron desaparecer cualquier vestigio con su Reforma. No es difícil imaginar a esta iglesia gótica -ahora desnuda de imágenes- en su apogeo religioso. Varias capillas de muros encalados, el púlpito, el baptisterio, unos monumentos funerarios y tumbas en el suelo, sin olvidar los tapices que pintaron en los pilares alrededor del coro -y que durante todo aquel tiempo mantuvieron cubiertos con capas de cal- siguen conservando toda la grandiosidad de entonces. Es precisamente en el coro de esta iglesia donde descubro, en una lápida, el nombre del pintor. Un sitio con historia para quien no pudo pagar su funeral.

Hoy soy yo quien está aquí en Haarlem. Trescientos cuarenta años después de la muerte de Frans Hals parece que me voy a encontrar con aquel niño que llegó de la mano de sus padres desde Amberes. Me hubiera gustado conocer a ese pequeño emigrante, saber de sus inquietudes, saber si le fue fácil adaptarse a la gente, a la ciudad, hacer amigos. ¡Hay tan poco conocido de esos años de su vida, incluso la fecha exacta de su nacimiento no se sabe con certeza! Quizás fue un alumno tranquilo y observador, aplicado en el manejo del pincel, impregnados sus ojos del color claroscuro de las aguas y del paisaje a su alrededor. Un joven que se hace hombre con inquietudes, casado, viudo y que se vuelve a casar, y que pasa por el trance de ver también morir a uno de sus hijos.

En Haarlem -una ciudad que tampoco es la mía- el viento tiene un roce húmedo que hace sentir la proximidad del mar y la presencia de las dunas. Estos paisajes llanos, de horizontes infinitos, -influidos por el agua y el clima húmedo- no fue el tema escogido por Frans Hals como tema de sus cuadros. Él dirigió su corazón hacia el retrato, género nada fácil al tener que enfrentarse a los deseos, exigencias y críticas de los modelos. Sin embargo, Frans consiguió dejar su sello personal con una composición austera en la que dejaba ver la vida y la personalidad de los personajes retratados.

Pero sigo buscando a Frans. Este viaje me lleva a través de la ciudad -que parece estar aún impregnada del olor de sus pinceles- hasta un edificio del siglo XVII con una fachada de la época, donde se puede ver un escudo y la imagen de un anciano. Es muy probable que Frans presenciara la construcción de lo que en su tiempo fue una casa para hombres de edad avanzada y sin medios, y que pasara con frecuencia por estas calles empedradas, presuroso, hacia un nuevo cliente. ¡Cómo iba a saber él que años más tarde sería un museo que llevaría su nombre!

Los alrededores tienen un aire de nostalgia. En el aire acogedor e íntimo del museo, la presencia de Frans -entre otros que con él vivieron la época dorada de Haarlem- se hace real.  Me acerco atemperando mis pasos en el suelo de madera para no perturbar su tiempo. Allí me encuentro con Jan van Goyen, Nicolaes Berchem, Hendrick Vroom, Jacob Ruysdael, Maerten van Heemskerk, Esaias van de Velde… y por supuesto Frans Hals. El espacio se hace amplio para acoger a algunos de sus retratos en grupo: Regentes y Oficiales de la Milicia del Orden, que muestran su posición y prestigio desde los lienzos. Lanzas, capas, espadas y brocados, insignias, elegancia en la composición y en la elección de colores.

Pero yo echo de menos el retrato individual, donde el personaje aparece como protagonista en su entorno familiar y de la sociedad que le tocaba vivir. Retratos de encargo personal para colgar en el interior de sus casas. Como estos dos: Pareja de esposos (Isaac Massa y Beatrix van der Laan, ricos comerciantes) y Grupo Familiar ante un paisaje, que un día me hicieron ser incondicional del pintor para siempre. Así, para llegar a conocer al artista tienes que acercarte a los cuadros como hice yo, y descubrirás que Frans Hals puso su voz en los símbolos para contarnos sobre el amor y el afecto, sobre la fertilidad y lo frágil de la vida, de la fidelidad en el hombre. Gestos, expresiones, sentimientos, detalles en el vestir: dedicación y delicadeza en la mano del pintor con el material y el trazado.

Para los antiguos, un museo era un lugar sagrado, un templo para las musas. Sin embargo, el museo Frans Hals en Haarlem tiene mucho más de hogar que de sitio reservado: fue residencia de hombres ancianos y después acogió durante otro periodo a los huérfanos de la ciudad. Me he sentido a gusto en este edificio generoso de luz, con ventanas a un jardín interior donde aún se respira el ambiente de entonces, y que es parte de una ciudad que me mostró las huellas de Frans, una ciudad que se hizo grande a medida que a él le iba faltando su tiempo.

Grupo familiar ante un paisaje: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Pareja de esposos: Rijksmuseum, Amsterdam

www.franshalsmuseum.nl/

www.artehistoria.jcyl.es/genios/museos/421.htm

www.amsterdamguia.com/excursion-a-haarlem/32/

Victoria Pereira: Será Ceniza  ninos-malevitch.jpg ( “Niños”. Malevitch)

La infancia sin rebeldía se volvió ceniza y la noche sigue en vela, mientras… “los niños fusil” no llegan a ser felices  allá donde nace el sol.

Ha fracasado la humanidad en su rumbo, ha permitido que la ilusión choque con el odio para ocultar la hambruna.

Ingenuamente los niños cambian de dueño, con:

ojos fantasmagóricos de una desnudez violada.

Una soberbia que no distingue amores

y una mentira en su piel de héroes.

Ante todo, piensan que matar es patria, detrás,

desaparece su primavera en barros…

Cruzo la línea de los pensamientos y vacilo entre sollozos reprimidos; quisiera convertirme en cuerpo celeste para hundir en el silencio a las voces que engañan.

Domingo, 17 Junio, 2007 Publicado por alenar | Colaboraciones originales | | 1 comentario