Alenarte

Revista de actualidad cultural y artística

¿Para qué sirve hoy la poesía?…

  

Al hilo de un artículo del escritor Rodolfo Alonso, argentino, y de sus reflexiones sobre la poesía y el papel del poeta en el mundo actual, se suscitó controversia y debate entre un buen grupo de escritores, que quisieron dejar sus ideas acerca del tema.

El artículo de Rodolfo Alonso en su integridad apareció  en el periódico digital La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada, en su edición del 22 de abril, dejamos aquí un extracto de él y las reflexiones a que dio objeto.

El link para leer el artículo en su integridad es:

http://www.jornada.unam.mx/

 ¿Para qué sirve hoy la poesía?

Rodolfo Alonso

“ Enfrentemos nuevamente aquella misma consabida pregunta, de una inocencia demoledora, que alguna vez me planteó en público un colega venezolano: “En la época que vivimos, ¿qué misión le asigna usted al poeta?” ¿Cómo evitar decir que quisiéramos que el poeta fuera capaz con su trabajo a la vez de realizarse como persona y de ayudar a todos sus hermanos, de enunciar la palabra necesaria, imprescindible y única, la palabra a la vez tan íntima y secreta, húmeda todavía del silencio de los orígenes, emergiendo en una orilla virgen del universo, y a la vez general, compartida, fraterna, solidaria, no tan sólo ofrecida sino también aceptada por los otros, que entonces la harían suya y le darían destino, aunque ese destino fuera el no poco glorioso de volverse saludablemente anónima, ya sin autor ni tiempo, encarnada en el fluir mismo de la vida y de lo humano? Ni traicionarse, pues, ni traicionar a los otros; y además, no traicionar la propia lengua, el propio idioma, el sonido que uno ha venido a traer al mundo. Y siendo uno ser la especie, tan bellamente bárbara e intuitiva como trágicamente condicionada por las culturas que se ha hecho o le han impuesto. Y ser la esperanza de un mañana mejor, la luz de la utopía sin la cual no merece la pena vivir. Y ser también, al mismo tiempo, la conciencia de nuestra irrisoria pero desmedida condición. Lo que somos, lo que podríamos ser, quizá lo que seremos. Pero bien sabemos que, por ahora, la única gloria honestamente deseable ya no es siquiera ni la de vivir en el corazón de los otros, de algún otro, sino más humilde y sabiamente el honor y el placer, la angustia y la ansiedad de haber escrito, de haber sido capaz del poema, que por nosotros circuló y ahora está vivo, fragante y tibio, latente carne de lenguaje, recién amanecido, temblorosamente inclinado, tendido, hacia los otros, hipócritas o no, semejantes, hermanos.”

Las reflexiones de los poetas…

Sigfrido Quiróz

Supongo que en cada época de la historia los que aquilatan la palabra han tenido diferentes suertes.  Ha habido primaveras prometedoras y veranos deslumbrantes.  Tampoco me olvido de aquellos otoños nostálgicos.  Y tal vez este invierno sea época de invernar, como los osos.  No se puede luchar contra toda la naturaleza, no se puede morir de hambre y que con ello muera el tesoro que resguardamos.  Pero sí se puede crecer para adentro, cubriendo y protegiendo con la propia vida esa otra vida que significa la palabra.Es duro, sin duda, y muchos tal vez piensen que murió la palabra, que sus fuerzas se extinguieron y que triunfó el silencio (ignorantes ellos, que no saben que el silencio es sólo otra de sus formas).Pero el tiempo gira, siempre gira. Y un día, casi imperceptible, se abrirá un capullo.Daniela Coster

Hablemos pues, desglosemos nuestros sentires, que nos duelan los dedos, la mente e incluso el alma, pero no dejemos morir la palabra.

Sagrario Hernández

La poesía, hoy como ayer, y me atrevo a decir que también para mañana, sirve, sobre todo, para el que la hace; para el que crea esa palabra disfrazada o simple, profunda o sencilla, y que al crearla, le hace vibrar y sentirse bien, o puede que fatal, incluso. La poesía, como todo acto creativo, y más allá de los resultados, sirve para el hacedor en sí, y luego están los otros, los consumistas de esas creaciones. A ellos, les-nos corresponde saber si les-nos sirve para algo. A mi concretamente me hace sentir bien escribir, y sobre todo, leer poesía, con lo cual no  necesito plantearme grandes cosas: escribo por y para mi, y cuando alguien me dice que le gusta algo de lo que escribo, me siento mejor aún; sobre todo si percibo sinceridad en ello, pero he de decir que no me preocupa siempre y cuando no sea un encargo, que de todo hay; entonces sí temo no estar a la altura de las circunstancias, por lo demás, escribo lo que me sale de la mente y no sé si  de algún sitio más. No pretendo cambiar nada ni a nadie con mis escritos, pero si algo influyera (para bien) en la vida de alguien, entonces sería ya tremendamente satisfactorio. Sobre todo para mi ego.

Jerónimo Mira

 

 

 

 

Creo, Sagrario, que lo “complicas” un poco, aunque adjetivarlo de complicado no sea lo más acertado (chascar de dedos, ahora no me viene otra palabra a la luz de la mente); toda creación artística es un acto de destrucción y extroversión interpretativa de algo que ya no volverá a ser como fue vivido, por supuesto que quien escribe-pinta-compone música en un principio lo hace hacia sí mismo, pero siempre, corrígeme de no ser así, desde la necesidad de tender un puente, mejor o peor: esto se verá según la respuesta del receptor, con “los otros”.

Habría que derramar muchas letras para llegar a conclusiones que no nos distanciaran, aunque creo que tu explicación es también, aunque desde otro ángulo, factible…

Sagrario Hernández

 

 

Leído el mensaje que abre página, y el cual no había leído más que por encima, no solo me ratifico en lo dicho anteriormente, sino que ahora, regresando al leer la pregunta que le hacen en publico: ” En la época en que vivimos, ¿que  misión le asigna UD. al poeta?,  no puedo por menos que extrañarme tanto de la pregunta como del tono del mensaje con que está escrito este artículo, pues si uno trata, al parecer, con esa pregunta de asignarle un papel relevante en al historia de la humanidad al poeta, el otro responde de un modo derrotista y si apenas dejar vías de esperanza (si es que fueran necesarias) para dicha humanidad por el solo hecho de que quizás actualmente la poesía que se escribe no es de la calidad que la ortodoxia requiere o bien el  lenguaje empleado en ella dista mucho de ser exquisito, tal vez, u original, o quizá muy lírico o muy culto. Yo digo al respecto, que el arte en general ha sufrido muchas variaciones en el transcurso de la evolución humano-cultural, y que estas variaciones siempre han  sido y son fruto o consecuencia de la época en que se vive; de los cambios y los procesos de éste, pues todo está sujeto a todo; incluida la palabra, por tanto la poesía y el poeta actual, no puede evitar “contaminarse ” de los acontecimientos que suceden a su alrededor, ya que estos lo condicionan como al resto de las personas. Por ejemplo, el cambio climático dicen que ha hecho que este año, al ser más elevadas las temperaturas del invierno, muchas aves migratorias no se han marchado a otras latitudes, y que eso está consiguiendo que las abejas se extingan, y como consecuencia, la miel, pues las aves que no se han ido durante los meses que solían hacerlo, salen a cazar insectos y se comen a las reinas jóvenes de las colmenas. Esto, sin duda, hará que muchos poetas escriban o escribamos de un modo diferente, como ya se hace, pues ahora predomina la poesía de la experiencia, y eso no tiene porque ser negativo en absoluto.   En definitiva, y como veo que me estoy extendiendo más de la cuenta, lo que quiero decir es que al poeta no tiene nadie porque asignarle un papel ni en esta época, ni en ninguna, pues el poeta es también una consecuencia natural del natural proceso de la vida, y es, por tanto, adaptable al momento, por pura supervivencia, del mismo modo en que lo es el arte en general, pues éste no nace de una necesidad de un colectivo elegido por los dioses, sino de una necesidad ancestral del ser humano, y esta no creo que muera, solamente se irá, como siempre, adaptando al momento que se esté viviendo y siendo complemento con éste.

 

En cuanto a lo que apuntas, Jerónimo,  no desdice en absoluto a lo que yo he dicho, si acaso lo complementa, pues en un principio, y tú me das la razón; es así, se crea para sí mismo, luego al ser expuesto ante los demás , cada cual lo recibe a su modo. Aunque bien sabido es que el arte muchas veces es recibido por muchos con el condicionante de los cánones impuestos por los “entendidos” en él, y no por la percepción de un criterio libre de influencias. Se da mucho eso, demasiadas veces incluso entre los mismísimos “entendidos”, ¿no crees?…

Sigfrid Quiróz

   La verdad es que yo he querido decir exactamente lo que he dicho, y no lo que alguien supone que quise decir. Yo creo que cualquiera puede hacer poesía, pues aunque sea inconcientemente, ésta es un testimonio de la vida y por lo tanto de la cultura.  De cualquier cultura.   El que escribe es sólo un testigo, nada mas pero nada menos y por eso mismo no se puede ignorar la fuerza y el volumen que tienen aquellas cosas (el consumismo, la superficialidad) que luchan contra la libertad y el pensamiento y por lo tanto, degradan la palabra.  Y cuando digo degrada, no estoy hablando de “culto” u “ortodoxo”.  Justamente interpretar esto forma parte de la superficialidad de la que hablo. Ver la realidad no es derrotista.  A lo sumo se puede decir que la realidad es subjetiva.

Nabil León

 

 

 

Solo he leído hablar de la poesía en el tono de la grandeza que significa por comunicación. Ya sea ésta externa u interna. La primera en cuanto apreciamos en los demás o su efecto que realiza al estar ya en producto, influencia o inter actuación. La segunda en cuanto nos produce una amplitud al inundarnos de su ser y vagabundear en el insomnio.

Quizás por esa concepción sucede lo que sucede y se da lo que se da -Perdón por tajante expresión-. O es, lo que últimamente llega a mis oídos.

Para mí la poesía tiene un tercer sentido; contando los dos anteriores dados.

La poesía se desenvuelve un gigantesco Cubo de Rubik. Un sistematismo que puede fluctuar desenvolviendo o envolviendo. Hablo, claro está, de su base sintáctica-morfológica. Como un determinante que presenta diferentes variables a entrelazar. Creo que eso es algo que se desarrolló con el surrealismo. Bretón, Tzara, Girondo. Si lo extrapolamos a otros mundos del arte nos encontramos ejemplos semejantes no ya en Dali, que para mi ojo tiene un simbolismo; desvirtuándose las ilusiones que la realidad arraigaba en su interior. Será Picasso, en sus estructuras cubistas, el que me hace recordar esos comienzos Dadaístas.

Todo consiste en un juego de quebrar el arte, obviamente como ya diría Picasso en su momento, “Para hallar lo nuevo hay que conocer todo lo existente”.

Yolanda Hernández

El título nada más me sabe a ensayo de universidad….esta época insiste en que todo puede analizarse, crearse, lanzarse, medirse, pesarse…etc. Esta generación conocida como la ”y”, es la que se hace todo tipo de preguntas, analizan y buscan el porque de las cosas.  

Pero hay cosas que no tienen explicación y esas, las más sencillas, son las que vienen a ocupar un lugar primordial en la existencia del hombre. 

El hombre no vive sin la palabra y sin sentimientos….tiene necesidad de aflorar la belleza que nace de esas incursiones a su psiquis, que nace de sus instintos, de sus adentros….y florece en la palabra. 

Al igual que un historiador, un agricultor, un constructor, etc…etc. el poeta tiene una parte importante en esta existencia, es parte de las pinceladas que componen la existencia; técnicamente hablando,  es como ver cuando una foto se va creando con píxeles….cada punto es parte estructural de la composición. 

Entiendo que es importante saber que hay muchas generaciones diversificadas entre si, hay muchos gustos como colores y cada cual adopta el suyo.  En fin, que si con una palabra se puede sanar, acariciar, abrazar a un alma triste, porque no, si podemos crear una complicidad entre el lector sintiéndose identificado de alguna manera, porque no,  si se puede de alguna manera cambiar algo, porque no.  

Larga vida a los poetas.

Montse Grao

 

 

Vaya, parece ser que volvemos a aquello de que el poeta tiene que” lanzar mensajes a la humanidad”.

Estoy asistiendo a un seminario literario, en el que, ademá de hablar de poesía y poetas de todos estilos y tiempos, nos viene a dar charlas algún que otro erudito en la materia.

Recuerdo el día que vino Adolfo Burriel, que al igual que al tal Rodolfo Alonso “sólo lo conocen en su casa”. Adolfo Burriel fue el Secretario General del PC en Aragón, y luego de IU, Abogado laborista, y de CCOO, y enfrentado al franquismo en su tiempo, con largas temporadas carcelarias, tiene una experiencia en la lucha por los derechos humanos y sociales a sus espaldas, que no provoca dudas.

Ahora, Adolfo se ha retirado, y está editando libros de poesía. Poesía intimista y existencial.

 

Se le preguntó por el “compromiso” del poeta, por la poesía social y él dijo: “No necesito escribir poesía social, ni me sale siquiera, entiendo la lucha como “cosa de hacer” y en todo caso si de escribir se tratara, sería una literatura ensayista o panfletaria”. Ahora que me he retirado de la política, me dedico a escribir lo que sale de mí, lo que quiero escribir, y de verdad que no me sale, o no sé hacer poesía social”.

Así expuestas las cosas, mis compañeros seguían preguntando, y entonces, como yo estaba callada y observando, me preguntó “¿y tú que dices?”, respondí, “yo no pertenezco a ningún partido político, y lo más que hice en su tiempo es ir a una manifestación, pero como sindicalista te entiendo perfectamente “yo tampoco sé ni necesito escribir poesía social, y la lucha la veo al igual que tú como “cosa de hacer”.

Con esto quiero decir, que el poeta, no tiene que servir para nada, en principio, sirve para sí mismo, después, si lo proyecta hacia el exterior, servirá para quien se haga dueño del poema por identificarse con él.

  Como dijo Bécquer “siempre habrá poesía”, y no es cierto que esté más denostada que antaño. En los siglos y décadas que salieron tanto y tanto poeta renombrado, la poesía sólo llegaba a la gente con cierta cultura (o sea a muy pocos) el pueblo liso y llano no se enteraba de nada o casi nada, ya que apenas sabía leer y escribir.

Hoy escribimos poesía miles y miles de personas, no tenemos nada más que entrar en los foros de internet para saberlo, incluso empiezan a proliferar las tertulias literarias y “movimientos de una poesía joven, urbana y cotidiana que dará mucho que hablar”.

La realidad, y eso es lo triste, que los poetas renombrados o “consagrados como ellos mismos se hacen llamar” (que seguramente este Rodolfo Alonso será uno de ellos en su tierra), no se enteran de nada, ni se enteran de los movimientos virtuales como son los foros, ni de las tertulias ciudadanas ni de lo que escriben los jóvenes. Y esto, lo digo con conocimiento de causa. Aquí en Zaragoza, poetas como Rosendo Tello, Ángel Guinda y el mismísimo José Antonio Labordeta, están en la más completa ignorancia de lo que ocurre en su ciudad, y piensan que la poesía se acabó con “ellos mismos”.

Gracias a internet, nunca se ha escrito tanta poesía y se ha puesto al alcance de cualquiera como ahora.

Sábado, 2 Junio, 2007 Publicado por alenar | Artículos de Opinión | | 5 comentarios

Textos creativos de Maria Ángeles Cantalapiedra, Borja de Diego, María Luz Landesa.

  Maria Ángeles Cantalapiedra: Los Monólogos de Eva

A veces, cuando vago en el olvido y me dejo mecer por la desidia, siempre termino pensando que nací para ser gaviota. Gaviota contemplativa del horizonte, atisbando mareas y huracanes, observando la serenidad de la calma chicha.

Un día, hace muchos años, era yo aún muy niña, me plantificó mi padre en un muro de un puerto pesquero a ver salir a lar mar a los pescadores y sus redes. En la poyata donde estaba, llegó una gaviota que, con elegante ademán, sentí que me daba los buenos días. Del susto, osé no respirar hasta que no pude más y robé al viento todo el aire de que era capaz. Doña Gaviota me miró curiosa; yo también la miré de reojo y noté que su curiosidad iba más allá de los que mis sentidos podían abarcar. Quise imitarla, pero no me dio tiempo; voló tras el sonido del barco sumándose a una estela de gaviotas que surcaban un mar plácido, despertando en un día luminoso. Las oí cantar y cerré los ojos para guardar en mi memoria aquel instante efímero.

Al día siguiente, estando en la playa, la vi llegar. Sabía que era ella, mi instinto me lo decía. Se aposentó, de nuevo, junto a mí. Yo escarbaba la arena, y ella bebía de agua que brotaba. Quise imitarla y acerqué mi nariz a la tierra; fue aquel instante cuando el aroma a salitre se mezcló en mi esencia hasta convertirme en hija del mar.

Esta vez, me dio tiempo a examinarla con detenimiento. Era blanca con vetas levemente agrisadas. Un pico largo y amarillo; el contraste era espectacular. Tan ensimismada estaba con Doña Gaviota que no sentí, al principio, el tintinear de la lluvia ni siquiera arreciar el trueno; ella tampoco… Estábamos imbuidas en un mundo aparte, donde la sensibilidad humana pocas veces entra. Cuando mi padre avisó, ella presenció con absoluta calma mi partida y, a continuación, volvió a mirar al horizonte enfurruñado de gris y noche y, elevando su cabecilla, comenzó un cántico coreado por multitud de gaviotas. Al día siguiente me fui y nunca la volví a ver, pero siento que la llevo dentro, que hubo un milagro que la ciencia no podría explicar aunque se lo propusiera.

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Hoy, muchos años después, mi cuerpo de niña me ha abandonado, ahora en mi piel surcan cicatrices blancas, mi pelo se viste de ceniza y por mis dedos emergen letras en amarillo.

Cuando me falta el aire, si puedo, me escapo al mar más cercano a tumbarme boca abajo, a la orilla de la ola, y barnizarme del salitre que me falta, a rociar mi espíritu del mensaje del agua al llegar a puerto que canta a esperanza en un mundo de incomprensión.

Me gusta reflexionar en el silencio del oleaje, mirar al horizonte y preguntarme por qué no entiendo al ser humano, por qué yo soy lo que no quiero ser.

Así estoy hasta que despierto  con una trova de gaviotas que lamen mis heridas. Sé que mi cuerpo no posee alas, pero sí mi imaginación. Ella vuela tan alto como mis gaviotas y emigra a los mares del sur cuando el temporal arrecia el alma de Eva que llevo dentro.

A veces, cuando vago en el olvido y me dejo mecer por la desidia, siempre termino pensando que nací para ser gaviota y, como tal, pinto en una cuartilla mis vuelos rasantes con plumas cenizas, alimentando mi sed con los peces lectores que pesco en un mar de letras.

 Borja de Diego Lozano: Eres la fórmula química con que desmentiré la gravedad

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La vida se me aglutina

entre los dedos.

Progresivamente,

tienta con deslizarse

hacia tu cuerpo abierto

como una bahía sin nombre,

dejar al descubierto

un idioma de tentaciones,

caricias inéditas

que fecunden este instante.

Eres un ritual

de amaneceres inflamables,

un homenaje viviente

a nuestras noches invencibles.

Eres la solución química

frente a la muerte mimada

que nos toca.

María Luz Landesa: Está Rondando la calle la Virgen de los Consuelos

toulosse-lautrec.jpg( T. Lautrec).

Está rondando la calle la Virgen de los Consuelos, sangran sus pies, en nombre de todos los miedos sobre los que danzó con sus tacones torcidos. De sus ojos cuelgan pesadillas, pero en su contorno, se adivina la belleza que vivía sobre ese esqueleto, que permanece aún, en situación de.

-Presente y firme, señor.

Sabe que huele a demasiadas camas y billetes de cuarta mano.

Tanta falsa moneda,

tantos besos de nadie,

tantos amores de pago, que no la miraron a los ojos, por ignorar que los tenía, de tantos ríos de llanto que brotaban de entre sus pestañas cuando gozaba, cuando reía, cuando el respeto le acercaba la silla.

Sabe que su aliento es vinagre.

Sus dientes rotos, los cuerpos de los delitos.

Sus manos cianóticas, el estigma de ser quien es, quien fue.

La virgen de los Consuelos, que pagaría con la muerte, poder comprar un mendrugo de ese amor que vendió a precio de saldo, cuando toda ella era nata.

Sábado, 2 Junio, 2007 Publicado por alenar | Colaboraciones originales | | 1 comentario

Más Gótico, menos Hierro.

 Hace unos días leyendo un artículo sobre jardines, pensaba en la forma tan enemiga que tenemos de poblar las ciudades. En la manera tan extraordinariamente perfecta con la que nos complacemos en jorobar la habitabilidad y el entorno de los lugares donde residimos. Sin que parezca tener mucho que ver con lo que digo, me viene a la mente que la ministra Narbona ha echado hacia atrás un proyecto  de carretera porque pasaría por un entorno donde hay especies protegidas. No voy a entrar en el proyecto- creo que en esa zona es necesario un acceso cómodo y también creo que las especies protegidas merecen todo el cuidado y la sensibilidad del mundo- pero he unido los dos hechos y me encuentro pensando en lo diferentes que somos de los ciudadanos griegos o romanos, a la hora de tener un paisaje ciudadano amable y acogedor.

Claro que soy ingenua, como el lector pensará. Sí: me gustaría que nuestras ciudades tuvieran más parques, más espacios verdes, más jardines, más bancos para sentarse, más plazoletas con farolas, más soportales para la lluvia, más cafés-concierto, menos rascacielos, menos edificios  donde no se vive sino que se enlata la vida. Más gótico, menos hierro.

No sé cómo piensan los arquitectos de hoy- lo del Prado y Moneo, y la ampliación queda para otro número de esta Revista y hablaremos despacito- pero cuando leo que se van a construir doscientas viviendas en solares, y veo los planos,  siento que allí no se puede vivir, sino ir muriéndose poquito a poco, de ladrillo, de cemento, de estrecheces, de ausencia de jardines y pájaros. Como si nos estuvieran construyendo un futuro donde existir fuera un milagro en vez de lo que debería ser: un derecho.

Sábado, 2 Junio, 2007 Publicado por alenar | En clave de Mí... | | Aún no hay comentarios

Visiones Dantescas II- El Infierno: Por Virginia Seguí Collar.

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(Rodin: Puerta del Infierno)

El viaje que Dante emprende en La Divina Comedia por los reinos de ultratumba: Infierno, Purgatorio y Paraíso, tiene como finalidad práctica llegar al conocimiento de Dios, se trata de la peregrinación que toda alma debe emprender en su búsqueda del bien infinito. Lo curioso es que el poeta lo plantee partiendo del amor humano entendido como participación finita del amor que Dios siente por sí mismo en virtud de su propia perfección. El hombre ama a Dios, aunque no le conozca, a través de su amor hacia las cosas presentes en su vida cotidiana. Dante experimentó esto y lo expuso en una obra anterior: Vida Nueva; aunque después las pasiones dominaron su vida arrastrándole a la <selva salvaje> en la que se encuentra perdido cuando comienza su relato en la Divina Comedia. Selva en el que vive todo hombre cuando en su corazón todavía dominan las tres pasiones que le impiden llegar a la razón. La lujuria representada por una onza o leopardo, la soberbia representada por un león y, finalmente, la loba será alegoría de la codicia o avaricia entendida como deseo desenfrenado de quien se pone a sí mismo en el centro de todo. La presencia de estas fieras le dificulta el inicio del viaje, llegando a plantearse no continuar hasta la aparición de Virgilio que se ofrece como guía para ayudarle a superar las primeras etapas del viaje; representará la razón poética que nos inspira y nos permite pensar en un paraíso de felicidad conquistable en la tierra. En época romántica estas escenas fueron inspiración  para varios artistas plásticos entre ellos: Joseph Antón Koch con su obra: Inicio del poema Dante y Virgilio (1827-9) y Camille Corot con Dante y Virgilio (1876)

            Para Dante el infierno es un oscuro torbellino que bulle bajo la corteza del hemisferio boreal; un cono invertido formado por nueve círculos concéntricos que descienden al lugar más alejado de Dios y de la luz que, a la vez, es el centro del Universo; un lugar en el que se precipitan las almas dominadas por sus pasiones. Dante y Virgilio inician el viaje desde una oscura llanura que sirve de vestíbulo en el que se encuentran las Puertas del Infierno y dan paso a una triste ribera sobre la que caen las almas como hojas muertas depositándose en los márgenes del Aqueronte; río infernal  cuyas aguas cruzarán sobre una barca conducida por Caronte, para finalmente enfrentarse al primer círculo: El limbo, lugar de reposo de los niños muertos sin bautizar y de las almas de los que honraron el arte y la ciencia pero carecieron de la verdadera fe, poetas y personajes relevantes de la Antigüedad precristiana.

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                                                                (Delacroix: La Barca de Dante)

En 1880, Auguste Rodin, recibió el encargo de diseñar un gran pórtico que diera acceso al Museo de Artes Decorativas. Para su realización el artista se inspiró en la obra de Dante, planteándose diseñar unas puertas que representaran, en sí mismas, todo lo que el poeta planteó en su obra y que, a la vez, fueran un contrapunto a las Puertas del Paraíso que Lorenzo Ghiberti realizó para el Baptisterio en Florencia. Sus primeros diseños tuvieron como referente la obra de Ghiberti, pero pronto romperá con él y planteará un diseño abierto, donde las figuras caen en cascada dislocando el contexto narrativo con su particular visión de la obra dantesca. Desde el dintel superior, tres sombras, señalan e indican al espectador la entrada al Infierno a través de unas puertas que, en sí mismas, contienen los pasajes más esenciales de la Divina Comedia. Nunca llegaron a su destino y Rodin empleó en su ejecución el último tercio de su vida; en 1905 después de mostrarlas por primera vez al público, incluso devolvió los fondos que había recibido por su encargo; las versiones en bronce se vaciaron después de su muerte. Las llamaba su Arca de Noe, su realización le permitió desarrollar al máximo su fantasía y de su trabajo en ellas surgió su inspiración más salvaje y sus obras de mayor éxito. Williams Blake había realizados las ilustraciones para una nueva edición de la obra entre 1824 y 1827, entre las que se encuentra una visión de las puertas, aunque el planteamiento del tema tiene otras dimensiones acordes con su finalidad.

            La travesía del Aqueronte sobre la barca de Caronte es otro tema de éxito entre los artistas, los mejores ejemplos los tenemos en las obras de Mehus: Dante y Virgilio en el Infierno (1675) y, sobre todo, en Delacroix con La barca de Dante (1822).

paolofranchescacoupin1812.jpg (Coupin: Paolo y Francesca)

La visión física del Infierno está bien ejemplarizada en los dibujos realizados por Botticelli para ilustrar el frontispicio de la Edición florentina de 1481; comentada, en vulgar, por Cristoforo Landino uno los miembros destacados de la Academia Platónica florentina quattrocentista.

            En el infierno presenta a Dante la justicia de Dios; lo irá recorriendo en sus distintos círculos y encontrando, en ellos, una galería de personajes mitológicos e históricos entre los que se incluyen algunos de su propio tiempo que provocarán en él, dada su contemporaneidad, turbadores sentimientos.

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                                                                                        (Ingres: Paolo y Francesca)

paolofranchescafeuerbach.jpg (Feuerbach: Paolo y Francesca)

                                                                    

 Los momentos más significativos, de este relato, son los que han tenido mayor repercusión en los artistas plásticos. El canto V se centra en el segundo círculo donde se encuentran las almas lujuriosas; entre ellas se destaca la figura de Francesca de Rimini, hija de Guido El Viejo de Polenta casada con Giovanni Malatesta, conocido como el <cioto> (derrengado) que, dominada por la pasión amorosa cae en brazos de su cuñado Paolo; los amantes murieron a manos de un marido en busca de su honor, hechos que sucedieron en 1285 y que Dante conocía de primera mano. Nos presenta a una joven dominada por la pasión pero consciente de las consecuencias que puede tener su acción; nos describe la acción en los aposentos, de un palacio, donde una mujer joven se entretiene leyendo un libro de amor cortés que relata las venturas caballerescas de Lanzarote. Los sucesos del libro se trasladan a la realidad y la lectora acaba en brazos de su amante. El autor en uno de los mejores ejemplos del dulce stil nuevo, transcribe la sensualidad del amor y lo enmarca en un ambiente tormentoso, con el viento soplando que envuelve a los amantes y los enmudece, mientras la presencia de estorninos, grullas y palomas elevan a elegía la línea poética. El movimiento romántico tendrá predilección por este episodio y bajo el título de Paolo y Francesca sus mejores representantes ejecutarán varias obras, centradas básicamente en dos momentos del relato: La escena palaciega, que en ocasiones se traslada a un jardín, en la que el beso robado de Paolo hace sucumbir a Francesca que abandona su lectura para caer en sus brazos, destacando las obras de Coupin (1812), Alberdi (1828), Ingres (1834), Feuerbach (1863-4), Dyce (1845) , Rossetti (1855) y Rodin (1886).

                                   

paolofranchescapreviati.jpg (Previati: Paolo y Francesca)

  El segundo momento elegido es la escena en que las almas de los amantes flotan abrazadas, a veces en torbellino; los mejores ejemplos son obras de Sala (1823), Ary Schffer (1835), Rodin (1867), Gaetano Previati (1909) y Boccioni (1908-0), Rodín (1889 y 1909). La muerte de los amantes es el tema de otros: Cabanel (1870) y Previati (1887).

ugolinodiotti1820.jpg( Diotti: El conde Ugolino en la Torre)

                                                                    

                                                             delacroixugolino1865.jpg

(Delacroix: Ugolino y sus Hijos)

Otra historia de éxito es la del Conde del Ugolino de la Gherardesca y su familia que murieron de hambre prisioneros de la torre de La Muda, tras la traición del arzobispo Ruggierri degli Ubaldini con quien había conspirado por el gobierno de Pisa. En ésta ocasión los artistas eligen representar al Conde en actitud pensativa y los momentos de prisión. Entre ellos, Diotti con El Conde Ugolino en la torre (1820), Delacroix: Ugolino y sus hijos (1856-60), y se sabe que Rodin realizó una obra con este tema pero no está localizada ; Carpeaux representó a Ugolino en 1857.

Sin duda el Infierno dantesco daría para más, pero consideramos que lo reseñado hasta aquí es una buena muestra de las imágenes que Dante consigue crear en su obra. Dejamos al poeta a punto de abandonar el Infierno y continuar su viaje por los mundos de ultratumba; pronto lo encontraremos visitando el Purgatorio, en el próximo capítulo le acompañaremos en su nuevo recorrido.

                                                                             lujuriosos.jpg (Blake: Lujuriosos)

Sábado, 2 Junio, 2007 Publicado por alenar | ImagoArte | | 3 comentarios