Visiones Dantescas Por : Virginia Seguí Collar
-Giotto)
El variado y atrayente mundo que el autor duoccentista, Dante Alighieri (1265-1321), creó en sus obras, como la Vida Nueva y, sobre todo en la Comedia, que pronto consiguió el calificativo de Divina, epíteto que pasó a formar parte del título desde la edición veneciana realizad por Giolito en 1555, se ha convertido con el paso del tiempo, en un mundo conocido por todos y gracias al éxito que sus temas han tenido en el campo de la plástica constituyendo un lugar común de nuestro imaginario colectivo.
El éxito de Dante como poeta fue bastante inmediato, nacido en el seno de una noble familia florentina, era un personaje conocido y respetado por sus contemporáneos; sus actividades literarias tuvieron repercusión en su época; era asiduo de los círculos literarios y artísticos de su ciudad y se relacionaba con Guido Cavalcanti, Lapo Gianni o Cinno da Pistoia, poetas como él y con artistas como Giotto quién al parecer realizó su primer retrato. También era conocido en los círculos políticos ya que tomó partido y participó activamente en las luchas entre güelfos y gibelinos, provocando, incluso su exilio. Su obra literaria se inscribe dentro del stil nuevo, movimiento literario del que Dante será principal representante. Sus obras, sobre todo la Divina Comedia tendrán una gran difusión.
Para el estudio que nos proponemos realizar seleccionaremos dos de sus obras, las de mayor repercusión dentro del mundo de la plástica: su Vida Nueva y La Divina Comedia. La primera de ellas una obra de juventud, fechada en 1293-4, en la que narra y canta su amor por Beatriz Portinari y la segunda, su obra cumbre, cuya redacción le lleva buena parte de su existencia ya que según los expertos su realización comienza en 1307 y aunque no se pueda concretar la fecha de su finalización sí conocemos el dato de que en 1319 se dedicaba a la composición de El Paraíso su última parte. Estas dos obras han sido fuente de inspiración para muchos artistas de todos los tiempos, no solamente para aquellos que expresamente se han dedicado a ilustrar sus diferentes ediciones, sino también para otros que se han inspirado en ellas para la realización puntual de alguna de sus obras, entre unos y otros podemos citar a Botticelli, Signorelli, del Castagno, Baldini, Rafael, Miguel Ángel, Menling, Von Volgelsgestein, Fontebasso, Gurana, Koch, Delacroix, Blake, Rosseti, Corot, Rodin, Doré, Zuccari, Legrand, Martini, Dali o Barceló.
(Retrato de Dante- Signorelli. Catedral de Orvietto)
(Andrea del Castagno- Dante. Galería de los Uffizi. Florencia)
El propio artista y su obra han sido desde fechas muy tempranas objeto de representación entre las más destacadas se encuentran; el que está considerado primer retrato de Dante realizado por el Giotto en la Capilla del Palacio Podestà de Florencia o del Bargello, según atribución de Vasari, y que tendría como valor añadido el ser uno los primeros retratos de personajes individualizados inscritos ya en un prerrenacimiento propio del Treccento italiano. Sin entrar en las disquisiciones de la veracidad de la atribución, que los expertos mantienen en discusión, lo que sí es cierto es que la imagen ha creado escuela y ha servido de modelo para muchas de las representación del poeta desde entonces que, con ciertas variantes, aparece generalmente con la vestimenta típica de los florentinos de la época y con un libro, que representaría su dedicación a la literatura, o la propia individualización de La Divina Comedia como su mejor obra. Entre estas representaciones posteriores estarían: el retrato realizado por Lucca Signorelli en la Capilla de San Brizio en la Catedral de Orvieto, el de Andrea del Castagno realizado para la Villa Carducci hoy transferido a lienzo y expuesto en la Galería de los Uffizi de Florencia o el de Von Stürler en 1850, actualmente en el Kunstmuseum de Berna, para ir acercándonos en el tiempo los realizados por Tom Phillips encuadrado dentro de una serie de bocetos de imágenes de Dante en 1977, expuesto en la Galería Malborough de Londres y el realizado por Dalí, hacia 1960, en serie de ilustraciones realizadas para una nueva publicación la Divina Comedia; siendo estas dos últimas obras interpretaciones propias de los movimientos artísticos en los que se encuadran ambos artistas.
(Von Sturler-Dante- 1850-Berna Kunstmuseum)
(Tom Philips-Boceto de Dante-Galería Malborough-Londres-)
Las mejores representaciones plásticas de la Vida Nueva, obra de 42 capítulos, compuestos de breves composiciones poéticas comentadas en prosa, con un tema central basado en sus experiencias juveniles y la idealización de su amor por Beatriz, las encontramos en la Inglaterra victoriana y romántica; allí una generación de artistas realiza la recuperación del mundo clásico y medieval y, por tanto, el de Dante como su mejor representante; el pintor de nombre homónimo al del poeta Dante Gabriel Rosseti realiza los dibujos para ilustrar una nueva edición de esta obra y recrea en ellos sus mejores pasajes; El sueño de Dante en tiempos de la muerte de Beatriz (c. 1848) es una muestra de ello, el poeta tiene un sueño premonitorio de la muerte de su amada y la ve tendida en su ataúd, sobre un suelo cubierto de flores y acompañada de un ángel, personificación del amor. Henry Holiday, otro del grupo de pintores prerrafaelistas, se inspirará también en la Vida Nueva para realizar su obra: Encuentro de Dante con Beatriz en Florencia (c. 1850), imagen que fue, posteriormente, comercializada como tarjeta postal lo que da idea de su popularidad.
(Dalí. Ilustración para la publicación de
La Divina Comedia )
(El sueño de Dante en Tiempos de la muerte de Beatriz. -Rosseti- )
Pero de entre las obras de Dante la de mayor entidad literaria y posibilidades plásticas es La Divina Comedia el repertorio de descripciones que el poeta presenta en su relato es extraordinario lo que ha contribuido a su éxito iconográfico. Dante presenta en ella un viaje, su propio viaje que tiene como fin práctico el conocimiento de Dios, el alma que peregrina en el tiempo en busca del bien absoluto, en ese viaje plantea su visión del mundo, un mundo todavía medieval de claras connotaciones tomistas y ptolomeicas en sus planteamientos.
(Holiday. Encuentro de Dante con Beatriz en Florencia)
El poema de Dante Alighieri se divide en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso, compuesta cada una de ellas de treinta y tres cantos de parecida extensión y escritos en tercetos encadenados; exégesis del número tres, número perfecto que simboliza lo acabado; a estos noventa y nueve cantos se une otro que prologa el poema formando un múltiplo de diez, otro número con simbología de perfección y totalidad y que rige la concepción de otros libros de la Antigüedad como, por ejemplo: El Antiguo Testamento, que es a la vez símbolo del Universo.
Nos quedaremos aquí, con Dante, en el inicio de su poema, delante de las Puertas del Infierno, pendientes de un próximo capítulo en el que acabaremos de ver este mundo dantesco.







Buenos días Virginia.
Imprimí este artículo que lo he añadido a una carpetilla que tengo de favoritos. Si en una pantalla, a vista de pájaro, parecen buenas letras, en papel adquiere otra dimensión: amor al arte avalado por unos conocimientos muy extensos para goce y cultivo del lector.
Es un placer leerte.
Un saludo
Ángeles
Hola, buenas tardes. Soy la Pacha Mama acabo de aterrizar en este mundo y me encanta empiezo, a cultivarme. Me ha gustado mucho tu artículo sobre Dante. Siempre que tenga tiempo os seguiré visitando. Un saludo.
Julia GRANDE HUERTAS